De la Marina a la venta de aberturas en aluminio

El realizador nació en San Juan. Fue vendedor de frutas y verduras, camionero y operario de distintas fábricas hasta consolidarse, en su taller, de manera independiente. "Lo que logramos, fue gracias al trabajo", expresó el entrevistado.

La historia de Rolando Zamora puede ser definida en base al trabajo sostenido en el tiempo. El hombre es un industrial oriundo de San Juan que fue marinero, vendedor de frutas y verduras, camionero, operario de fábricas, y realizador de todo tipo de aberturas de puertas y ventanas en aluminio, labor que conserva en la actualidad.

Zamora es entrevistado en el medio de su taller, ubicado en la avenida Perón al 1.800, entre una gran cantidad de moldes destinados a sus futuras producciones. Allí, se visualizaron máquinas, herramientas automáticas y manuales, y parte de sus producciones.

El hombre nació el 11 de setiembre de 1948. Hijo de un contratista de viñedos, el entrevistado cursó sus estudios primarios en San Juan aunque no realizó la secundaria.

En tanto, a los 15 años se inscribió en la Escuela Nacional de la Marina por lo que estuvo en la Isla Martín García unos seis meses y luego en un barco particular dedicado a diversas tareas vinculadas con ese área. Dijo que, a los 19 años, y cuando le tocó renovar el contrato, decidió no seguir en ese camino.

Por este motivo, recordó que unos familiares trabajaban en la venta de frutas y verduras en la capital pampeana. "Mis hermanos empezaron a venirse a Santa Rosa y, por este motivo, en 1969 decidí venirme en forma definitiva y a buscar un mejor futuro", expuso.

Camionero.

Tras haber llegado a esta ciudad, con varios objetivos laborales en su mente, Zamora comenzó a trabajar en la frutería y verdulería de sus familiares. Allí, realizó todo tipo de ventas y hasta condujo el camión de transporte de esta empresa.

"Ni bien pisé La Pampa, empecé a trabajar en la frutería y verdulería de mi tío. Después, con los años, conduje el camión por lo que viajamos a Buenos Aires, Mendoza y San Juan a traer frutas y verduras", recordó Zamora. Esas primeras experiencias, le dieron al vendedor las herramientas necesarias para pensar en un futuro cargado de ilusiones.

En 1969, el hombre comenzó a trabajar en el Molino Werner hasta el día que cerró. Rememoró ese tramo de su vida con nostalgia y deseos de volver a encontrarse con sus antiguos compañeros.

"De a poco, y a través de las personas que íbamos conociendo, y que trabajaban en la carpintería de aluminio, fuimos adquiriendo las herramientas necesarias para poder desarrollarnos en forma independiente", expresó el industrial. Y amplió: "Tras haber ayudado, por casi tres años, a diversos fabricantes, dedicados a este tipo de carpintería, surgió la posibilidad de independizarnos y comenzar a trabajar por nuestra cuenta". En ese momento, Zamora vislumbraba la posibilidad de construir su propio camino.

En 1989, tomó una de las decisiones más importantes de su vida: inauguró la fábrica de aberturas de puertas y ventanas en aluminio "Vidrialum", que mantiene hasta la actualidad. Desde esa época, hace 30 años, no abandonó en ningún momento su capacidad para crear este tipo de producciones. Y, el tiempo, recompensaría esas ansias de trabajo contemplado en cada una de las realizaciones.

Aberturas.

En la actualidad, el industrial cuenta con dos empleados: su propio hijo, a quien el propietario piensa dejar en sus manos la fábrica en el futuro, y un segundo operario que lo acompaña desde hace 17 años. "Nosotros, tenemos el lema de realizar, cada una de nuestras producciones, de la mejor manera posible. Si hacemos algo, tiene que estar bien hecho, eso para nosotros es lo más importante", sostuvo.

Zamora lleva a cabo, a través de su labor en la vidriería, todo tipo de aberturas de aluminio. En tanto, la materia prima es adquirida por medio de distribuidores de la provincia de Buenos Aires y otros lugares del país como por ejemplo Río Cuarto. "Desde que empecé a trabajar en este lugar, le compramos casi siempre al mismo distribuidor", expuso.

El proceso de realización de las aberturas se inicia con la adquisición de las barras de aluminio de seis metros. "Por ejemplo, para fabricar una ventana, necesitamos perfiles que sean distintos, y para una puerta unos cuatro o cinco perfiles diversos", explicó el hombre, para quien "cada cosa, tiene su perfil particular".

De acuerdo con Zamora, esas barras se colocan posteriormente en una máquina cortadora, colocada en forma horizontal, y que efectúa los moldes necesarios. "Luego, eso se corta en 45 grados y se va armando el modelo, de lo que buscamos, con escuadras, remaches, y a través del ajustamiento de los tornillos. Posteriormente, se efectúa la medida para fabricar el producto", añadió.

Por último, Zamora indicó que, la mayoría de sus clientes, se fueron acercando a su fábrica debido al "boca a boca" y a la cantidad de años dentro del rubro. "Lo que logramos, fue gracias al trabajo que desarrollamos en todos estos años", cerró.

Todo a medida.

El taller de Zamora está caracterizado por la existencia de una gran cantidad de moldes de aberturas de tres colores diferentes de aluminio: blanco, negro y marrón. Allí, se ven máquinas cortadoras, punzonadoras, prensas, y distintas herramientas manuales. "Todo lo que fabricamos, lo vendemos en el mercado interno aunque también a distintas municipalidades y entidades del interior de La Pampa", dijo el entrevistado. Y completó: "Todo lo que hacemos, generalmente es a medida y por pedido".

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