El juninense por adopción venció por KOT en el décimo round al nigeriano Ajose Olusegun en el Hard Rock Hotel de Las Vegas y se quedó con el título interino superligero del CMB.
Fue una pelea tranquila. Porque para sorpresa de muchos, nada venía siendo fácil en la carrera de este sureño que fue despojado dos veces en los Estados Unidos: contra los locales Zab Judah y ante Devon Alexander. Matthysse dominó todo el combate. Sólo perdió los rounds 1, 8 y 9. Salvo esos baches, el argentino con sus golpes curvos, y trabajando a la zona hepática, desgastó y minó la humanidad de Ajose, que nunca lo puso en aprietos. Pudo haber ganado antes Matthysse, pero lo cierto es que no tenía la capacidad de desborde que se esperaba. Le faltaba, quizá, trabajar con mayor intensidad las combinaciones.
A un segundo del final del décimo round, llegó la definición. Cuando el nigeriano crecía, y mostraba un gran juego de piernas, el joven de 29 años radicado en Junín, sacó a relucir toda su artillería pesada. Lo llevó contra las cuerdas y después de una andanada de golpes que recibió el africano, el árbitro Rusell Mora decretó el nocaut técnico. Una definición espectacular. Porque Matthysse conectó un furibundo directo de derecha. "Pensé que el nigeriano se iba a caer antes, pero aguantó bien, yo ni sentí sus manos"; analizó el flamante monarca.
Ahora, el pupilo del "Cuty" Barrera esperará su chance de unificar el cetro ante el ganador del combate entre Danny García y Erik Morales, que pelearán el 20 de octubre por el cetro regular. Pero mientras tanto, disfruta de ser el 37 campeón mundial en la historia del boxeo argentino.
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