Marcha y evocación a 34 años de la última Dictadura Militar

Movimientos sociales y políticos en conjunto con organizaciones de Derechos Humanos se movilizaron ayer por las calles de la Capital con el objeto de conmemorar un nuevo aniversario del golpe.
Hace 34 años aquella tierra fértil en ideales y proyectos de Nación, quizás imbuidos algunos en la más radical de las utopías, pero que formaban parte de un vasto sembradío de esperanzas a futuro, fue arrasada por el vendaval de sangrientos pensamientos que condenaron a un letal anonimato a miles de voces, que, ajadas en su facultad de expresión, vieron marchitar el árbol de la libertad. Ayer, en conmemoración por un año más del inicio de la última Dictadura militar en Argentina, miles de personas participaron de la marcha por las calles de la Capital para recordar a los 30 mil desaparecidos, víctimas de aquel terrible suceso, como así también exigir prisión efectiva a los militares y civiles que están siendo sometidos a procesos judiciales con el objeto de arribar a instancias de esclarecimiento. En torno de la jornada por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, a últimas horas de la tarde, agrupaciones de izquierda, movimientos sociales y políticos, organismos de derechos humanos, y de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dijeron presente a las afueras del edificio donde funcionaba la ex Jefatura de policía, indicada como centro de detención y torturas, para descubrir e inaugurar un muro que contiene los nombres de las víctimas desaparecidas que padecieron los tromentos en ese terrorífico lugar. División social Hace 34 años la sociedad argentina asistía al invernadero donde florecían los odios y las amenazas que regaron de violencia a una geografía plena, que transformaba su paisaje de pluralidad en el peor hastío de silencios, cuya única compañía era la soledad, y su único confesor: el miedo. Luego del pequeño acto realizado en Santa Fe y Junín, la multitud comenzó a movilizarse por las calles con destino a la Plaza Independencia. Durante el recorrido, que estuvo encabezado por enormes banderas y pancartas con la imagen de las personas que fueron asesinadas durante los 70, los organizadores, quizás se excedieron en la manera de expresarse, ya sea en sus arengas (sumamente agraviantes) en conjunto con ciertos accionares que pudieron apreciarse. (Ver apostillas). Esta situación generó el malestar de los vecinos de la zona de Barrio Norte, quienes no acompañaron a la marcha y veían casi atónitos el transcurrir de la misma. Desde los edificios sólo atinaban a salir a los balcones, pero no coreaban los cánticos que se desataron. Hace 34 años tormentos ajenos serían la condena de responsabilidades propias que sumisas en la complicidad de muchos, son hoy caldo de cultivo para intereses mezquinos. Se vive entre culpas absurdas y venganzas irascibles, debates y discusiones, para algunos exterminio, para otros guerra. Hay quienes abusaron del poder estatal e hicieron del genocidio su identidad más palpable. Pero hubo quienes se ampararon en la tragedia y buscaron saciar con la vida de otros, su propia redención. Incompetencia judicial Una vez que se arribó al principal paseo público de la Ciudad, la columna se ubicó frente al Palacio Gubernamental, lugar en el cual se levantó un escenario desde donde los organizadores de la jornada de recuerdo, expresaron sus discursos alusivos a la fecha. "Luego de la feroz dictadura que se instaló en el país, hoy nos encontramos inmersos en la reflexión por la lentitud de la justicia y su incompetencia", sostuvo Natalia Ariñez, coordinadora de la agrupación H.I.J.O.S. Además cargó contra la figura de Domingo Bussi, quien enfrenta un juicio en la provincia por el asesinato y desaparición de 22 personas. "Hay que impedir que los genocidas mueran sin condena y con impunidad, se intentan presentar como pobres enfermos. Exigimos cárcel común y sentencias perpetuas y efectivas y así comenzar a desmantelar el aparato represivo que hoy, aún, se encuentra intacto". También hubo reprimendas para el gobernador José Alperovich, a quien lo acusaron "de sostener la impunidad en Tucumán, que ampara en sus filas a defensores de la Dictadura". A su vez se le exigió a la administración provincial, la protección en la integridad de testigos y querellantes "que brindan en los juicios su memoria y valor para lograr el castigo a los culpables". Por otra parte, la diatriba tuvo como objeto solicitar el desprocesamiento de los "luchadores populares" y poner coto a la "criminalización de la protesta". Hace 34 años, se abría el legado del accionar inhumano e irracional que algunos lo consideran como una carga, otros lo interiorizan como una enseñanza, y hay quienes ni siquiera lo toman en cuenta. Atormentados por la sentencia de la vida, dolidos por las postales del recuerdo e ignotos por la libertad del presente. Todos unidos en una sola historia. Hace 34 años... para un Nunca Más. "Democracia para todos" Desde el Acuerdo Cívico y Social, sus dirigentes bregaron por consolidar una memoria activa para reflexionar sobre el sometimiento más sangriento que fue en perjuicio del pueblo argentino. Asimismo recalcaron que se debe recordar el heroísmo de aquellos que dijeron no a la violencia como metodología de acción política y optaban por defender la vida, la libertad y la democracia. Señalaron que debe expresarese un Nunca Más al autoritarismno gubernamental, a la persecución de los que piensan distinto y a la presión de los poderes. Apostillas de la marcha Descontento Muchos vecinos se quejaron por el agresivo tono que adquirió la movilización "Estos jovencitos deberían estudiar más la historia y reflexionar sobre lo que dicen", adujo Mario S. Refractarios Ante la pasividad demostrada por la gente de las adyacencias, organizadores reclamaron que "los de Barrio Norte deben escuchar un poco más: Bussi basura, muerte y dictadura". Divisiones Antes de llegar a la Plaza se produjo un altercado, pues desde los edificios arrojaron objetos, por lo que los manifestantes sostuvieron "mal que les pese, sus defendidos las pagarán" Mal accionar Al pasar la marcha por el Colegio Sagrado Corazón y las Iglesias San Francisco y La Catedral, pintaron graffitis en sus paredes y acusaron al clero de ser cómplice y encubridor del genocidio. Listas "negras" Hubo innumerables cánticos y reprimendas exigiendo condena social para aquellos civiles que asesoraban al Destacamento de Inteligencia del Ejército, entre ellos periodistas locales

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