En Marcos Juárez nadie puede explicar el enigma del denunciante de las coimas

En Marcos Juárez nadie puede explicar el enigma del denunciante de las coimas
La persona que detalló los negociados con el régimen chavista ante Eduardo Mondino no vive en el domicilio que declaró. Nunca pudo ser contactado para que amplíe.
Pareciera que en Marcos Juárez, provincia de Córdoba, nadie conoce a Rogelio Martínez. Se trata del testigo de identidad reservada que reveló ante la Defensoría del Pueblo de la Nación cómo funcionaba la maquinaria para que las empresas criollas pudiesen exportar sus productos a Venezuela a través del pago de comisiones, y bajo el paraguas de un controvertido convenio firmado por Néstor Kirchner y Hugo Chávez.

Un sexagenario veterinario es el vecino que más conoce a quienes viven en la cuadra de la calle San Martín al 600. “Por acá no vive ninguna persona con ese nombre. Yo los conozco a todos desde hace años”, contestó cuando el jueves PERFIL le preguntó por el enigmático Rogelio Martínez.

El 14 de junio de 2007 Martínez se presentó en la Defensoría del Pueblo y dejó un detallado documento titulado “Informe especial”, donde aportaba precisa información sobre las sospechosas operaciones comerciales que hoy investiga el juez Federal Julian Ercolini.

Dijo que su nombre era Rogelio Martínez y que su domicilio era San Martín 632, Marcos Juárez, provincia de Córdoba. Esos dos datos fueron suficientes para que el entonces defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, le concediera la figura de “testigo de identidad reservada”.

“Bajo ningún punto de vista voy a revelar el nombre de un testigo que está bajo identidad reservada”, dijo Mondino durante un breve diálogo telefónico con PERFIL, el sábado en horas de la mañana. La 79 es la única foja que hay en la causa donde figura el nombre de Rogelio Martínez, y se encuentra en la caja fuerte del juez Ercolini.

El pasado jueves, PERFIL recorrió diferentes localidades del departamento cordobés de Marcos Juárez para seguir el rastro de Martínez, búsqueda que este diario inició hace dos semanas. La familia que vive en la calle San Martín 632, en el municipio de Cruz Alta, se cansó tanto de la insistencia de este cronista que hasta lo denunció en la comisaría del pueblo. Allí vive la familia Cosani, él sodero y ella docente. “Le dije mil veces que acá no vive ningún Rogelio Martínez, tampoco recibimos ninguna notificación de ninguna Defensoría del Pueblo, ni de ningún juzgado”, repitió la mujer.

La historia que cuentan quienes llevaron la investigación en la Defensoría del Pueblo parece diferente. Una fuente que tuvo en sus manos ese expediente miles de veces, aseguró a PERFIL que “hasta se le mandó una notificación”. Después de casi doce minutos de conversación telefónica, la misma fuente explicó: “Nosotros nunca lo hemos podido encontrar (a Martínez) después de que hizo la denuncia. Primero pidió identidad reservada y nos dejó el domicilio. Luego nosotros en reiteradas oportunidades hemos tratado de tomar contacto con él para ver si tenía otra información, y en realidad nunca más hemos podido localizarlo”.

—¿Pero jamás se le requirió al denunciante un número de DNI para saber si era realmente quien decía que era?

—No es requisito el documento. Lo que se requiere es una nota firmada, y con un domicilio donde nosotros lo podamos requerir.

En el artículo 29 de la ley de creación de la Defensoría, se lee: “Comunicación de la investigación. El defensor del Pueblo debe comunicar al interesado el resultado de sus investigaciones y gestiones así como la respuesta que hubiese dado al organismo o funcionario implicados, salvo en el caso que ésta por su naturaleza sea considerada como de carácter reservado o declarada secreta. Asimismo, debe poner en conocimiento de la AGN, en los casos que corresponda, los resultados de sus investigaciones en los organismos sometidos a su control”. Nada de esto consta en la causa.

Ante la extraña “desaparición” del testigo, según la fuente consultada, la Defensoría que dirigía Mondino decidió “convertirlo en un denunciante anónimo. En realidad nosotros seguimos por oficio”.

El documento en el que Mondino garantiza a Rogelio Martínez que su identidad será reservada lleva el folio número 83. Allí queda bien claro que la investigación (luego archivada por el propio defensor del Pueblo) avanzará y que se mantendrá en secreto la identidad de alguien que en realidad pareciera nunca haber existido.

Por otra parte, según consta en el expediente, el juez Ercolini no realizó ningún requerimiento para que se busque al testigo de identidad reservada que la Defensoría del Pueblo dice que jamás encontró.

La investigación que realizó Mondino, entre junio de 2007 y noviembre de 2008, tiene nueve cuerpos. En la denuncia que presentó el testigo que no aparece figuran varios nombres: el vicepresidente Julio Cobos; el ex gobernador de Santa Fe y actual diputado Jorge Obeid; el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; y el infaltable Claudio Uberti, ex representante K en las negociaciones con el chavismo.

Mondino y Rendo

El último jueves a las 18 y 45 Eduardo Mondino se reunió con Jorge Rendo, director de Relaciones Externas y principal lobbysta del diario Clarín, en el Hotel Intercontinental. Lo hicieron en un salón apartado de los turistas pero dentro del hall central. A las 19.05, Mondino y Rendo se despidieron cordialmente. A las 11 del viernes, Mondino atendió un llamado de PERFIL. Este diario lo interrogaba acerca de lo “flojo de papeles” que estaba el testigo esencial de la causa de coimas con Venezuela. No pudo justificar el origen de la denuncia, tampoco las razones por las cuales el denunciante ni siquiera dejó un número de DNI. Raro. Tan extraño como lo que publicó Clarín ayer sábado, en donde en una nota sin firma, defendieron la difícil posición en la que quedó Mondino: “Rogelio Martínez nunca jamás pudo ser encontrado a pesar de los esfuerzos que puso el ex defensor del Pueblo de la Nación”.

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