Mauricio Macri, política y familia: "Mi padre ha sido siempre muy oficialista"

Mauricio Macri, política y familia: "Mi padre ha sido siempre muy oficialista"
Sus diferencias irreconciliables con Franco lo llevaron a abandonar las empresas. Su padre ha sido piedra en su zapato dirigencial. Especialmente ahora, cuando parece creer más en Néstor que en Mauricio. De campaña para una candidatura que todavía no existe, Macri pasó por Olavarría en su peor momento político. A las 10 estaba en el local del Pro, cortando una cinta argentina para inaugurar.
A su lado, Gladys González, Carola Patané y el primo Jorge, el que ya está amenazando con quebrar el bloque provincial Unión Pro si De Narváez no acompaña el juicio político que Macri quiere ya en la Legislatura.

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Hace seis años y dos meses estuvo en Olavarría. Y se encerró en el despacho con Helios Eseverri para hablar de administraciones austeras y de obras públicas. Eseverri -Helios- se entusiasmó, lo subió a la camioneta y se lo llevó a Sierra Chica con Margarita. "Ojalá tuviéramos gobiernos así en la Nación y en las provincias", dijo cuando se iba. En la primera mañana de un sábado, cuando todavía el parque sostenía el blanco de la helada, llegó Mauricio Macri pero en 2010. Ya de campaña, tempranamente de campaña. Con sus traumas a cuestas: la última denuncia en Perfil diario -ya en la calle a esa hora- por las presuntas escuchas de Ciro James a Carlos Avila, la causa por irregularidades en la licitación de mobiliario urbano -120 millones de pesos- y el espía que era suyo, ahí. En todas partes. Pero no sólo las escuchas. También su padre, como el fantasma que aparece siempre, para aguarle una buena vida. El que lo obligó a estudiar Ingeniería y para él fue una pesadilla. El que denuncia en Noticias que Mauricio le quitó empresas. El que defiende a Kirchner, para su hijo el mismísimo demonio entronizado. Hay un karma en Macri. Una malafortuna que lo persigue. A pesar de su nuevo hijo, de la vida asegurada para siempre, de pensar y sentir que todo, todo es una empresa.

Días antes la diputada nacional Gladys González -espada filosa en la Provincia- se había reunido con Eseverri José acompañada por la concejal Carola Patané. Le entregaron un manual que enseña cómo administrar una ciudad. Pero en realidad, ese encuentro puede haber sido la llave para que Macri Mauricio llegara al salón del Iteco en el PIO y visitara Electrotécnica Block. Eseverri (José), sin embargo, lo negó con énfasis. A las 9 de la mañana comenzó la recorrida. Y a las 10 estaba en el local del Pro, cortando una cinta argentina para inaugurar. A su lado, Gladys González, Carola Patané y el primo Jorge, el que ya está amenazando con quebrar el bloque provincial Unión Pro si De Narváez no acompaña el juicio político que Macri quiere ya en la Legislatura. Pero Macri -Mauricio- está bastante solo después de que la Cámara Federal por unanimidad confirmara un procesamiento que aleja a los que no tienen interés en recibir un salpicón en el camino arduo hacia el poder. Y para colmo está su padre.

Cerca de las 10.30 llegó a EL POPULAR el muchacho que nació en Tandil hace 51 años bajo el signo de Acuario. El que fue secuestrado hace 20 por la banda de los comisarios. Y que ahora queda entrampado en la interna y en su propia relación con otros comisarios. El que personifica, en cabello canoso y ojos azules, a la nueva derecha con íntima alergia al peronismo.

Habló de su padre, de sus diferencias abismales, de que Franco "siempre fue oficialista", de que tuvo que dejar las empresas por su relación irreconciliable. Trató de no romper en público con De Narváez. Y pidió que mantenga la coherencia. El diputado y empresario colombiano se corrió por un rato a otra silla para mirar lo que pasa y no tirarse a una pileta en la que sospecha que espera la boca de un tiburón.

-¿Qué pasó entre ese pibe que nació en Tandil, con la vida asegurada, y este hombre, marcado por su historia, que quiere ser presidente?

-La historia tiene que ver con que en mi familia me enseñaron que es mucho más importante ser que tener. Hay que tener un compromiso con su comunidad y qué aporte uno puede hacer. Aprendí a que lo importante es realizar cosas. En el colegio, la pavada de organizar el equipo de fútbol; ahí tenía el subproducto de querer creer de esa manera que jugaba porque no era muy bueno, entonces organizaba el equipo, la gira, los campeonatos, yo organizaba todo. Después empecé a trabajar de joven, simultáneamente con la facultad, en la empresa familiar, hasta tener la máxima responsabilidad en la empresa automotriz que era la más grande del país, que fabricaba Fiat y Peugeot.

-¿Fue realmente una pesadilla ser ingeniero? ¿Sigue soñando que debe Hormigón y se despierta asustado?

