Dan mayor seguimiento a los sectores sociales vulnerables

Dan mayor seguimiento a los sectores sociales vulnerables
Según Ana Theller, secretaria de Desarrollo Social municipal, se cumple un trabajo cercano sobre lavacoches, niños que piden en la vía pública e incluso con las 70 familias radicadas en cuatro asentamientos.

Sobre el cierre del año, el reclamo por la seguridad en el microcentro estuvo enfocado en lo que es la actividad de los lavacoches, razón por la cual el Municipio debió ajustar la tarea que ya se venía realizando con quienes se ganan la vida diariamente en las principales calles de la ciudad.

Es por eso que el diálogo con los comerciantes y los vecinos, se amplió al contacto con los jóvenes y adultos que trabajan lavando autos y motos, para mejorar las condiciones en las que se desempeñan en el sector, respetando al entorno, a los vecinos, pero sobre todo, teniendo en cuenta el destino que se le da al dinero ganado al cierre de cada jornada laboral. “El tema es que consiguen un poco de dinero y compran alguna bebida alcohólica, o también hay un tema con drogas, que hace que al final de la jornada, el estado de algunas de estas personas de lugar a considerar la situación de seguridad en el sector”, describió Ana Theler. Son casos puntuales que se atienden de esta manera desde la Municipalidad, lo cual se detalló en una reunión llevada a cabo semanas atrás, donde la Secretaria de Desarrollo Social remarcó que hay un seguimiento de quienes están involucrados en la actividad, que en muchos casos es el único sostén de los hogares, por lo tanto “mientras trabajen de manera respetuosa, nosotros ni nadie se los va a dificultar, pero queremos compartir la vía pública y por eso es lo que estamos contemplando”.

Control de posible situaciones de violencia e inseguridad es lo que se reforzó en las últimas semanas en el principal sector comercial y de actividad de la ciudad.

Existe a la vez una situación similar con los chicos que piden en algunos puntos específicos de la ciudad, como es frente a la Jefatura, durante los fines de semana, en algunos horarios de la siesta, pero más aún ahora en verano que no hay clases. El mismo trabajo se hace con ellos.

“Nosotros a esos chicos los tenemos identificados, al igual que la GUR y la Policía. Hemos ido a la casa, para poder ayudar a sostener esa situación en la que son los mismos padres los que los llevan a pedir en estos lugares. Hemos ofrecido y algunos aceptaron que estos chicos participen de las colonias de vacaciones, de los talleres barriales o ludotecas, pero sobre todo ayudamos a las familias con lo más necesario, que es un alimento, que es lo que precisan”. Lo que Theler aseguró es que la mayoría de estos chicos, de los barrios 2 de Abril y del Monseñor Zazpe, están escolarizados y se les hace un seguimiento junto con los equipos territoriales, para que las madres tengan la posibilidad de conocer las opciones para cuidar a sus hijos, para tenerlos cerca, “porque el mayor riesgo es dejarlos solos”.

Claro que también esta situación de seguimiento, de registro, se da en los cuatro asentamientos que tiene actualmente Rafaela, donde viven entre 65 y 70 familias. “El asentamiento del norte está en el barrio Monseñor Zazpe, detrás del Centro Integrador Comunitario; otro limitado a una manzana, en tierras de la familia Demarchi; por la calle Dumont, detrás del Cementerio; y otro de siete familias, sobre la calle Río de Janeiro, en el sureste de la ciudad”. Ana Theler detalló que en todos estos sectores hay un seguimiento sanitario de las familias completas, se trabaja en la concientización del mantenimiento higiénico de los sectores, para evitar complicaciones en ese sentido. “El 60 por ciento es gente de afuera de Rafaela, del Chaco, de El Nochero, del norte del país, pero todos están trabajando, en cooperativas, en empresas de construcción, que hacen changas”, señaló la funcionaria, que destacó que para muchos es imposible acceder al alquiler de una vivienda, pero también aspirar a un plan que ayude a conseguir una casa propia, por las condiciones mínimas que plantea el Municipio para tener esos beneficios, como es la residencia de una década en la ciudad.

“Esta el programa Construir Juntos, que con un terreno se acompaña a las familias para que levanten su casa, con una devolución previa de 700 horas de tareas similares, se les entregan las lajas para levantar las casas, lo cual es una manera de resolver la necesidad, de darles una solución habitacional adecuada”, ejemplificó la funcionaria.

La intención del Municipio es dar continuidad a este seguimiento de personas con menos recursos, de menores en riesgo, fomentando alternativas de sostenimiento que involucren el esfuerzo y el compromiso individual, para generar una verdadera inserción social.

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