El jefe de Gobierno suma problemas con la Justicia y se resquebrajan fidelidades en su propio partido.
Apesar de que considera que la reapertura del Teatro Colón demostró su capacidad de gestión, malas noticias le llegan a Mauricio Macri desde diferentes frentes: el de la Justicia, un severo traspié del presupuesto en la Legislatura y la pérdida del legislador Daniel Amoroso, al que podrían seguirlo otros macristas desencantados.
Desde la justicia federal, la Cámara tiene que expedirse respecto del procesamiento dictado por el juez Norberto Oyarbide. Fuentes cercanas al jefe de Gobierno y opositores coinciden en que los jueces Eduardo Freiler, Jorge Ballestero y Farah van a dejar firme la medida: "Por 3 a 0, o por 2 a 1, van a confirmar el procesamiento". El fallo profundizaría el resquebrajamiento en las filas macristas.
También la justicia local le presenta batalla, y por partida doble. La Sala VIde la Cámara del Crimen porteña anuló un sobreseimiento a favor del jefe de Gobierno en el caso de la concesión supuestamente irregular de la cartelería de la Ciudad de Buenos Aires a la empresa mendocina Publicidad Sarmiento. La compañía es propiedad de la familia del piloto Orly Terranova, candidato a concejal de la ciudad de Mendoza por el PRO en las elecciones del 28 de marzo de este año. Los camaristas Gustavo Bruzzone, Mario Filozof y Marcelo Lucini revocaron también el sobreseimiento del jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, del ministro de Economía Francisco Cabrera y del ex procurador general, Pablo Tonelli.
La Cámara apartó también al juez Fernando Cubas, que había beneficiado a los funcionarios. La suerte está literalmente echada para Macri: ahora deberá esperar al nuevo juez que será designado por sorteo, aunque fuentes cercanas a Macri admiten que se trata de un caso "muchísimo más grave" que el de las escuchas ilegales.
Más allá de la ríspida audiencia que, convocada por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), tuvieron el Poder Ejecutivo y el Legislativo con los jueces del Fuero en lo Contencioso Administrativo Roberto Gallardo y Elena Liberatori, el verdadero revés para Macri es la imposibilidad de lograr que la fiscal Daniela Ugolini -propuesta por él- asuma el cargo en el máximo tribunal porteño, donde hay una apetecible vacante dejada por el penalista Julio Maier. Los jueces habían presentado recursos de amparo que impidieron el nombramiento. "Macri quiere asegurarse a alguien propio en el TSJ; desde allí puede controlar las instancias inferiores", afirma uno de los magistrados. En este contexto se pueden leer los esfuerzos denodados de la Ciudad para conseguir que la justicia federal le delegue más competencias.
Puertas adentro, las cosas no están mejor. La pelea entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta es cada vez menos discreta. Desde hace unos meses, Humberto Schiavoni trabaja para lograr una alianza del PRO con el Peronismo Federal. Larreta lo festeja, Michetti amenaza con refugiarse en Lilita Carrió. El resquebrajamiento se hace sentir en la Legislatura, donde el oficialismo no consigue votar una modificación del presupuesto, no sólo porque la oposición no lo acompaña, sino porque hasta le faltan votos propios. Daniel Amoroso ya formalizó su ruptura, pero otros macristas podrían seguirlo, alarmados por las causas judiciales y desilusionados por la falta de una política clara. "No quiero servir sólo para levantar el brazo en el recinto", se escucha decir por estos días a algunos legisladores. Semanas atrás, durante una sesión de tratamiento del presupuesto, el michettista Helio Rebot increpó duramente al titular del bloque macrista Cristian Ritondo. Rebot no dio quórum en la sesión que iba a tratar la modificación del presupuesto. Tampoco lo hizo María Eugenia Rodríguez Araya. Ritondo trata de aplacar a la tropa, pero sabe que está sentado en un avispero.









Comentá la nota