El titular de Rigel denunció cuáles son las metodologías de presión sindical para que las empresas tomen gente que sólo son utilizados en las protestas como fuerza de choque. También señaló que como consecuencia de esa situación, hay fuga de inversores de Comodoro Rivadavia a Buenos Aires.
Massud Igani, presidente de Rigel, denunció que la dirigencia sindical de la construcción financia, a través de puestos de trabajo, gente que desempeña labores como “fuerza de choque”. Dijo que hace tres años son presionados por gremialistas para incorporar a las obras gente que no es trabajadora.
“Nosotros estamos pagando sueldos de esa gente que los utilizan como fuerza de choque”, explicó en una entrevista con Radio del Mar. Así evidenció metodologías de presión sindical y la consecuencia directa: la fuga de inversores de Comodoro Rivadavia.
“Es archiconocido que en nuestra actividad, hace tres años, han aparecido otros sectores dentro del mismo UOCRA (Unión Obrera de la Construcción) que ha producido un desmedro de la actividad”, señaló el empresario en el contacto radial. En ese sentido, apuntó que las empresas de Comodoro Rivadavia han optado por dejar de participar en licitaciones.
FUGA DE INVERSIONES
De acuerdo al panorama que brindó el titular de Rigel, las compañías constructoras de capitales comodorenses participan en licitaciones para otras regiones del país. El principal destino es la Capital Federal, donde las empresas construyen torres y edificios que, según Igani, no se podrían hacer en Comodoro por las presiones sindicales.
Y agregó: “10 inversores de Comodoro Rivadavia están haciendo edificios en Capital Federal. Tenemos colegas que no participan en la licitación donde hay mano de obra masiva como viviendas para no tener que cruzarse con las internas sindicales. Las empresas hoy no están incorporando gente”.
Estas situaciones acarrean que el costo de la construcción sea más elevado. “Nos obligan a incorporar gente de una planilla que nos traen. Hay gente de oficio, gente con buena intención como trabajador, y también está incluida gente que el gremio necesita como fuerza de choque”, dijo.
“En un caso particular, yo arranco una obra nueva en Ciudadela con gente de UOCRA, que es nuestra actividad, y el sector denominado Dragones ejercen violencia, nos paralizaron todas las obras que tenemos en la ciudad y nos exigen que no trabajemos con la gente de UOCRA”, ejemplificó el empresario.
“Somos rehenes de los sectores internos gremiales”, acotó para luego explicar que hizo denuncias ante el Ministerio Público Fiscal, la Policía del Chubut y la Secretaría de Trabajo, aunque han sido intenciones infructuosas. Por eso pide públicamente que el Estado intervenga para que cese la violencia sindical.
“La gente trabajadora está en su casa. En las manifestaciones están 40 o 50 personas que el gremio tiene en distintas empresas para esos eventos, no para trabajar”, ilustró Igani.
Agregó que si no hubiera presiones, la construcción generaría al menos 400 puestos de trabajo en la ciudad. “Los sindicatos en vez de ayudar, nos están perjudicando al obrero y a la ciudad”, lamentó.
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