“No lo puedo explicar, no entro en mis pies”. Los gestos en la cara de Bruno López Aragón, y sus palabras, son de pura ansiedad y emoción. A su corta edad logró formar parte de una de las compañías teatrales más respetadas del mundo y con ella gira por todo el planeta
Acá están sus familiares, amigos y están los recuerdos de aquellos años de escuela en el Polivalente, cuando decidió a su fin (en 2009), irse a la ciudad de Buenos Aires a estudiar danza y teatro.
Sin embargo, antes de que pusiera toda su energía en el estudio, se le cruzó un casting para Fuerza Bruta. “Audicioné y aquí estoy”, resume con una gran sonrisa en diálogo con El Atlántico, en la previa del inicio de una secuencia de funciones con localidades agotadas durante toda la presente semana en La Feliz.
Sincero, Bruno cuenta que “en su momento me interesaba este formato teatral pero jamás pensaba que formaría parte de algo así. Me fui a Capital con la idea de estudiar… ni había visto el show”, agrega, conservando la risa nerviosa que le genera la emoción de estar en su tierra.
“Han sido tres años buenísimos, intensos, con mucho viaje pero especiales de poder formar parte de una compañía teatral de estas características”, destaca.
Y si bien el trajín de giras y shows es desgastante debido a la gran exposición física que requiere Fuerza Bruta, confiesa: “hacer tres shows por día nos mata el cuerpo pero a su vez, cuando tenemos algunos días libres no vemos la hora de volver a hacer función para descargar energía”.
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