El Consejo del Partido Justicialista formalizará hoy un nuevo encuentro en la sede partidaria, aunque otra vez sin la presencia del presidente Rubén Marín. Será una evidencia más de que la mentada "unidad" que desembocó en la designación de Marín como presidente fue más una expresión de deseos que una realidad: la puja entre el líder de Convergencia y el vernismo es cada vez más evidente y está atada ahora a los comportamientos políticos respecto de la acción del Gobierno Nacional.
Hoy ocurrirá lo mismo que durante el encuentro anterior del Consejo: habrá mayoría de dirigentes vernistas, pero sin presidente en la reunión. Marín viajó a Buenos Aires con intenciones de ver el frustrado superclásico.
Mientras Verna defiende sus iniciativas legislativas presentándolas como en defensa del interés provincial, el marinismo torpedea los mismos proyectos denunciando que en realidad podrían perjudicar a la provincia, porque se suspenderían o retardarían obras planeadas por el Gobierno Nacional.
Verna está decidido a ir a fondo y protagonizó la semana pasada un encuentro con distintos intendentes del norte provincial, donde no sólo estuvieron los justicialistas que siempre lo siguen, sino también algunos jefes comunales de otros signos partidarios, entre ellos el radical Juan Carlos Olivero, de Parera.
El vernismo está programando un encuentro similar en Macachín, con referentes de la zona sur. Verna propicia que la recaudación del Impuesto al Cheque llegue a las provincias. El Gobierno Nacional ya analiza la posibilidad de vetar esa propuesta si es que supera el filtro legislativo. Según Marín, si esos 150 millones llegan a la provincia se ponen en riesgo 2.100 millones en obra pública.
En medio de esos tironeos está el gobernador Jorge, que además será convocado formalmente en las próximas horas para una cumbre con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, según anunció el ministro del Interior Florencio Randazzo.




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