-(Se ríe) Sí, sí... cómo sabés... sí, es verdad, me pasa eso... Cada tanto... ahora hace unos años que no lo sueño, pero soñé tantos años eso...

-Es que debe ser terrible deber Hormigón...

-No, no... aparte era gigantesca esa materia... no se terminaba nunca, la mitad no la terminé de entender, un desastre... rogando en la mesa de examen que no te toque algo de esa otra mitad... Pero ésos son mandatos familiares, el mandato paterno de que yo tenía que ser ingeniero, pero al final logré una buena formación. Después de trabajar unos años en la empresa familiar, debido a las diferencias que tenía en la conducción con mi padre decidí hacer algo que tuviese que ver con mis pasiones y me diese un lugar propio. Eso fue Boca. Ahí me di cuenta de la importancia del servicio público y de que solamente con mejor política vamos a tener una mejor sociedad y ahí me dije bueno, contrariamente a mi mandato materno... De chiquito mi madre me decía siempre no se te ocurra dedicarte a la política... Y yo dije qué error... si queremos tener una mejor sociedad todos nos tenemos que dedicar a la política.

-Usted parece tener una marca muy dura que se mixtura inseparablemente con su vida política y que hace aparecer a su cuñado espiado en una causa que terminó con su procesamiento. Es la marca de su padre, que desencadena una competencia, como buscando qué Macri va a quedar en la historia.

-Es así. De la persona que más aprendí fue de él, y en otro plano también es una persona con la que trabajar, en un momento determinado, me resultó imposible. El hizo mucho en su vida, lo hizo de cero en un país extraño, lo que es meritorio, pero eso tal vez lo lleva a tener un estilo de conducción y relacionamiento muy particular. Y ahora a la distancia, sumado a todo esto que ha pasado últimamente, me duele. Ha generado definiciones innecesarias que connotaban muchas cosas. Pero bueno, ya he dicho que las cosas que tenga que decir de él se las voy a decir a él personalmente, por respeto a mis hijos.

-En la revista Noticias, insospechable de kirchnerista, su padre habla de que usted le quitó empresas, que intentaron internarlo en un psiquiátrico... ¿Cómo va a manejar, si quiere ser presidente, la relación directa con alguien que lo boicotea y quiere hacer prevalecer sus intereses ante los de su propio hijo?

-Son dos realidades distintas. Ha quedado claro que mi padre tiene sus ideas.

-¿Tiene sus ideas o son proyectos económicos?

-Bueno, sus ideas siempre han sido iniciativas económicas. No es un hombre cuyo eje haya estado en la acumulación de dinero, su eje está en la acumulación de actividades, en la generación de empleo, es un personaje que no es tan lineal. Lo que le gusta es tener poder para hacer. En realidad siempre ha sido muy oficialista.

-Siempre ha sido oficialista...

-Siempre. Como la mayoría de los empresarios argentinos. Que lamentablemente han priorizado ser oficialistas que defender ideas a largo plazo. O políticas de estado.

-Cuando los tres jueces de la Cámara Federal avalaron su procesamiento, ¿no le parece al menos aventurado convertir a toda la Justicia en títere de Néstor Kirchner?

-Eso estoy convencido, seguro, de que es una operación política de Kirchner transformada en causa judicial y eso es lo que preocupa, que haya acumulado tanto poder para ejercerlo con tanta perversidad. Usando a gente de la SIDE, a un juez como Oyarbide que lo salva del enriquecimiento ilícito y dirige una investigación con el único objetivo de involucrar al Jefe de Gobierno. Pero bueno, esto es lo que tenemos que tener en cuenta, están en juego los derechos individuales de todos los argentinos. Porque puedo ser yo hoy y cualquier otro mañana. Pero lo bueno es que la gente ya lo conoce. Lo ha hecho varias veces y no le cree. Me cree a mí. Y eso refuerza la convicción de que tenemos que ir a un cambio el año que viene.

-¿Francisco De Narváez le está soltando la mano al no apoyar el juicio político que usted quiere propinarse a sí mismo en la Legislatura porteña?

-Yo apuesto a que mantengamos la coherencia de junio del año pasado. la gente se entusiasmó, nos fue bien. Y voy a hacer lo que esté a mi alcance para que esa propuesta mantenga la coherencia.

-Está bien. Pero su primo Jorge Macri, que la semana pasada vino con De Narváez a Olavarría, ya está amenazando con romper en bloque de diputados en la Provincia si el empresario no apoya el juicio político en la Legislatura porteña.

-Yo no me apuraría. Lo que yo le escuché cuando le comenté la necesidad de acelerar lo más posible el esclarecimiento en la Legislatura es que él estaba a favor. Hasta tanto diga lo contrario voy a seguir pensando que lo que él ha dicho es la verdad y no lo que se rumorea en off

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