Massa recluta jóvenes y amenaza al PJ

Faltaba un mes para las elecciones legislativas del año pasado y Sergio Massa, jefe de Gabinete en funciones y candidato testimonial por entonces, llamaba a los viejos amigos de su juventud política con un mensaje claro: "Terminan los comicios y me voy: empezá a armarme que soy candidato a gobernador"
Sonaba fuerte. El tigrense aún acompañaba a la Presidenta a cuanto acto encabezara en la Rosada y se burlaba del temor que suelen tener cuando hablan de Kirchner aquellos que, por acción o liderazgo, conservan responsabilidades de gobierno. Por esa época, los que conocen a Massa y respetan a Kirchner decían que la pelea era "por egos". Y coincidían en que sólo la Presidenta, que él nombraba de forma tan elocuente, le respetaba su cargo.

De retorno a la intendencia de Tigre, Massa cumplió con lo que había prometido. Llamó a todo aquél que había compartido con él alguna andanza juvenil en la política, ya sea en el PJ o en la Ucedé; y a los viejos justicialistas de la Provincia distanciados de Kirchner. A todos les dijo que estaba dispuesto a enfrentar a Scioli en 2011.

El año terminó con actos en los que, si bien no era protagonista, Massa compartía cartel con intendentes que por lo bajo admitían compartir su causa. Pronto fue quedando claro quiénes eran: Pablo Bruera (La Plata), Darío Giustozzi (Almirante Brown), Darío Díaz Pérez (Lanús), Juan de Jesús (Partido de la Costa), Cristian Breitenstein (Bahía Blanca) y hasta el radical K José Eseverri, sin retorno a su partido.

La mayoría de este grupo se opuso a que José María Díaz Bancalari se consagre en diciembre presidente del Congreso del Partido Justicialista de la Provincia y apoyaron la patriada del presidente de la Cámara baja Horacio González. Pero Kirchner y los intendentes del Conurbano pudieron más.

Fue su última señal fuerte de diferenciación. Después bajó el tono de la disputa, según dicen, porque entiende que quienes tienen responsabilidades de gobierno, como él, no pueden rebelarse mucho este año si quieren evitar sobresaltos. El único que no escuchó su consejo fue Bruera, que lanzó su propia línea interna, y ahora parece arrepentirse.

Es que el escenario para los comicios quedará definido recién a fin de año y si continúa con buena aceptación en las encuestas, el intendente de Tigre podrá jugar con muchas variantes. "No tiene imagen negativa, o sea que tenemos todo para ganar", confiesa a Hoy un dirigente de la Primera Sección que trabaja junto a la par de un viejo jefe comunal que aborta la avanzada massista, pero que lo deja hacer. Todo un dato.

Es que una de las últimas definiciones del tigrense fue, justamente, que si llegado el caso los intendentes son quienes bloquean su candidatura, no tendría problemas en reclutar candidatos en cada comuna y jugar al arrastre. Una opción de temer, si se tiene en cuenta que, a diferencia de Francisco De Narváez, no es un improvisado en el PJ y menos en el Conurbano.

¿Irá por afuera por adentro? Son preguntas abiertas. Si Kirchner se baja y Scioli va por la presidencia, difícil será que haya otro candidato a disputarle la Gobernación. Si eso no ocurre sería una amenaza temible para una interna, ya que demostró que tendría el apoyo de una parte del PJ bonaerense. A Scioli le quedaría sólo la palmada de la vieja guardia. Pero, nadie olvida, será una interna abierta.

Al gobernador debería inquietarlo que Massa ya no ocupe espacio en los medios hablando no muy bien de los Kirchner y que, en las últimas semanas, se haya blanqueado que la idea del patagónico es mezclar a todo su espectro en una interna en la que también haya derrotados para siempre.

La idea de que las primarias sean después de constituido el frente entre el PJ y los transversales apunta a eso. La de ir por afuera del PJ es otra opción, lejana quizá, ya que depende del espacio que dejen otros referentes.

Uno de sus viejos amigos de la Ucedé, el diputado Emilio Monzó, dejó el ministerio de Asuntos Agrarios de Scioli para recaer el año pasado junto a De Narváez. Los dirigentes que acompañan al empresario ya prepotearon a Monzó en una reunión y le repiten a De Narváez de que, en realidad, se trata de una trampa de Massa. "Si hasta se reunió con Bruera", explicaban los denarvaístas.

"En octubre empezará a definirse", dicen que le dijo Massa a un ex diputado que lo visitó en las últimas semanas. Y no hay razón para acelerar ese plazo.

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