Putin anunció que las compras venezolanas a su país superarían los 5000 millones de dólares; repartirá los contratos entre 13 empresas
El viernes pasado, durante su primer viaje a Venezuela, Putin había firmado una treintena de acuerdos bilaterales con el presidente venezolano, Hugo Chávez, en los sectores energético y de defensa, en un paso más de su alianza estratégica.
En los últimos años, la Casa Blanca ha expresado frecuentemente su preocupación por el aumento de la influencia rusa en Venezuela, ubicada en una región considerada el "patio trasero" de Estados Unidos.
Chávez, no obstante, afirma que su creciente arsenal está destinado a contrarrestar un planeado incremento de las fuerzas militares estadounidenses en la vecina Colombia, el aliado más cercano a Washington en América latina y enemigo número uno del gobierno de Caracas.
"Nuestra delegación acaba de regresar de Venezuela y el monto total de encargos puede superar los 5000 millones de dólares", declaró el premier durante una reunión en Moscú dedicada al desarrollo de la industria militar rusa, según informaron las agencias estatales rusas.
Ante los responsables políticos y económicos del sector, Putin explicó que los pedidos venezolanos serán distribuidos entre 13 empresas clave de la industria armamentística.
El premier precisó que esa cifra incluye el crédito de 2200 millones de dólares que Moscú entregará a Caracas para la adquisición de nuevos armamentos rusos, según un acuerdo que él alcanzó con Chávez. "Las fuentes de financiación ya han sido determinadas en lo fundamental y concordadas con nuestros socios" venezolanos, dijo Putin.
Los informes de las agencias rusas no precisaron si en esos 5000 millones de dólares ya están incluidos los más de 4400 millones que Venezuela ha gastado en armas rusas desde 2005.
De todos modos, la Casa Blanca no tardó en hacer público su malestar por el anuncio de Putin. El vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley, señaló que la "principal preocupación" de su país es que las armas que Venezuela pueda comprar a Rusia "vayan a parar a otras partes de la región" (ver aparte).
Estados Unidos y Colombia han acusado en repetidas ocasiones a Venezuela de tener vínculos logísticos y financieros con la guerrilla marxista de las FARC, algo negado por el gobierno de Caracas. Las palabras de Crowley parecieron una referencia indirecta a esas acusaciones.
No es la primera vez que la Casa Blanca expresa su inquietud por las relaciones entre Venezuela y Rusia, que en los últimos meses no han hecho más que afianzarse.
El mejor cliente
Durante su visita a Moscú en septiembre, Chávez reconoció la independencia de territorios rebeldes pro rusos en Georgia, y el presidente Dimitri Medvedev respondió en ese entonces que Rusia proveería a Venezuela de todas las armas que le solicitara. Venezuela, que según fuentes locales ha adquirido armas rusas por un monto de 4400 millones de dólares desde 2005, se ha erigido en el mayor cliente de la industria militar de Rusia en América latina.
En concreto, Venezuela ya compró 100.000 fusiles Kaláshnikov, 24 cazas Su-30MK2, 38 helicópteros Mi-17B-5, diez Mi-35M y tres Mi-26T. Además, está en marcha un acuerdo para construir en Venezuela una planta de fabricación de fusiles Kaláshnikov y otra de municiones.
Durante la visita de Putin a Venezuela, él y Chávez acordaron las condiciones para la concesión a Caracas del citado crédito ruso de 2200 millones de dólares. Según fuentes rusas, Venezuela desea adquirir tres submarinos diésel de la clase Varshavianka, 92 tanques T-72, varias decenas de blindados BMP-3, 10 helicópteros de combate Mi-28N, aviones patrulla Il-114, lanzaderas de misiles de bocas múltiples Smerch y sistemas de defensa aérea S-300PMU-2 Favorit, Antey-2500 y Tor-M2E. Caracas está interesado además en lanchas patrulla Mirazh, lanchas de desembarco Murena-E y sistemas móviles de artillería costera capaces de abatir buques a distancias de hasta 130 kilómetros, dijeron fuentes militares a la agencia Interfax.
Entre otras ofertas, Moscú propone a Caracas comprar varias decenas de aviones militares de transporte An-148, y Chávez ya anunció la adquisición de por lo menos un avión anfibio Be-200 destinado a la extinción de incendios forestales.
El mes pasado, el prestigioso Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri) informó que entre 2005 y 2009 hubo un explosivo aumento del 150% en la compra de armas por parte de países de la región con respecto al lustro anterior.


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