Lamentablemente, en Rojas seguimos sin concretar avances importantes en cuanto a la necesidad de contar con una estructura de prevención y atención de siniestros que involucren materiales peligrosos - Indudablemente, este será un tema de agenda para la JMDC
Es decir que, a esta altura del partido, deberíamos contar, por lo menos, con una eficiente y probada estructura de prevención y atención de siniestros que involucren materiales peligrosos.
Pero lamentablemente seguimos sin producir avances importantes y/o sensibles en esa materia.
Por ejemplo, hace algunos años, la Junta Municipal de Defensa Civil, por entonces muy activa, aunque luego se disolvería hasta la actualidad, iniciaba una serie de reuniones de trabajo con la jefatura de la delegación Junín de la Policía Ecológica y se confirmaba la realización de operativos de control en las rutas de esta jurisdicción, para, en un primer approach, relevar datos estadísticos sobre la circulación de materiales peligrosos por este distrito; paralelamente, se hablaba de la realización de capacitaciones para agentes municipales, bomberos y distribuidores y acopiadores de estas sustancias.
La idea era establecer un esquema de la situación, como una forma de contar con los datos necesarios como para armar una estructura preventiva: no es mucho, lamentablemente, lo que se avanzó luego de ese alentador comienzo.
E insistimos: no es por alarmistas, pero ya se han dado dos derrames de productos peligrosos en esta jurisdicción: aquel tan sonado de la Escuela de La Vuelta, y otro posterior, de un camión con un container cargado con ácidos, que tuvo una pérdida que provocó derrames.
UN LLAMADO
DE ATENCIÓN
A principios de esta semana, como hemos consignado en anteriores ediciones, se produjo un nuevo percance de ese tipo que, en este caso, terminó controlado sin problemas pero fue potencialmente muy riesgoso: un camión cisterna cargado de propano sufrió una rotura en su chasis que, al provocar chispas, por la fricción de elementos metálicos contra el asfalto, obligó al conductor de la unidad a detenerse a la altura del puente sobre la ruta nacional 188.
Es que chispas y un tanque cargado de propano no son elementos que conviene mezclar. Ni qué decir tiene que los conductores que venían detrás, al percatarse de lo que sucedía, salieron poco menos que a la estampida, y no era para menos. Afortunadamente, la intervención de Bomberos, primero, y de la policía luego, para controlar el tránsito, permitió que el rodado afectado fuese trasladado, sin mayores complicaciones, a una estación de servicio situada en las inmediaciones.
Pero, claramente, debe entenderse esto como un llamado de atención o recordatorio concreto, si se quiere, de la necesidad de prevenir contingencias ante situaciones que involucren unidades rodantes cargadas de materiales peligrosos.
Por ende, indudablemente el armado de medidas preventivas y acciones de emergencia ante situaciones de este tipo (que, por otro lado, ya están diseñadas y poseen protocolos, digamos, universales en la materia), deberá figurar de manera prioritaria en la agenda de trabajo de la futura Junta Municipal de Defensa Civil, cuya coordinadora, Marcela Rosset (a la sazón, secretaria de Desarrollo Social), ya fue designada por el Ejecutivo para encabezar dicho organismo, restando definir aún su composición final.
MATERIALES
PELIGROSOS
No es un tema menor. Ya desde hace algunos años el transporte y acopio de materiales peligrosos es tema habitual en la agenda de las reuniones de la Dirección General de Defensa Civil.
Es que la problemática del transporte de sustancias peligrosas afecta a toda la Provincia, debido a su alto potencial de riesgo y a la cantidad de rutas que atraviesan la región.
En ese sentido, se está poniendo especial énfasis en la circulación de camiones sin la identificación adecuada de la sustancia que transporta, como así también en la falta de medidas de seguridad apropiadas, factores que multiplican el potencial de riesgo.
Respecto a la legislación en la materia, la ley puntual, que rige todo lo referido a los materiales peligrosos en la provincia, es la 11.720; esta ley provincial abarca desde el almacenamiento hasta el transporte de sustancias peligrosas, generalmente químicas.
La ley es muy clara; es una ley no muy compleja ni muy extensa, pero sí muy clara. Hay tres categorías de almacenamiento, fabricación y transporte de sustancias peligrosas, que a su vez se dividen de acuerdo a su complejidad y peligrosidad potencial. Lógicamente no es lo mismo un acopio de herbicidas que una fábrica que produzca ácido clorhídrico.
En ese marco la autoridad de regulación es el municipio, que tiene el poder de policía originario, es decir que puede controlar sin pedir permiso, dado que tienen todas las facultades con respecto al control de esas sustancias. Esto abarca tanto a los lugares de almacenamiento como de expendio de herbicidas, indicó, e involucra además el almacenamiento y venta de pirotecnia, entre otros rubros, aunque no su fabricación, que está fiscalizada por el RENAR.
