El respeto por tan especial fecha de la feligresía local y la disposición del asueto contribuyeron a que una multitud pueda acercar ofrendas y acompañar a sus seres queridos
Desde las primeras horas de la mañana e incluso desde la jornada anterior, familias enteras comenzaron a llegar a los cementerios Virgen del Carmen, San Antonio y Remanso de Paz, para elevar una oración al Santísimo o simplemente para pasar un momento en compañía de los que ya no están.
Ofrendas florales, encender una vela, rezar, arreglar el panteón o parcela, o simplemente contemplar en silencio el lugar donde descansa quien partió a compartir la gracia del Señor -de acuerdo con los mandatos cristianos- fueron algunas de las postales que se vivieron y se repitieron a lo largo del todo el día, en torno a esta jornada tan especial y muy arraigada en la feligresía local.
Tal es así que, como hace tiempo se hacía y respondiendo a las tradiciones más arraigadas, muchos fieles se acercaron a los diferentes cementerios desde el martes, Día de Todos los Santos, para recordar a los angelitos, que son todos aquellos pequeños y niños fallecidos.
La disposición por parte de las autoridades provinciales de decretar asueto administrativo y escolar contribuyó a que una multitud se diera cita en los camposantos y que durante todo el día ingresara de manera constante a los cementerios, y muchas personas permanecieron por horas orando y recordando con resignación y nostalgia a todos los que partieron. Esta normativa llevó además a que la ciudad estuviera prácticamente desierta, dado que no sólo no trabajaron los entes de la administración pública, municipal y escuelas sino que además adhirieron al asueto las entidades bancarias, por lo que tampoco operaron durante la jornada.
Los cajeros automáticos, sin embargo, marcaron la diferencia, puesto que en torno a ellos se formaron largas filas de manos de la gente que esperaba cobrar sus haberes a partir del inicio del cronograma de pagos que quedó habilitado ya el pasado lunes.
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