Miles de Comadres se reunieron ayer para festejar su día, pero también para continuar con la organización de sus respectivas comparsas y ratificar el compromiso de compartir, en la medida de lo posible, la crianza de hijos y nietos.
Es por eso que el Carnaval, se convierte en el almanaque en una fiesta de encuentros entre las Comadres, donde como ayer, no faltó el talco o harina, las serpentinas y el papel picado, como expresiones de la alegría que se desplegará en todo el festejo desde el próximo y hasta el siguiente fin de semana.
Ayer la zona del ex Mercado de Abasto, los alrededores de la Terminal de ómnibus y en el interior de las pequeñas ferias donde se vende ropa, hojas de coca natural y en los últimos años cuanto producto se pueda imaginar el lector, los comerciantes bajaron toda la artillería carnavalera para divertirse, haciendo participar al público que quiso expontáneamente enredarse en el jolgoria.
Otro sitio en el que es infaltable el festejo , pero solo entre mujeres es en el local comercial que tiene Gladys Torrejón, en la calle Alvear frente al Café Dos Chinos, donde cualquiera que pasó{o por el lugar ligó talco y nieve que soportó estoicamente en una obligada adhesión al grupo que bailó calle arriba calle abajo.
Saya, huainos, música del altiplano y vallista, todo sirvió para expresar la diversión preparada de antemano para que no falle nada y las invitadas se lleven en el corazón la generosidad de los que agasajan porque creen en lo que hacen.
Tampoco faltó la alegría en la sede
De la organización social “Avelino Bazán “ y Tupac Katari, en los galpones recuperados, donde , como en otros lugares, corrió la cerveza y los participantes se entalcaron hasta más no poder.
Otro tanto pasó en la organización barrial Tupac Amaru, donde también hubo un despliegue de comadres que se agiganta por el trabajo cooperativo que llevan adelante, tanto en la construcción como en las fábricas que tienen.
Los festejos como el Día de las Comadres, el jueves anterior al desentierro del Carnaval, son días solidarios donde todos llevan algo para sentirse mejor.
Ayer las calles de la ciudad, los barrios incluidos, vieron desfilar a gente enharinada, con hojas de albahaca en sus orejas, la bolsita de papel picado, esperando un guiño para sumarse al grupo.
Pasó el Jueves de Ahijado, el Jueves de Compadres y ayer el de Comadres; ahora se viene el desentierro del Diablo del Carnaval en cada uno de los mojones de las comparsas que pueden realizarse el sábado en las primeras horas de la tarde, o bien el domingo y entonces Jujuy entero será una fiesta.
Y no es una exageración, la oferta de peñas, clubes y locales bailanteros, es el testimonio más elocuentes de que la gente quiere divertirse, cumplir con el ritual del Carnaval y entregarse a la fiesta como los hacía nuestros ancestros en los fortines familiares o de las comparsas, que "van a ser las protagonistas y el reaseguro de la continuidad de una tradición norteña, que continúa sosteniendo la caja y el erke.
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