La marcha en Mendoza reunió a 10 mil personas

El pedido unánime fue el inicio de los juicios contra los represores. Enojo por críticas al Gobierno. "Es un día de lucha", dijo María de Domínguez.
Con una concurrencia multitudinaria, se realizó en Mendoza la movilización y acto por el 34° aniversario del golpe de Estado de 1976, en el que las entidades de derechos humanos reclamaron una vez más frente a los Tribunales Federales que "se dé comienzo a los juicios contra los represores". Actualmente, de un total de 112 causas sólo 18 están en el Tribunal Oral.

Además, como en el resto del país, exigieron la apertura de todos los archivos para conocer "toda la verdad" y la restitución de la identidad "de hijos de desaparecidos".

Unas 10.000 personas, entre ellas muchas enroladas en organizaciones de derechos humanos, agrupaciones sociales, sindicales, estudiantiles y militantes políticos de izquierda como así también justicialistas participaron del acto por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, que encabezaron las Madres de Plaza de Mayo y Familiares de Desaparecidos.

La marcha comenzó en Peatonal y San Martín, cerca de las siete de la tarde. La columna se extendió a lo largo de cinco cuadras y recorrió la principal avenida de la ciudad. Luego giró por Las Heras hasta Patricias Mendocinas y desde ahí se encaminó a la sede de Tribunales, donde tuvo lugar el masivo acto.

El "no a la impunidad" y "condena" para los culpables del terrorismo de Estado en la provincia fue la consigna. También entre los múltiples carteles que poblaron la movilización se reclamó por "el saqueo" de la minería y la injusticia que significa "la deuda externa".

En el acto se leyeron tres documentos. El primero, elaborado por los organismos de derechos humanos en el que pidieron expresamente el pronto inicio de los juicios.

A su término estuvieron los representantes de la multisectorial que aglutina a sindicatos y organizaciones sociales, entre otros grupos, pero tuvieron menos suerte. Durante la exposición criticaron la inacción de los gobiernos, pero cuando metieron dentro de la misma bolsa a las administraciones kirchneristas recibieron el repudio generalizado. Intensos silbidos y abucheos ahogaron el discurso y los oradores se retiraron sin ser escuchados.

Inmediatamente, para serenar la situación, los organizadores hicieron pasar al frente a las "Madres" y el clima retornó a los carriles normales.

"Hay tiempo todo el año para hablar de política y criticar al Gobierno. Hoy es nuestro día, respétennos", dijo apenas tomó el micrófono María de Domínguez, quien fue la encargada de cerrar el homenaje. "Para nosotros es un día de lucha y no lo queremos abandonar para que no se olvide. No se trata de odio, lo que hay es bronca", explicó María a este diario.

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