El intendente aceptó este martes que hablará con cada uno de los integrantes de su Gabinete, y a aquellos con los que no se acuerde, se les aceptará la renuncia. Aunque no se lo diga, UNE está en la mira, pero también pueden caer referentes que trabajan para Darío Martínez.
La coalición municipal llega así al capítulo final de su existencia. Fueron tres años y medio de experiencia rica, con hechos positivos y negativos, un aprendizaje financiado por los dineros públicos, única forma que parece entenderse la manera de hacer política en Argentina.
Farizano sale así del fenomenal enredo político por la única puerta que le queda. Poniendo a consideración de los ciudadanos su reelección, acompañado por una lista de candidatos a concejales que todavía, este martes, no estaba completa porque se reservaban lugares para incorporar extrapartidarios, y salvar así por lo menos algo de la imagen inclusiva y pluralista que alentó como método y filosofía de su política concreta. A costa, claro, de la autoexclusión de los radicales de la Roja y Blanca, que anunciaron el lunes su renuncia a las candidaturas.
El intendente capitalino admitió los cambios aunque los relativizó y acotó a decisiones que se tomarían solo después de hablar con cada uno de sus colaboradores. “Las reuniones serán particulares, a partir de mañana”, dijo este martes en una entrevista que le hizo Francisco Pancho Casado, por LU5.
“Son discusiones donde algunos van a tener que dar un paso al costado. Si se tiene que ir algún radical, se irá algún radical”, sostuvo el intendente, quien procuró explicar la situación al asegurar que “el tema es discutir con cada uno de ellos, si no nos ponemos de acuerdo, le voy a aceptar la renuncia”.
“La idea es homogeneizar, evitar que los debates que se produzcan en el marco de la campaña alteren la gestión”, dijo.
Acentuó también el hecho de que “está decidido que habrá cambios en el funcionamiento de la municipalidad”, y aseguró que “el diálogo con Mansilla y Martínez no está cortado, independientemente de que estemos en esta situación un tanto incómoda” ante el fracaso de las gestiones para rearmar la coalición como propuesta electoral.
Lo concreto es que Farizano hará una purga en su Gabinete que golpearía, como lo anticipó este diario, fundamentalmente a UNE a través de la secretaría de Gobierno que ocupa actualmente Raúl Dobrusín. Está por verse qué pasará con algún peronista y con el Frente Grande, que como se sabe respalda la candidatura de Darío Martínez en el Frente para la Victoria.
Más allá de los adornos retóricos en el uso del lenguaje, y el cuidado político que se le quiera poner al asunto, lo concreto es que el radicalismo se abroquela en lo que le queda, y no está dispuesto a tolerar que otros candidatos usen la relativa ventaja que da ocupar un cargo público para trabajar a favor de sus propias propuestas.
Curioso final para una práctica que –nadie podrá negarlo- ha sido común desde el primer día de esta gestión multipartidaria, ahora en agonía.


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