La Matanza: se reaviva la interna peronista

Por su llegada a Kirchner y su rol en el PJ bonaerense, Balestrini garantizaba la gobernabilidad en La Matanza, el distrito provincial más populoso Kirchner debe saberlo: la enfermedad en la que está sumido el vicegobernador Alberto Balestrini podría costarle la elección provincial y nacional del año que viene, cuando jugará a todo o nada el poder que ostenta desde 2003
Para los escasos 22% que obtuvo en la primera vuelta de aquella elección, que a la postre fueron la llave de su triunfo, el apoyo de La Matanza fue determinante. Es que allí existe un electorado que ronda los 800 mil votantes, más que decisivo ante una elección reñida.

De hecho, el año pasado Kirchner le sacó diez puntos de diferencia a De Narváez en ese distrito y eso le permitió quedar a sólo dos de distancia. Y la Tercera Sección, que integra La Matanza, fue la única en la que el Frente para la Victoria-PJ triunfó con algo de holgura.

Con Balestrini convaleciente, este capital está en peligro, sobre todo porque el peronismo disidente se hizo sentir en la elección pasada, aunque con un atenuante nada menor: no tienen un líder para aglutinarlos y están divididos en tres sectores que en la contienda local se enfrentaron entre sí.

El más decidido a ir a la interna es el diputado nacional Rubén Ledesma, que en diciembre renovó su banca por Unión-Pro y al poco tiempo se pasó a las filas kirchneristas. Tomó esa decisión enojado porque, como en tantos distritos, Francisco De Narváez, con quien compartía bloque por ese entonces, avaló otras dos listas locales en su distrito: una patrocinada por el ahora diputado provincial Juan Carlos Piriz, ex aliado de Alberto Pierri; y otra que llevó el sello Unión Celeste y Blanco, propiedad del empresario.

Todos se repartieron los 30 puntos que De Narváez cosechó en la elección nacional: el Partido Federal (de Piriz) terminó con 9,98%; el Pro 11,81% y Unión Celeste y Blanco 9,10. Ningún puntero local quedó contento con el negocio que le cedió a De Narváez.

Piriz se asoció a Solá al poco tiempo de los comicios y preside el bloque de cuatro diputados que el ex gobernador tiene en la Legislatura bonaerense. En La Matanza dan por hecho que será el operador de Eduardo Duhalde para 2011.

Ledesma ya no va por ese camino. Oficializó como partido político el nombre de su vieja línea interna, Corriente Peronista Bonaerense (Copebo), con una idea fija: ser intendente en 2011, con el apoyo de quien sea.

Por eso tiró una línea al kirchnerismo el año pasado, apoyando todos los proyectos que la Casa Rosada motorizó en el último semestre y, junto a su par Patricia Gardella, se resistió a formar parte del Grupo A de la oposición que el 3 de diciembre le arrebató el control de las comisiones al Frente para la Victoria-PJ.

"No vamos a aprovechar la enfermedad de Alberto, siempre dijimos que iríamos por el municipio, con o sin Kirchner", confiaron a Hoy allegados a Ledesma, enfrentado a Balestrini desde hace una década.

Fue esa pelea la que lo alejó de Kirchner, a quien, suele ostentarse, apoyó incluso antes que el vicegobernador, cuando todavía era un atrevido gobernador con ansias de poder. Pero aquel promisorio acercamiento le permite confiar en un padrinazgo para la intendencia.

La única traba, en definitiva, es Balestrini, que ya demostró su influencia para el armado de listas en 2007, cuando fue uno de los pocos popes del Conurbano que impidió en su distrito una lista de piqueteros K, como iba a ser la de Jorge Ceballos, entonces aliado del Gobierno y puntal del ahora opositor Movimiento Libres del Sur.

Ledesma sabe que sin la fuerza de Balestrini (que, como mínimo, estará varios meses fuera del ruedo político) se le abren las puertas de un padrinazgo K porque el intendente Fernando Espinoza no podrá garantizar por sí mismo un caudal de votos interesantes. ¿Por qué Kirchner no le daría un espaldarazo a su viejo aliado? Por lo pronto, el santacruceño tiene una certeza: no debe perder votos en La Matanza si pretende tener alguna chance de ganar en la Provincia y en la Nación.

La UCR también se anima

Es tanto el revuelo que hay en La Matanza que hasta la UCR se anima a jugar: el sábado por la mañana el vicepresidente Julio Cobos recorrió González Catán, uno de los barrios más populosos, donde visitó la obra del Padre Mario Pantaleo. En definitiva, en las elecciones de junio el Acuerdo Cívico y Social, el frente que integró el radicalismo con la todavía Coalición Cívica, cosechó 11,36% en La Matanza. Y con el PJ en llamas aspiran a sumar varios puntos más, como mínimo.

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