La marinería de la flota amarilla reclama el subsidio prometido

A pesar de que el denominado "fondo de crisis" destinado a marineros, fileteros y otros trabajadores de la pesca de Caleta Olivia, ya está conformado y las empresas petroleras habrían acreditado una primera cuota, desde el Gobierno provincial aún no se han enviado los subsidios para alrededor de 1.000 trabajadores afectados por la drástica disminución de las capturas de merluza y otras especies ictícolas.
Los tripulantes de barcos pesqueros de costa se apostaron ayer por varias horas frente al edificio central de la comuna.

Caleta Olivia (agencia)

Esto motivó que más de un centenar de marineros de la flota amarilla protestaran ayer pacíficamente –sin quema de cubiertas– frente al edificio central del municipio, solicitando que las autoridades municipales intercedieran para acelerar el pago de esa ayuda económica estimada en 3 mil pesos para cada trabajador.

Voceros gubernamentales confirmaron a Diario Patagónico que, efectivamente, los fondos ya fueron transferidos, pero aún debe definirse si los mismos se distribuirán vía municipio o bien a través de organismos portuarios, que era el criterio que primaba en esferas del Ejecutivo provincial.

En consecuencia, se estima que el pago de los subsidios se demorará algunos días más, en tanto que la flota amarilla sigue sin salir al mar, en principio porque –según la asociación que nuclea a los tripulantes– aún no hay recursos y también porque la Subsecretaría de Pesca dispuso restricciones en las capturas en todo el golfo, a solicitud del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).

ORIGEN DEL CONFLICTO

Cabe recordar que este conflicto se suscitó hace pocas semanas cuando la flota amarilla responsabilizó a Pan American Energy, y retrospectivamente a YPF, de haber causado el colapso pesquero a consecuencia de operaciones offshore, fundamentalmente por los trabajos de prospección sísmica que se hicieron en el subsuelo del golfo San Jorge.

Esto derivó en un inusual piquete náutico, con el bloqueo de la monoboya emplazada frente a las instalaciones de Termap, por parte de los pequeños barcos pesqueros, impidiendo por varios días la carga de crudo de buques-tanque.

La situación se alivió con la intervención de autoridades municipales y provinciales que citaron a los sectores de posturas enfrentadas, surgiendo de esta manera la creación de un fondo anticrisis, aunque en el caso puntual de Pan American la misma se mantuvo firme en rechazar acusaciones de causar daños al medio ambiente marino, fundamentando ello en el resultado de estudios que había encargado a empresas especializadas.

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