Marcelo Diz quiere ser el primer intendente justicialista de Rada Tilly y más allá de que aguarda la “venia” dasnevista para lanzarse oficialmente, hoy abarca varios frentes de acción en los que da a conocer su proyecto “integrador y de proyección”.
Desde el punto de vista social, una temática que lo preocupa es la de la discapacidad. Diz consideró que “Rada Tilly da para hacer un trabajo realmente encomiable en el tema, hay distintos tipos de referentes que deben ser aunados, hay que darles un apoyo institucional, hay que ayudar a esos padres desde la gestión y darles un marco de contención” dijo, convencido de que la villa puede ser epicentro de un “trabajo modelo”.
En tal contexto, el sábado mantuvo un encuentro con padres de chicos con capacidades diferentes, con quienes busca aproximaciones para un proyecto institucional que se integre a futuro en la intendencia. Explicó que tal diagramación incluye el trabajo junto a un gabinete técnico y de especialistas en capacidades diferentes, con la premisa de comenzar desde el desarrollo humano en primer término, para luego partir hacia lo urbanístico y de infraestructura.
DOS AÑOS DE PROYECTO
Desde el punto de vista político, Diz señaló que trabaja en función de este proyecto desde hace dos años, cumpliendo lo que identifica como el primer escalón dado por la conformación de la propuesta en sí. Y sobreviene hoy el segundo peldaño, es decir, “el generar los consensos”, seguro de que “esta propuesta es capaz de integrar distintos sectores partidarios, e independientes como para dejar abierta la posibilidad, hasta el último minuto de generar los consensos y que pueda ir el justicialismo en lo que sería un frente”.
En el mismo contexto, enfatizó en el vínculo con la intendencia de Comodoro Rivadavia, con quien indefectiblemente debe coordinarse aspectos entre los que subrayó centrales el de la seguridad y el medioambiente.
También dijo en relación a Rada Tilly que “no debe mirarse hacia atrás porque cada uno se encontró con una realidad”, y señaló la posibilidad de comenzar a trabajar en los aspectos legales y jurídicos de la villa, que carece hoy de Carta Orgánica y de adaptarse a la realidad en cuanto a necesidades de infraestructura para un lugar que dejó de ser una villa balnearia para convertirse en una ciudad.
“Eso trae aparejado distintos tipos de crecimiento y adecuaciones y es la labor del político no generar golpes de ola y que sea lo menos traumático posible, acompañando el crecimiento de la ciudad en orden, tanto sea institucional como jurídico”, manifestó Diz. Y subrayó que hay que apuntar a la redacción de una carta orgánica para la comuna, para la que toda la rama política deberá construir opiniones.
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