“Mis tareas eran las propias de un contador, no emitía cheques ni tenía a mi cargo la emisión de balances, los que eran autorizados y firmados, además del gerente, por el presidente o vice a cargo y por el tesorero”, aseguró Antonio Martín en su declaración indagatoria ante el juez Miguel Ángel Moreno.
Cerca de dos horas le llevó ayer relatar al contador público en qué consistía su trabajo en el Isspse, el cual se extendió desde el 1 de febrero del 2004 hasta el inicio de 2012.
Ante el juez Miguel Moreno y la fiscal subrogante, Celia Mussi, el imputado habría señalado: “Mis tareas eran propias de un contador. No integraba los cuadros de funcionarios o autoridades, ni tenía a mi cargo la emisión o firma de cheques, de balances u otros documentos que eran autorizados y firmados inicialmente sólo por el gerente general, Dr. Jorge Acosta; luego, por el presidente o vicepresidente a cargo y tesorero”.
Asimismo, clarificó: “Ejercía dentro de mi desempeño las tareas obvias propias de la calificación técnica profesional de un contador, bajo las instrucciones del gerente general”.
Otra vez, Martín recordó: “En septiembre de 2008, una empleada habría sustraído del Isspse $ 35.000 (treinta y cinco mil pesos). Se formuló la denuncia penal. Desconozco dónde fue concretada, sin que sobre el particular se haya hecho otra presentación tal como querella particular o parte civil damnificada: más bien, no se efectuó acción alguna en tal sentido por parte de las autoridades o del gerente más allá de la denuncia”.
Según Martín, “ello influyó en los estados contables del 2008. Ignoro en qué concepto se reflejó dicho quebranto. Ello, sin perjuicio de lo que la comisión fiscalizadora, auditor externo y autoridades lo presentaron ante la asamblea y fue aprobado”.
Subrayó: “Desde entonces, y sobre dicho estado contable, los posteriores arrastraron un déficit no reflejado en ninguna memoria ni informe de la Comisión Fiscalizadora”.
Más adelante, el imputado destacó: “El gerente y todo el directorio conocían sobre las supuestas anomalías”.
Requerido sobre el sellado de pagarés, Martín explicó: “Se confeccionaba un parte que autorizaba el egreso por parte del gerente general y con ello se emitía un cheque a nombre del mismo Instituto por todos los montos individuales de los documentos que se fueran a sellar. La autoridad del Isspse firmaba su libramiento, lo endosaba y un empleado iba con el valor a cambiarlo al banco. Con el producto de ello se pagaba el sellado que luego se rendía cotejando cada documento ya sellado con cada carpeta de préstamos a los que por dicho concepto correspondía y por los que previamente se elevó un detalle de gastos al gerente general que emitió en un formulario la autorización del gasto”
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