Una marcha para que "el juez no se duerma"

Alrededor de cuarenta vecinos acompañaron ayer la marcha de los familiares de Agustín Luciani, que comenzó en la catedral de Santa Rosa y finalizó en las puertas de la Asistencia Pública, en la calle Gil de esta capital.
Rosa Luciani y María Ruth Furst fueron las organizadoras de la movilización para exigir que la Justicia aclare si existió responsabilidad de parte de dos médicos de ese centro asistencial en la muerte de quien fuera hermano y marido de Rosa y Ruth, respectivamente.

En la manifestación, de tono pacífico y religioso, participó además Juan Oliva Zaldarriaga, padre de Lucas, un joven que falleció en marzo de 2009, a los 25 años, tras caer al piso y golpear su cabeza en la vereda del boliche Pavarotti, en la avenida Roca. "Esta marcha es para que la causa judicial por la muerte de mi marido se mueva y que el juez no se duerma. Para que los jueces se pongan serios y hagan justicia", dijo Furst.

La mujer relató que el 17 de abril, a la 1.45 de la madrugada, llegó junto a su marido al Centro Sanitario porque él no se sentía bien. Bajaron caminando del auto, golpearon en el consultorio y fueron atendidos por un médico. Luego de realizarle las preguntas de rutina, el médico pidió al paciente que se recueste en la camilla y a la mujer que deje el consultorio. Ruth recuerda que desde ese momento no la dejaron ingresar a verlo, a pesar de la insistencia de él y de ella. Desde el exterior aseguró que escuchaba las quejas de su marido que manifestaba su temor porque se ahogaba.

De acuerdo a su explicación, en el lapso que Agustín estuvo en la camilla había sufrido tres infartos. El médico le dijo a Furst que el cuadro de su marido era irreversible y hubiera muerto de todos modos. Otro profesional, que debía practicarle reanimaciones, llegó al consultorio 37 minutos después que el paciente. Para entonces, Luciani había fallecido. Furst dijo que no entendía cómo, si efectivamente el caso era irreversible, el médico no la dejó ingresar a la sala para estar con su marido, quien pedía por verla.

Las dudas de la mujer apuntan a la atención que ambos profesionales dispensaron a su marido, tanto por la decisión del primero de no trasladarlo al hospital Lucio Molas, como del que no bajó de inmediato a practicarle una reanimación.

Contra el último apuntó Oliva Zaldarriaga, quien recordó que en el caso de su hijo, el mismo médico que no bajó a reanimar a Luciani fue quien atendió al joven en la vía pública. Ese día, manifestó, la ambulancia del SEM llegó casi 40 minutos tarde al lugar donde su hijo estaba tendido en el piso. Es más, recordó que el médico que realizó la autopsia a Lucas dijo que el joven "se hubiera muerto igual" si el servicio de emergencias llegaba más rápido.

Oliva Zaldarriaga llevó el caso de su hijo a la Justicia, donde absolvieron al médico. Según explicó, en el fallo dijeron que si bien podría haber existido negligencia, el deceso de Lucas no se produjo a causa de ello. Por ese motivo, Oliva trasladó el fallo al fiscal de Investigaciones Administrativas, Juan Carlos Carolla, pero no tuvo respuestas.

Luego de dialogar con la prensa, los manifestantes iniciaron el rezo de un rosario frente a la Catedral. De allí, rezando, caminaron por la vereda hasta llegar a la Asistencia Pública donde concluyeron las oraciones. En ese momento, el Centro de Salud tenía las puertas cerradas, mientras un empleado de seguridad observaba la protesta desde lejos. Antes de desmovilizarse, los familiares de Oliva y Luciani gritaron los nombres de ambos.

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