Diputado provincial por Nuevo Encuentro, ex interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, es el autor del proyecto de ley sobre Policías Municipales que puede cambiar el paradigma de la seguridad en la Provincia después de casi 100 años de vigencia.
Pasé de la Academia a la política y a la seguridad. Si bien fue un proceso complejo, porque por un lado mi formación se da en las Ciencias Sociales, por el otro desde la década del 80 me integré a la militancia, primero dentro de los sectores de la izquierda peronista, y luego de la renovación, en el Partido Justicialista. Nací y me crié en Villa Adelina. Por aquellos años el jefe político de la ortodoxia peronista era D´Onofrio padre (del actual senador provincial Jorge). A la salida de la dictadura estábamos en Intransigencia y Movilización, que era un espacio neo montonero, para que se entienda. En el 85 armamos el ateneo Arturo Jauretche, teníamos trabajo político en Adelina, en Boulogne, en el Bajo Boulogne. Los sectores que enfrentábamos a D´Onofrío confluimos en la renovación en el 86, con un triunvirato de jefes: Juampi Cafiero, Carlitos Hurst y el Pato Galmarini. Mientras me dedicaba a terminar mi carrera de ciencias sociales, después una maestría y un doctorado en Brasil, donde viví un año y medio. Viví de la universidad, la docencia y la investigación, y fui uno de los fundadores de la Universidad de Quilmes, un proceso que nos llevó prácticamente una década de trabajos forzados, pero gratificantes. Cuando nos fuimos del PJ con el Grupo de los 8, fui jefe del área de campaña de seguridad de Graciela Fernández Meijide. En el 97 Duhalde decide encarar la reforma policial con Lugones, convoca a la oposición que se divide, y yo termino siendo quien diseñó el modelo de reforma, con Alberto Binder y Lugones. Esa es la primera vez que me vinculo con temas institucionales, sin dejar de pertenecer a la Academia, hasta llegar a ser viceministro de Juampi en el 2002, y conozco a (Néstor) Kirchner porque estaba al tanto de mis trabajos y mis publicaciones.
¿Por qué los medios y los políticos que centran sus discursos en la inseguridad no participan, ni dan espacios, cuando se empieza a discutir institucionalmente el problema?
Porque la participación ciudadana, popular, le pega abajo al discurso de la derecha, el que pide mano dura, y desea que la Policía haga el trabajo sucio con absoluta libertad y tolerando algunos daños colaterales, regulando el delito y aportando a cajas de financiamiento político de los intendentes. La concepción de la derecha es que la cuestión de la seguridad es un asunto exclusivamente policial, represión selectiva y
control de los sectores populares.
¿Por qué logra mantenerse en el cargo Ricardo Casal a pesar de los cuestionamientos a sus políticas desde sectores del kirchnerismo?
Porque para Scioli es importante diferenciarse del Kirchnerismo en el sentido de ser un representante de la mano dura. Aunque el kirchnerismo no tuvo una política reformista progresista, electoralmente a Scioli le conviene diferenciarse porque el discurso del no jodemos con el delito, no somos garantistas, entre comillas, le reporta. En el 99 Ruckauf venía perdiendo contra Fernández Meijide como por 15 puntos, lanzan con Duhalde el discurso de la mano dura y de meter bala, y remontan la elección, terminan ganando. Si a Scioli volcarse a un discurso democratizador le conviene electoralmente, lo haría, y si Cristina le diera un candidato para reemplazar a Casal, también lo haría para repartir las culpas en caso de crisis. Hoy la Policía no es la maldita Policía de los 90, donde había peleas por el control de la cúpula, pero básicamente era un cuerpo monolítico. Hoy está muy desmadrada, hay jefes departamentales que rompen la cadena y se cortan solos en acuerdos políticos distritales, y hay una gran cantidad de oficiales intermedios entre la cúpula y la base que no están de acuerdo con lo que pasa. Por eso Scioli sigue tan atentamente lo que pasa con el caso Candela, que muestra claramente la concordancia entre sectores policiales y el narcotráfico, por eso manda a un abogado muy caro como Burlando para desviar la atención para afuera del dato clave de este asunto, que es la convivencia de sectores policiales con delincuentes, no solo narcos, piratas de asfalto, etc. Burlando plantó 14 testigos de identidad reservada que son todos buchones de la Policía, porque si se iba a fondo terminaban entrando esposados a las comisarías varios comisarios importantes y hasta algunos políticos que están adormecidos por el valijazo de la recaudación policial, que no sé cuanta plata es pero es dinero fresco todos los meses.
¿Cuáles son las diferencias entre el proyecto de Policías Municipales que elaboró usted y el de Scioli?
La primera no es de orden técnico sino político y de principios, el nuestro propende a la autonomía municipal traspasando toda la responsabilidad de la prevención a los municipios; el de Scioli es una independencia pero hasta ahí, le dice a los intendentes ‘Vos da la cara, pero el control operativo lo sigo teniendo yo con la Bonaerense’. Por eso creo que el proyecto de Scioli está muerto. El proyecto nuestro les proporciona a los intendentes a los que les interesa comandar política y técnicamente la lucha contra el delito, los recursos financieros y técnicos, porque prácticamente ningún municipio posee hoy las destrezas como para armar una fuerza policial, entonces Massa en Tigre o Lucas Ghi en Morón, que ya dieron sobradas muestras de pretender ampliar la autonomía municipal al área de la seguridad, van a poder realizarlo, hasta podrán abrir sus academias de Policía, o recurrir a asesoramiento externo privado y estatal, y los intendentes que ya se manifestaron en contra, como Curto y Othacehé, que se manejan en sus distritos con las mañas de los 90, podrán seguir con el esquema actual. Los municipios podrán recurrir al traspaso de los actuales recursos humanos de la Policía provincial, o formar nuevos policías más vinculados por cercanía a los municipios, en ambos casos contarán con financiamiento genuino y atado al financiamiento de la seguridad a nivel provincial.
