El paro de 48 horas dispuesto por los trabajadores de la salud comenzó ayer, con una movilización en plaza Belgrano, que tuvo una multitudinaria convocatoria.
Los trabajadores de la salud reclaman, hace ya bastante tiempo, el blanqueo de los montos en negro, la recomposición salarial, la reapertura de la mesa de negociación, el pago del 82% móvil y la declaración de insalubridad. También piden el pase a planta permanente de pasantes del sector no profesional y la igualdad en las condiciones laborales.
Uno de los temas más urticantes de la jornada fue el estatuto de la salud presentado por el Ejecutivo, y que se convirtió en ley durante la tarde por los senadores oficialistas.
“Estamos repudiando el nuevo proyecto de ley, principalmente, porque consideramos que se nos discrimina. Muchos de los enfermeros que estamos aquí fuimos cinco años a la universidad y, sin embargo, con esa ley eso pareciera que no cuenta”, dijo Oscar Tolaba, trabajador del hospital El Milagro.
Por su parte, Silvia Guzmán, delegada de ATE y licenciada en enfermería, sostuvo: “La gente no está conforme con lo que dice el Gobierno que fue acordado y que en realidad fue decidido por un grupo muy reducido de dirigentes. Venimos peleando de manera lógica y sensata, pero no nos dan bolilla. Se están riendo de nosotros”. Y agregó: “La equiparación salarial es un tema que enardeció a la gente. Esto no afecta a una minoría, como quieren hacer creer las autoridades. Afecta a todos los sectores de la salud”.
Juan Arroyo, secretario adjunto de ATE, dijo a El Tribuno que “el miércoles a la noche muchos trabajadores recibieron aprietes para que esta marcha no se haga. Sin embargo, estamos acá y nos alegra que tanta gente se haya comprometido con esta lucha”. El gremialista señaló también que se debe seguir discutiendo este tema. “No vamos a aceptar medidas que no consideramos justas. Si no hay respuesta seguramente tomaremos medidas más drásticas”, concluyó.

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