El sacerdote y ex capellán del Ejército se presentó ayer ante el TOF, reiteró el testimonio que brindó al Multimedio y, tras ello, un querellante solicitó se le endilguen delitos de lesa humanidad. A su retiro del recinto, fue blanco de airadas críticas de representantes de los Derechos Humanos y familiares de las víctimas.
Marozzi arribó a las 8.40 y dialogó en exclusiva con Nuevo Diario.
El padre Carlos Luis Marozzi se presentó a declarar, tal cual lo había ordenado el TOF, fue interrogado por las querellas y una de ellas, puntualmente el doctor Luis Santucho, pidió que se lo impute por delitos de lesa humanidad. El pedido de su presencia en la sala fue para que aportara datos sobre lo sucedido en la época de la represión, más aún teniendo en cuenta que Marozzi llegó a ser capellán del Ejército.
La principal idea fue que el sacerdote aporte los mismos datos que le brindó a Nuevo Diario, en forma exclusiva, días atrás. El primero en interrogar al sacerdote fue el doctor Héctor Carabajal, luego lo hicieron los abogados Antenor Ferreyra y Julia Aignase. En definitiva, el sacerdote respondió que su misión sólo fue la de administrar los sacramentos (confesión, santa misa) y dar clases de religión a los soldados y detenidos. Manifestó que no recuerda el nombre de los detenidos, ya que sólo se limitaba a ayudarlos y “no preguntaba a quién”. En un párrafo de su declaración indicó que las cárceles, en la época de la dictadura, estaban limpias y que los detenidos estaban alimentados.
“No vi mujeres embarazadas ni niños en las cárceles”, acotó Marozzi. También dejó en claro que en el Ejército sólo mantenía contacto mínimo con los militares. En gran parte de su declaración, Marozzi dijo no recordar determinados acontecimientos y que lo poco que sabía era a través de la prensa.
Kameneztky
Cuando la querella le preguntó si conocía a Cecilio Kamenetzky, dijo: “Es un chico judío, como Jesús”, y esa frase provocó el enojo de los presentes
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