Margarita Stolbizer: “La Presidenta no puede darse cuenta ahora de que Scioli gestiona mal”

La legisladora analizó la disputa entre el gobierno nacional y provincial, la cual identificó como política, de cara a 2015. “El kirchnerismo duro empieza a sentir que ya no controla la sucesión”, aseguró. Además, estudió el futuro del FAP y adelantó que la alianza con otras fuerzas es más factible para las elecciones presidenciales.
El proyecto de abrir una calle en Lanús que lleva de la mano la construcción de una planta de transferencia de residuos desató una fuerte polémica que excede lo distrital. Distintas fuerzas de oposición comenzaron a interesarse en el tema, que incluye un proyecto en la legislatura bonaerense.

Ante las dudas de los vecinos y las quejas opositoras, el GEN de Lanús organizó un encuentro en la zona, en el que estuvo la máxima referente del espacio, la diputada nacional Margarita Stolbizer.

La ex candidata a gobernadora llegó para respaldar el trabajo de los concejales locales, y para escuchar las dudas que genera la iniciativa.

Antes de verse con esos vecinos, Stolbizer dialogó en Diario del Sur Radio sobre este polémico proyecto, y reclamó participación y transparencia. Además, se metió de lleno en la interna Nación-Provincia, dijo que el kirchnerismo tiene problemas para controlar la sucesión en 2015 y analizó el futuro de la oposición.

Más allá de la polémica que existe con el proyecto de la planta de transferencia en Lanús, lo que aparece de fondo es una falta de política con respecto a qué hacer con la basura, algo que afecta a la Provincia y a la Ciudad.

—Sin ninguna duda, este es un problema central, de nuestro tiempo, que afecta a distintos lugares. Frente a este tipo de problemáticas, lo que se necesita es incorporar como elementos de la gestión dos cuestiones que acá en Lanús no se tuvieron en cuenta: la participación y la transparencia. Si hubiera un mayor involucramiento de los vecinos en saber lo qué les pasa, de qué se trata el expediente, qué van a hacer en la calle, el vecino podría estar más tranquilo. Además, cuando uno habla de participación estamos hablando de ser parte de las decisiones, participar no es sólo votar o enterarse, la verdad es que el municipio debería abrir a un debate más amplio este tema. La otra cuestión es la transparencia, que no sólo tiene que ver con el tema de la falta de información. Se sabe que siempre detrás del tema de la basura hay negocios económicos, no de hoy sino de hace varios años, y lo que estamos viendo es que algunos municipios están pensando es obtener recursos con un elemento tan contaminante, en tiempo donde las comunas necesitan generar nuevos ingresos.

¿La idea de ustedes es escuchar a los vecinos o traen una propuesta alternativa a este proyecto?

—La idea es escuchar a los vecinos, nuestros concejales están absolutamente comprometidos con este tema y lo que vamos a hacer nosotros como diputados nacionales es apoyar, y desde nuestros ámbitos apoyar las gestiones que hagan.

¿Qué hacer con la basura es un déficit de la provincia de Buenos Aires?

—Sí, en realidad hay problemas de fondos, problemas diría culturales y de educación sobre el manejo de la basura. La Argentina, y en particular nuestra zona, es la de mayor generación de basura por habitante, por eso creo que hay un cambio de fondo que tiene que ver con nuestra cultura, saber cuáles cosas tiramos, cómo las tiramos, el tipo de desechos, etcétera. Esas son cuestiones que tenemos que empezar a cambiar, lo que sucede es que las cuestiones de este tipo son a largo plazo, nunca se empieza. Y lo que se hace es buscar depósitos donde seguir juntando basura sin importar la gente que vive alrededor.

¿Cómo vivió este conflicto entra Nación yProvincia, esta interna entre la Presidenta y Daniel Scioli?

—Nosotros lo identificamos como un conflicto de tipo político, no se está ante un problema financiero, el gobernador no puede darse cuenta recién ahora de que la Provincia tiene problemas económicos estructurales, nosotros lo venimos diciendo hace 20 años, y en gran medida quienes gobernaron son cómplices del agravamiento de esto. Además, la Presidenta no puede darse cuenta ahora de que Scioli gestiona mal, lo llevaron hace seis meses en su lista a la reelección, lo hicieron vicepresidente, gobernador. Tampoco es un problema ideológico, no creemos que desde el gobierno nacional haya un ataque a Scioli por cuestiones ideológicas, porque la verdad que sin ningún pudor se sientan en la mesa con gente más reaccionaria que el propio Scioli. Lo que hay es un problema ubicado por el poder y la sucesión, la Presidenta tiene dificultades para conseguir su reelección y el kirchnerismo duro, el cristinismo, empieza a sentir que ya no controla la sucesión, que no hay candidatos firmes, no saben quién puede ser candidato si no es Cristina.

