El presidente de Uruguay desechó el plan que pretendía conceder el arresto domiciliario a represores mayores de 70 años y con ello apaciguó las críticas desatadas en el seno del bloque oficialista por la medida.
Durante la cita el gobernante conoció las opiniones de los legisladores sobre el anunciado anteproyecto de ley que buscaba otorgar el arresto domiciliario a todos los presos mayores de 70 años, sin importar el delito por el que estuvieran presos, con el objetivo de descongestionar las cárceles uruguayas.
El diputado oficialista Aníbal Pereyra, coordinador de la bancada del FA, explicó que el encuentro fue positivo y que al final el mandatario señaló que la idea de poner en arresto domiciliario a represores era una "filosofía personal" y que no pensaba imponer una decisión a los diputados.
La medida así planteada favorecía a la mayor parte de los jerarcas de la dictadura encarcelados, entre ellos el ex general Gregorio Álvarez, ex presidente y hombre fuerte del Gobierno de facto y condenado por violaciones a los derechos humanos.
Mujica, un ex guerrillero tupamaro, pasó casi 15 años encerrado en cuarteles sometido a tortura antes y durante la dictadura militar (1973-1985).
La insistencia de Mujica en impulsar esta medida generó fuertes críticas dentro del Frente Amplio, que amenazaban con convertirse en el primer gran escollo del presidente desde que asumió la presidencia en marzo, al tiempo que cosechó alabanzas desde todos los sectores de la oposición.
En ese sentido, el diario opositor El Observador dedicó hoy un editorial al tema en el que destacó la "grandeza e hidalguía" de Mujica y lo consideró "un ejemplo de humanidad y sentido común" por haber planteado una medida de ese calibre.
Pereyra explicó que durante la reunión el presidente dijo que no se trata de "abdicar de las posiciones del pasado", sino que "es el futuro el que obliga a solucionar esos conflictos para generar un nuevo papel para las Fuerzas Armadas".
Según el legislador, Mujica señaló que para insertar a los militares de nuevo en la sociedad se deben dejar atrás "viejas heridas" que "no van a cerrar" y mirar la situación "a largo plazo".
Para el diputado, la virtud de Mujica al lanzar el debate, pese a que al final la propuesta no prosperó, fue haber convencido a sus compañeros de que hay que "tratar de romper algunos esquemas culturales de la izquierda" contra los militares.
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