Marta sabe, lo sabe muy bien. A esta altura es imposible dar con los responsables de la muerte de su hijo. Sin embargo sigue caminando por los pasillos de Tribunales, golpeando puertas, haciendo escuchar su reclamo de justicia.
Cottini apareció cerca de la cancha de Ambos Mundos, a pocos metros de las vías del ferrocarril. El hombre, de 42 años, sufrió el estallido de su hígado y una perforación en el pulmón derecho. Así lo determinó la autopsia ordenada por el fiscal de la causa, Marcelo Tuñon.
“Hace 8 años en Junín no había policía científica, mi hijo no tuvo policía científica. Lo llevaron al hospital, la hermana mayor hizo los trámites y la empresa Dos Reis lo trasladó para que le hagan la autopsia (en todo ese lapso de tiempo se perdieron pruebas fundamentales). Qué se puede esperar con el trabajo que hizo el fiscal”, recordó Marta, que a pesar de todo no bajó los brazos.
Para Tuñon, que quiso cerrar la causa de inmediato, la muerte de Cottini era accidental. “A mi hijo lo había matado el tren me decía Tuñon”, relató la mujer. “Si a mi hijo lo agarraba el tren, no hubiese bajado caminando el terraplén y salido a la calle. Estaba a 17 metros de las vías, mi hijo no tenía ni un hueso roto. Cómo lo iba a atropella el tren”. Preguntas sin respuestas que la mujer se fue contestando a lo largo de los años, pero que desde un principio intuía. A su hijo lo habían matado, no había sido un accidente. “Mi hijo era un borracho, entonces no se tomaron en serio el caso”.
La mujer, durante mucho tiempo, se sentó sola en la puerta de los Tribunales de Junín esperando la salida de los fiscales. Desde que las puertas abrían, a las 7, Marta iba en soledad a pedir justicia. Nadie la escuchaba.
“Cuando me dijeron que lo había matado el tren, me volví loca. Pero tuve la suerte de que el doctor Fernández Maciel (al que llegó gracias a Oscar Farías), me presentó al médico forense Miguel Maldonado. Cuando él vio la causa, me dijo `Marta acá a su hijo lo mataron`”. La mujer se preocupó por lo que le podía salir el asesoramiento de Maldonado, pero el médico le dijo que no se preocupara, que le lleve las cosas, que el se iba a ocupar. Fue Maldonado el que ayudó a que la causa de un giro y pase de muerte accidental a homicidio.
Pero esto no fue de un día para el otro. Pasaron más de dos años para que la justicia cambie la carátula del hecho. En el medio fueron más momentos de angustia y sufrimiento, la mujer sabía que los asesinos de su hijo estaban libres y que posiblemente se los cruzaba por las calles del barrio.
La investigación en manos de Tuñon nunca avanzó. El ex fiscal la archivó a los pocos meses del cambio de carátula, y no fue hasta la intervención del por entonces fiscal general, Elio Lago, que se volvió a abrir.
“Después fue pasando de mano en mano, no había adelanto de nada. Yo entiendo que si las cosas no se hicieron en el momento, ahora no puedo pretender que salga a la luz lo que pasó. No hay pruebas de nada. El fiscal que tuvo la causa no trabajó, para él mi hijo era un borrachín”, sintetizó la mujer.
La causa sigue abierta, no fue archivada nuevamente a pesar del poco avance, y está en manos de la fiscal Vanina Lisazo. Pero Marta sabe, lo sabe muy bien: Sin las pruebas elementales que se debieron juntar 8 años atrás se puede hacer muy poco hoy. “Yo sé que lo de mi hijo no se va a aclarar”.
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