¿Cree que un intento de reforma de la Constitución para habilitar una nueva reelección es algo serio, que por ahí viene la jugada del kirchnerismo?

—Lo que lo hace serio o no será la cantidad de votos que obtengan en la elección del año que viene. Si obtienen los votos necesarios van a ir por la reforma. Aquí le hago al oficialismo si se quiere una concesión: van por la reelección como lo haría cualquier gobernante que tuviera una mayoría que se lo permitiera. No es fácil encontrar un gobernante que teniendo la posibilidad de perpetuarse no lo haga.

¿Usted lo haría?

—Déjenme que tenga el 54 por ciento de los votos y lo vemos. El tema es cómo se llega, el camino que se toma. La búsqueda del poder está en la naturaleza misma de la política, y eso no está mal. El tema es cuando el poder se utiliza para beneficiar a los más postergados, para transformar la realidad, y cuando se utiliza para enriquecer a los amigos. Y eso es lo que estamos viendo, con este gobierno mucha gente está mejorando notablemente su fortuna, quedarse en el poder para esto está mal. Ahí, en definitiva, está el nudo del conflicto: el kirchnerismo no tiene candidato, Scioli se potencia cada vez más como candidato por dentro del kirchnerismo, porque para nosotros el gobernador sigue adentro de ese espacio, y eso empieza a incomodar.

A diferencia del año pasado, parece que la oposición no está en la agenda de discusión. ¿La sacaron de esa discusión los medios, el oficialismo, o se corrió sola?

—La disputa interna del oficialismo toma la agenda, el problema que lo está haciendo en dos sentidos peligroso: cuando tiene de rehenes a todos los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires. Por esto los trabajadores no cobraron el aguinaldo completo, los habitantes sabemos que el ajuste se hace porque hay menos obra pública, hay menos calidad en la gestión. Así que la agenda está cubierta con la interna del gobierno, sobre las peleas que Cristina con los distintos sectores que adhieren o no a su figura. Del lado de la oposición, hay que aclarar que no somos un colectivo uniforme donde todos pensamos lo mismo, cada sector define sus estrategias. Nosotros definimos la nuestra, por eso el Frente Amplio Progresista (FAP) trabaja en dos sentidos: primero, que el año que no es electoral es el que debemos mirar hacia adentro, en eso estamos trabajando. La visita a Lanús tiene que ver un poco con esto, hemos recorrido muchos distritos con Hermes Binner, Víctor de Gennaro, y vamos a terminar la semana que viene todas las regiones del país, y empezamos con las bonaerenses, para cerrar con un congreso nacional el 24 de noviembre de todo el FAP. Este año queremos cumplir la tarea del desarrollo territorial de nuestra fuerza, que terminó segunda en 2011, dándole una proyección que no tuvimos, porque fue muy bueno el segundo lugar, pero estuvimos muy lejos del primero. La tarea es esa, mostrar cómo uno mejora, cómo hacemos que la oferta electoral que nosotros tenemos sea realmente competitiva. Para eso queremos llegar a noviembre con un estatuto, para tener reglas definidas, desde cómo se definen los candidatos hasta una política clara de alianzas.

De cara a las legislativas del año que viene, ¿las puertas están abiertas para otras fuerzas en el FAP? ¿Para la UCR, la Coalición Cívica?

—Hay que ver si las otras fuerzas están pensando en ingresar al FAP, tal vez el radicalismo esté pensando en algún tipo de alianza sin perder su partido, y esto es lógico. Yo pienso esto mucho más factible en 2015, donde en la discusión de una elección presidencial, que incluye gobernadores e intendentes, hay un acuerdo entre las fuerzas que nosotros creemos debemos estar juntas. Para el año que viene no falta tanto, no hubo conversaciones, con la gente de la Coalición Cívica tenemos un mayor entendimiento, porque el radicalismo está en un proceso de definirse a sí mismo, cómo rompen el estigma que les quedó luego de su acuerdo con (Francisco) de Narváez, y saber si van a ir a parar con Mauricio Macri o con el FAP. Cualquier conversación se dará después de esta definición.

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