Un 24 de marzo lleno de contrastes

Mientras los canales nacionales muestran una Plaza de Mayo repleta de banderas que flamean por la memoria, la verdad y la justicia, en el primer pueblo de La Pampa, que cuenta con un desaparecido y un represor, aún sobreviven contrastes que dejan en el aire nombres, responsabilidades y un necesario compromiso con la verdad.
El sábado por la mañana una sesión especial del Concejo Deliberante de Victorica dejó mucho que desear. Teniendo en cuenta que se trataba de la exposición de los representantes del pueblo, los ediles omitieron el nombre del represor Héctor Pedro Vergez, hijo de Victorica y recientemente acusado como el responsable de la desaparición y muerte del victoriquense Oscar Di Dío.

El edil justicialista y allegado a la Cámpora Victorica de la diputada nacional María Luz Alonso, Edgardo Muñoz, prefirió ahondar sobre el contexto nacional. En sus discursos, no tuvo ni un renglón para hablar del asado del siglo ni para nombrar a Di Dío o a Vergez. Ni Muñoz ni los jóvenes de La Cámpora Victorica, presenciaron los actos llevados a cabo en el Félix Romero, organizados por el municipio local. Decidieron pintar un mural que lejos estaba de reflexionar sobre la incidencia de la dictadura en Victorica.

"Guerra" sucia.

El bloque Alianza, prefirió hablar de una "guerra" sucia, leyendo un texto bajado de internet al cual, a modo de cierre, se le agregó unos renglones para nombrar a Di Dío, como el vecino, el amigo desaparecido. Verónica Cesanelli también omitió el nombre de Vergez y se refirió al papel de la junta militar instaurada en 1976. Con términos textuales de una nota sobre el 24 de marzo que se difunde en internet, Cesanelli se interrogó y respondió: "¿Por qué ocurrió esto?, son muchas las razones. Pero la excusa de los militares fue que el país estaba viviendo una violencia creciente entre las facciones de izquierda y de derecha del movimiento peronista. Más la violencia de los guerrilleros Montoneros. Esto fue verdad, pero no fue la verdadera razón". Luego prosigue: "Así llega al poder la Junta Militar que inició el Proceso de Reorganización Nacional. El mismo consistía en una ofensiva militar contra la guerrilla. Pero esta vez, fue una guerra. Una guerra sucia, avalada incluso por Estados Unidos, que veía con ojos preocupados la posible aparición de un régimen comunista".

Derechos humanos.

Tampoco pasó desapercibida la ausencia del intendente Hugo Kenny. El año pasado, había presenciado el 24 de marzo en Paso de los Algarrobos, donde muchos políticos y funcionarios prefieren mostrarse militantes de los derechos humanos, sin la necesidad de compromiso local. Tal como lo hace la coordinadora del área, Marcela Borthiry, quien está imputada en la causa por abusos sexuales y malos tratos hacia los alumnos en la Escuela Hogar de Loventuel.

Alrededor de las 20.00, en los pasillos del colegio Félix Romero se rindió un homenaje al ex alumno Oscar Antonio Di Dío, desaparecido durante la dictadura militar. En esa oportunidad, por primera vez en toda la jornada, llegaba el nombre del represor ante los presentes, y para sorpresa general, de un escrito que firmaba Micaela Basso, nada menos que la sobrina de Vergez. Micaela junto a un grupo de allegados a la cultura, era autora de unas placas en cerámicas que recordaban a Di Dío. "Y como nos duele Oscar, nos duele el mundo, nos duele Segundo (Cazanave, muerto en la Escuela General Lemos del Ejército Argentino por supuestos malos tratos en 2002). Y por otro lado, nos duele el genocida Héctor Pedro Vergez, también hijo de nuestro pueblo próximo a ser enjuiciado en una causa con su nombre en Córdoba".

Justicia y libertad.

El acto contó con la presencia de una sobrina de Oscar Di Dío, quien expresó el dolor de no poder encontrar el cuerpo de su tío. La alumna del Félix Romero, Antonella Cesanelli, leyó un texto elaborado en la materia Literatura a cargo de Alfonsina Pescara. También leyó un texto la edila Yanina Orueta mientras que los músicos locales Pedro Cabal y Jorge García, ex alumnos y amigos de Di Dío, compartieron con los presentes "Plegarias para un labrador", del poeta chileno Victor Jara, desaparecido bajo la dictadura de su país. Por último, se descubrieron las placas. Una de ellas rezaba: "Justicia habrá para todos y también habrá libertad".

Al cierre, algunos de los presentes se trasladaron al ingreso de la localidad, donde está ubicado el monolito de Oscar Di Dío. Allí se plantó un árbol y quedó encendida una antorcha. Con sus palabras, Ricardo Di Dío, hermano de Oscar, acusó a Héctor Pedro Vergez como responsable de la desaparición y muerte de su hermano: "Hoy me animo a decirlo porque antes no tenía la certeza, mi hermano es el único desaparecido de Victorica a manos del único represor de esta localidad que tiene nombre y apellido y que todos los conocemos como 'Perico' Vergez".

Panfleto.

El Foro por la Ciudadanía lanzó un panfleto que recorrió la jornada. Bajo el título "Es un monstruo grande que todavía pisa fuerte", se invitaba al ejercicio de "verdad y justicia" pero "hoy y acá": "Si somos militantes de los derechos humanos, tenemos que empezar por casa", decía, haciendo referencia a los pedidos de justicia de Andrea López, el corte del Atuel, Carla Figueroa, y la discriminación social, educativa y laboral, entre otros. "Repudiamos los resabios de la dictadura que hacen mella en el oeste de La Pampa. Vivimos tiempos donde le hicimos frente al 'no te metás', cuando se denunciaron en Loventuel los abusos sexuales y tormentos a los niños escolares. Repudiamos cada segundo al represor victoriquense Pedro Héctor Vergez. No nos olvidamos del Pollito Di Dío, desaparecido en la última dictadura. Recordamos a Segundo Cazanave, muerto por malos tratos en la escuela de Campo de Mayo. Y a propósito de la censura, de acallar las voces, no olvidamos el cierre de nuestro medio local y zonal 'Página de Miércoles'. Este medio gratuito que levantaba las voces fue cerrado luego de agresiones de hijos de funcionarios, amenazas y por último, justificaciones del tiempo de la dictadura por parte del intendente de Victorica".

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