Marcos Sosa tenía 20 años y estaba desaparecido desde el lunes a la madrugada. Ayer, cuando los rastrillajes iban a ser exhaustivos, fue encontrado muerto por un baqueano, en un campo a la vera de la continuación de la avenida República, a unos 4 kilómetros de la intersección con la Ruta 188. Sobre su cuerpo se encontró una escopeta recortada calibre 12/70. No había cartas ni mensajes, pero las pericias realizadas determinaron que se trató de un suicidio.
Muy cerca de este estaba la moto en la que se había ido, una Gilera 110 cc. negra, que se había comprado hacía poco tiempo. Marcos tenía un tiro en la cabeza y sobre su cuerpo encontraron una escopeta recortada 12/70 que, según los investigadores, había sido vista en poder del joven en otras ocasiones.
Marcos era buscado intensamente por familiares y amigos desde el día de su desaparición (el lunes a la madrugada), cuando salió de su casa del barrio San Antonio en su moto. Nada hacía prever este final; se tejieron muchas hipótesis y se habló hasta el hartazgo sobre las posibles derivaciones del caso.
La autopsia determinó que Sosa se suicidó, lo mismo que las pericias realizadas en el arma y en el lugar. También que la muerte se habría producido el mismo día de la desaparición.
Cuando la familia realizó la denuncia, efectivos de la Comisaría Segunda realizaron rastrillajes en campos, caminos vecinales y lugares para encontrarlo. Pero todos fueron negativos. Ayer los operativas iban a incrementarse con policía montada.
Inmediatamente conocida la noticia, el fiscal Javier Ochoaizpuro llegó al lugar. Junto a él arribaron los miembros del Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses Norte y de Policía Científica, quienes se encargaron de realizar los muestreos y las pericias.
Tras la autopsia y la confirmación de las cusas de la muerte, el cuerpo de Marcos Sosa fue entregado a su familia.
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