Masiva protesta contra los ajustes encabezada por la policía británica

Empleados públicos y oficiales de civil portando carteles que decían que “es criminal cortar” los presupuestos de seguridad y marcharon por las calles de las principales ciudades de Gran Bretaña. También pararon penitenciarios.

Cientos de miles de empleados públicos y miles de policías británicos vestidos de civil dieron ayer una contundente muestra de repudio al plan de ajuste del gobierno conservador de David Cameron. El “ahorro” impulsado por la colación conservadora-liberal se expresa básicamente en fuertes cambios en el régimen de retribuciones y jubilaciones. Las protestas, inesperadas por la masividad, alcanzaron a Londres y otras ciudades de Gran Bretaña. En la capital, la marcha fue encabezada por unos 20 mil oficiales de policía que también rechazan la reducción del número de efectivos.

El ajuste se diferencia profundamente al aplicado en otros países europeos. En el caso británico, el gobierno propone entre, otros puntos, un aumento de la edad jubilatoria (de 65 a 67 años), un alza significativa de los aportes laborales y, para colmo, una reducción en el monto de las pensiones a percibir. La medida de ayer siguió a otra similar realizada en noviembre pasado.

Francis Maude, ministro del Gabinete de Cameron, consideró que “la huelga no tiene sentido” y destacó que el primer ministro seguirá adelante con el ajuste. “Es absolutamente necesario por el bien del Reino Unido, nuestras reformas aseguran que las pensiones del sector público sigan siendo las mejores y que se puedan mantener en el futuro. Lo que les estamos pidiendo a los empleados públicos sólo es que trabajen un poco más y paguen un poco más de aportes, aunque es cierto que al final percibirán una pensión menor.”

Los oficiales, que portaban cartelones con la leyenda “Los recortes son criminales” y se identificaban con gorras negras de béisbol que tenían escrito el mismo lema, marcharon por el centro de Londres seguidos por trabajadores de los servicios de inmigración y de la salud pública, docentes y empleados de los aeropuertos, las bibliotecas estatales y las oficinas de recaudación fiscal que coinciden con ellos en el rechazo al ajuste en los programas sociales. Hasta los funcionarios del Parlamento estuvieron en las calles, coreando consignas contra el gobierno.

La vocera del Partido Laborista, Yvette Cooper, se sumó a la manifestación, confundiéndose con los agentes de seguridad. “En una actitud irresponsable Cameron suprime miles de puestos policiales en todo el país”, dijo Cooper, y agregó que “el gobierno va demasiado lejos y demasiado rápido, impulsando unos ajustes perjudiciales que afectarán el funcionamiento de la administración pública y tienen un enorme costo social para sectores que no son justamente los mejor situados de la pirámide”.

“Hemos venido hoy (por ayer) para fomentar la conciencia pública sobre el ajuste y los efectos que tienen sobre el servicio que ofrecemos”, señaló el policía Sott Jeffreys, un padre de familia de 35 años que no vaciló en identificarse “porque no le temo a las represalias”. El personal encargado de la seguridad de las cárceles también se sumó a las protestas, haciendo reuniones en los atrios de los presidios pero sin abandonar sus tareas. “El objetivo de la protesta no incluye la generación de un estado de zozobra entre la población”, dijo uno de ellos.

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