El ex gobernador Rubén Marín, aunque advirtió que respetaba su dolor, volvió a criticar a Raquel Barabaschi e insinuó que la mujer tiene intereses en la causa de la Justicia Federal. En un largo reportaje, y a modo de autoevaluación, se refirió a su paso por el juicio de la Subzona 14.
- ¿Cómo fue su declaración?
- Fue cómoda la intervención, a excepción del abogado Palasciani (sic), el abogado querellante, que me quería tomar una declaración indagatoria mas que una testimonial. Creo haber aportado bastante, por lo menos de lo que recordaba.
Me llamó la atención que en un hecho tan delicado, tan conmocionante como este, tan duro para la sociedad pampeana, no se refiriera exclusivamente al hecho que estábamos tratando y se interesara por otras cosas, por otro expediente en el que tienen una denuncia.
Lo que digo es lo siguiente: la única provincia que hizo actuaciones a los nueve días de recuperada la democracia fue La Pampa. No hubo otra. Era una responsabilidad que asumió un Gobierno para con los Derechos Humanos. Lo hicimos en soledad, no nos acompañó nadie.
Tratamos de hacer el expediente y hoy se está juzgando en virtud de ese expediente. Que, cuando vinimos en 1991, había desaparecido. Esta es una copia que conseguimos en Washington, en Derechos Humanos. Hubo un trabajo eficiente de Tierno.
Lo único que no recuerdo es lo de las picanas. A mí me dijeron que había. Yo no las vi.
- ¿Estás conforme con lo que salió en los diarios o crees que hay cosas que tienen mayor valor pero no están?
- Me llamó la atención que el abogado querellante dijera “usted no tiene constancia de su detención”. No sé, pero en ese tiempo te metían preso y te largaban, pero no te daban una constancia que decía “fue detenido y salió”.
Y lo que están diciendo dos personas, fundamentalmente Mireya Regazzoli y José Brinatti, de que uno sabía y pasó listas, ¿qué listas podés pasar en una población donde la Policía estaba subordinada al Ejército? Eramos 30 los que podíamos andar en política. Conocían más de nosotros que nosotros mismos.
Lo que dije es porque leí lo que dijo Brinatti, que fue quien sacó los créditos para hacer el Hotel Brisas. Invitó al gobernador de esa época (de la dictadura), le hizo la fiesta y durmió en su hotel. Que él venga a decir que otro informó, me llama la atención.
- También se menciona la relación con el ex gobernador Regazzoli, que no era de las mejores.
- No era de las mejores. El peronismo estaba dividido. Eramos todos peronistas pero estábamos divididos en veinte partes. Por una parte estaba el Comando de Organización con Rolando, Gil y Accátoli, que tenían mucha militancia en el norte. Por otro, estaban los de las Regionales, y en el medio estaba la CGT, donde yo militaba. De ahí salió el respaldo, del norte para la candidatura a vicegobernador.
Ahora hablan todos de los Derechos Humanos, pero en aquel tiempo cuando nosotros largamos el expediente no tuvimos la colaboración de los medios, de las instituciones, de nadie. Lo hicimos en soledad.
Más aún, siendo senador presenté un proyecto de ley, que me ayudó a hacer Stella García, para la indemnización de todos aquellos que habían estado a disposición del Poder Ejecutivo. La cobraron todos.
- ¿Te acompañó mucha gente al juicio? Raquel Barabaschi dijo que te acompañó la patota. ¿Quiénes eran?
- Muchos jóvenes. Yo no sé quiénes eran. Estaba lleno. Mire, la patota... Qué patota puede tener uno. Por eso digo, ese menoscabo, ese desprecio hacia la gente. Tengo un gran respeto por la señora, a la que yo no conocía. La conocí hace un año y medio en la televisión. No sabía de su existencia, salvo lo que puedo haber leído de la Universidad Tecnológica en el ’75. Una señora que sufrió mucho, que realmente estuvo detenida. Yo comprendo el dolor. Lo que no tiene derecho a hacer es generar o insinuar responsabilidades en quienes no las tenían. Sería una piba en el ’75, pero no la conocí hasta hace un año y medio.
- Sí, en un programa de televisión donde hubo un cruce verbal.
- Sí, la fui a saludar y me dijo “a usted no lo saludo”. Estaba a media luz, así que ni la cara le vi.
Por qué a mí no
Marín intentó explicar por qué a otros los llevaron presos y a él lo dejaron libre, ejerciendo su profesión de abogado.
- Yo me pregunté por qué a otros compañeros los llevaron y a mí no. Y ahí me enteré que hubo una reunión en Pico, me lo cuenta un ordenanza que servía el café, en donde dicen que no me iban a meter preso porque iba a ser víctima. Vamos a hacerle juicio para ver cómo le sacamos un procesamiento y lo condenamos, cosa que no pueda actuar en política, me contó que dijeron.
Tuve como dos o tres indagatorias. Salí absuelto. Y no les funcionó más. En el año 1981 le hicimos un juicio político al fiscal Ortiz Zamora, y a él lo echaron de su cargo y lo inhabilitaron para tener cargos públicos.
- ¿Te tenían apuntado? Tenían tu perfil político futuro...
- Ellos lo tenían. Yo tenía un susto bárbaro. Tenía cuatro chicos. Y me ayudaba Ballari, que pagaba las consecuencias de estar en el estudio conmigo.
- Zenón Mariani dijo que usted se reunía con Camps y todos los cañones apuntan a Aragonés, que fue su socio político en prácticamente toda su carrera.
- Primero, la relación con Camps existía pero era institucional. Iba al Poder ejecutivo, a la Legislatura, a los bloques, a la CGT. Existía la relación. Era así. A Iriart no lo conocí. Camps se ve que se estaba preparando.
Cuál es el planteo de Aragonés. Hoy es más fácil agraviarlo, que aplaudirlo. En la CGT había un Consejo Directivo, Aragonés era diputado nacional y tenía peso político. La lucha política existía. Y había diferencias políticas y personales con Rolando. Como podía haber con Accátoli, como contra nosotros.
El 90 por ciento de los detenidos fueron peronistas.
- Muchos dicen que el golpe fue cívico militar, ¿qué opinás?
- Claro. Si no era con civiles no podía hacerse. Fijate quienes ocuparon cargos y te vas a dar cuenta quienes estuvieron. Los detenidos eran periodistas, políticos y estudiantes.
- Nicoletti dijo que el 90 por ciento de la culpa del golpe fue del peronismo.
- Fue de la sociedad. Todos sabían que se venía el golpe. Lo que nadie vislumbraba era la actitud que ellos iban a tener después, con una carnicería que asombró a unos y otros. Lamentablemente, había una sociedad a la que no le molestaba.

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