En otros casos, el control depende directamente del Organismo para el Desarrollo Sustentable, que es la nueva denominación de la antigua secretaría de Política Ambiental bonaerense.
El municipio sigue teniendo el poder de policía con respecto a sustancias en tránsito que atraviesen su jurisdicción. No obstante en este caso se comparte el poder de policía, a partir de la ley de tránsito: la única autoridad que puede detener vehículos en tránsito es la Policía Vial; o sea que todo procedimiento de intercepción en rutas, en las jurisdicción del municipio pero afuera de la ciudad, debe contar con la colaboración de la Policía Vial. Y también, en todo esto, se debe contar con la autorización del organismo de control por definición en todo lo inherente a las sustancias peligrosas, que es el Organismo para el Desarrollo Sustentable.
También Defensa Civil tiene poder en estos casos, dado que este organismo tiene jurisdicción provincial, si bien cada municipio tiene su junta propia.
En el caso del control de transportes con sustancias peligrosas, se pueden realizar operativos de intercepción selectiva ordenados por la Policía Vial, y constatar la documentación, carta de porte y demás constancias al conductor del vehículo, además del chequeo de las medidas de seguridad del rodado.
Hay medidas de seguridad propias para cada tipo de sustancia peligrosa: un camión cargado con herbicidas exige las mismas medidas de seguridad que cualquier transporte que circule por rutas provinciales y nacionales; un camión con hidrocarburos necesita ya una habilitación de la CNRT y otras medidas de seguridad como matafuegos, jabalina, etc..
PARA SABER...
Las actividades requeridas durante la respuesta a accidentes con sustancias peligrosas pueden contribuir al movimiento indeseable de contaminantes desde el sitio a áreas no contaminadas. El personal de respuesta y el equipo pueden contaminarse y transferir dicha contaminación a las áreas limpias. El material puede, a través del aire, afectar a personas alejadas de la fuente de origen.
Para reducir la posible trasmisión de sustancias peligrosas desde el lugar del accidente, es necesario adoptar procedimientos de control de contaminación. Existen dos métodos: primero, el establecimiento de las Zonas de Trabajo; y segundo, la Descontaminación
La posibilidad de exposición o de trasmisión de sustancias de un lugar a otro, debe reducirse o eliminarse por diversos caminos, que incluyen:
-Establecimiento de sitios de seguridad para excluir al personal innecesario del área general.
-Reducir el número del personal y equipos en el lugar, consistentemente con las operaciones efectivas.
-Establecimiento de áreas de trabajo dentro del sitio.
-Establecimiento de puntos de control para regular el acceso y egreso a las zonas de trabajo.
-Conducir las operaciones de manera que se reduzca la exposición del personal y los equipos, y eliminar el peligro potencial de la dispersión producida por el aire.
-Cumplir con los procedimientos de descontaminación.
Un método para prevenir o reducir la migración de los contaminantes, es la limitación de zonas en el sitio en el que las operaciones prescriptas se realizan. Los movimientos de personal y equipo entre las zonas, o hacia el sitio mismo, deben ser limitados por los controles en los puntos de entrada. Tres zonas contiguas son recomendadas:
-Zona 1: Zona de Exclusión
-Zona 2: Zona de Contaminación reducida
-Zona 3: Zona de Apoyo
La zona de exclusión es la superficie física donde la contaminación tiene lugar, o puede ocurrir. Deben establecerse los puntos de control de entrada y salida en la periferia de la zona de exclusión, para regular el movimiento de personal y de equipo hacia y desde la zona, y para verificar que los procedimientos establecidos de entrada y de salida se cumplan. El limite exterior de la Zona 1, la «línea caliente», inicialmente se establece de modo visual verificando la vecindad inmediata del incidente, y determinando donde están localizadas las substancias peligrosas. Una vez que se haya determinado la posición de la línea caliente, esta debe ser asegurada materialmente cercándola, o determinándola muy bien por medio de señales de terreno.
Entre la zona de exclusión y la zona de apoyo esta la zona de reducción de la contaminación que provee la transición entre la zona contaminada y la limpia. La Zona 2 sirve como una barrera para reducir la probabilidad de que la zona limpia termine también contaminada, o sea afectada por otros peligros existentes..
La Zona de Apoyo, parte mas exterior del sitio, se considera un area no contaminada, o limpia. El equipo de apoyo está ubicado en esta zona. La localización del puesto de mando y otras facilidades en la zona de apoyo, depende de cierto numero de factores, que incluyen:
-Accesibilidad: Topografía; espacio abierto disponible; localización de carreteras; líneas férreas, y otras limitaciones.
-Dirección del viento: Es preferible que las facilidades de apoyo estén localizadas hacia el lugar por donde sopla el viento hacia la zona de exclusión. Sin embargo, los cambios en la dirección del viento y otras condiciones, pueden determinar que no exista una ubicación ideal basada en la dirección del viento.
-Recursos: Carreteras adecuadas, líneas de trasmisión eléctrica, agua y refugios.
Comentá la nota