Se reunieron los cuatro responsables de protección ciudadana de la Región Metropolitana Norte y los cuatro están de acuerdo con su proyecto y no con el de Scioli ¿por qué?
Porque el de Scioli les ata las manos igual que ahora, hay intendentes, como Massa en el caso Prigent o el chico Urbani, donde hubo alguna participación policial, que se pusieron al frente del reclamo vecinal, pero Posse, desde una visión mucho más derechizada, a favor de la respuesta punitiva del Estado, también tuvo que encabezar la movida contra el comisario Papa porque la liberación de territorios para que el delito tenga vía libre lo afecta directamente.
¿Usted cree que Posse no integra el lote de intendentes progresistas?
Posse gobierna para las clases altas. No hay que olvidarse que es el que quiso hacer un muro entre La Horqueta y la Villa Uruguay, y hay que darse una vuelta por zonas obreras de Boulogne, o Beccar para ver la diferencia entre la presencia del Estado municipal en los barrios de clase alta y los de sectores populares. Me parece que se aburguesó, y eso le puede abrir las puertas a una experiencia mucho más de derecha, como pasó en Vicente López, pero también este aburguesamiento, porque no todos los sanisidrenses somos de clase alta, puede desembocar en un gobierno local en sintonía con el nacional.
¿Y le gustaría ser el candidato a intendente?
A mi me importa combinar el trabajo con el placer, tengo que disfrutar de lo que hago, y estoy empezando a disfrutar de la construcción política, del trabajo territorial, me falta aprender mucho del grado de complejidad de las ciudades (…) El otro día un compañero me decía que incluso sectores kirchneristas me veían como candidato, hoy no estoy preparado porque me interesa vincular la política con la estrategia aprendida de las ciencias, pero como cada día me está gustando más la política, no lo descarto.
¿Qué modelo de gestión propondría?
Yo tengo gran respeto por las personas con gran capacidad de gestión, como Massa o Sabbatella, que además tienen la capacidad de nutrirse de experiencias valiosas anteriores, provengan del palo que provengan, por ejemplo lo que está haciendo Massa con la reconversión del barrio San Pablo se basa en lo que se hizo en Morón con la Villa Carlos Gardel, que a su vez se basó en trabajos realizados por Binner y Lifchiftz en
Rosario, que a su vez tuvieron un antecedente de las intendencias del P.T. brasileño en Porto Alegre, Curitiba, la querida ciudad de Campinas donde viví.
Fuera de la política y las ciencias sociales ¿Tiene alguna otra pasión?
Las ciencias sociales son mi pasión, y la política mi forma de implementar lo que aprendo en la Academia. Puedo pasarme toda una mañana, como hoy, escribiendo una nota para Le Monde Diplomatique, después de eso disfruto de la familia. Me casé muy joven con quien espero podamos llegar juntos a la vejez; ella es diseñadora gráfica y tenemos dos hijos, una de 22 que se está por recibir, estudia arte dramático, y uno de 17 que, como no quería estudiar, empezó a trabajar de obrero de la construcción, y le gustó, y ahora está estudiando de noche en una secundaria cerca de La Cava.
¿Hincha de?
River, pero por cuestiones familiares, y porque viví un tiempo en Saavedra, y mis abuelos vivían ahí, tengo una parte del corazón en Platense.
¿Una comida a la que no se puede resistir?
La parrillada de frutos de mar con un buen vino tinto.
¿Lecturas por fuera de los libros de ciencias sociales? ¿Le gusta la ficción?
¡Siii! Tenemos una casita en Lucila del Mar y cuando vamos la principal ocupación es la lectura de libros de ficción, es enorme la cantidad de novelas que me dejaron marcas, pero hay uno, una saga, escrita por un sueco, Henning Mankell, que trata de las aventuras de un comisario de policía, Kurt Wallander. Cuando el personaje muere, en el último libro de la serie, me puse a llorar, soy muy sentimental, y fue la misma sensación de soledad que cuando murió Spinetta, me dije ‘Nunca más voy a esperar el próximo disco del Flaco’.
¿Una mujer que le voló la cabeza?
Eva Duarte de Perón, yo soy peronista de Eva… aparte de mi esposa, eso ponelo…
Evita, aparte de como política, aparte del mito, era una mujer muy hermosa…
Si, pero no por eso. En una mujer me importa más la cabeza que el culo, y Evita fue la parte revolucionaria del Peronismo. Perón, que era un General, un militar, era mucho más conservador. Yo hubiera dado cualquier cosa por acompañar a Evita en su actuación política. Nunca me olvido de cuando advirtió que el enemigo no eran los radicales, sino los que vivían en Barrio Norte, la oligarquía.




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