Con una mezcla de sentimientos encontrados, el miércoles pasado Marcelo Gómez cumplió con su último día de trabajo como Director de Deportes de la Municipalidad. Después de estar 16 años al frente del área, debido a la derrota del radicalismo en las elecciones de octubre, dejó su lugar a un colega, Alejandro Viola, el profesor de Educación Física designado por el intendente electo Eduardo Bucca para desarrollar dicha función.
Llega a su final un ciclo que en principio iba a ser de 4 años y terminó siendo de 16...
- Sí, cuando uno acepta este tipo de trabajo sabe cuáles son las reglas del juego. Cuando Simón ganó las elecciones y aún era intendente electo, pasó por mi casa a preguntarme si me interesaba acompañarlo desde el área deportiva. Mi primera respuesta fue «no»; pero me dijo que lo pensara, así lo hice y terminé aceptando. Siempre con la idea de que era un trabajo pasajero, con inestabilidad, que depende de decisiones políticas. Así como el intendente decide ponerte, también puede decidirte sacarte. Y no hay que esperar cuatro años en esta función... Lo tomé con esa idea; por eso, ante cada elección, hacía el mismo comentario: «yo me voy»... Pensaba en terminar mi tarea y volver a mi trabajo habitual, es decir a las escuelas y los clubes, donde he trabajado, en lo que me salga, me convenga y me guste.
Terminaron siendo 16 años y me parece que es un ciclo que está totalmente cumplido, cerrado. No es que no me sentía con fuerzas ni con ganas para seguir, sí creía que era necesario un cambio. Y este cambio se va a dar en forma natural, por una decisión de la ciudadanía. Me parece que es muy bienvenido que la Dirección de Deportes tenga otro enfoque que seguramente le darán el nuevo director y el nuevo intendente. Tengo la ilusión y la esperanza, y aparte creo firmemente que será así, que será para el bien de todo el deporte de Bolívar.
¿Podrás mencionar tres hechos a los que considerás como los más destacados de tu gestión?
- Y...es difícil porque son muchos años y hay que pensarlo rápido. Hay algunos puntos salientes: cuando hablé con Simón, y luego con Erreca, les dije que me quedaba si ellos compartían mi idea de generar una política deportiva social y para todos, no una política deportiva que estuviese orientada a la Elite.
A los deportistas de Elite los adoro, me encantan, les reconozco enormemente el sacrificio que hacen, pero la Dirección de Deportes estaba recientemente creada cuando yo asumí el cargo (sólo tres años), con un escaso presupuesto, y no podía pretender que tenía que dedicarle ese dinero a dichos deportistas. El primer logro, entonces, fue hacerle entender a los intendentes cuál era mi perspectiva para este trabajo. Esta política nos llevó a definir, hace algunos días, en un plan de encuesta sobre el sedentarismo, que ahora hay 1.000 chicos más practicando deportes que hace diez años.
La segunda cosa para destacar, aunque parezca egoísta, es que en esta gestión logramos que la Dirección de Deportes pasara de ser unipersonal -porque cuando entré estuve trabajando solo durante cuatro años- a tener un plantel de profesores. No es un grupo numeroso ni tuvo sueldos tremendamente satisfactorios, pero creamos una fuente de trabajo para los chicos recién recibidos en Educación Física. Esa mano joven, que necesita trabajo, se va formando con este tipo de tareas. Se sabe que, a partir de ahora, ningún director de Deportes podrá manejar esto solo porque la comunidad le reclamará actividades y para llevarlas a cabo necesitará de personal.
Lo tercero es haber contado con dos intendentes con los cuales tuve siempre un apoyo incondicional. No me aprobaron todos los proyectos ni todas las locuras que se me ocurrían; muchas veces fui con un proyecto y me «bajaron de las nubes» porque era irrealizable. Les insistí mucho; durante más de catorce años, por ejemplo, trabajamos sobre la idea de una pista de atletismo que hoy es una realidad pero que parecía inalcanzable... Entendí que primeramente había que convencer a los políticos, antes que a la gente, y a veces no es fácil porque tienen otras cosas en las que pensar. Siempre me sentí muy apoyado, acompañado, y ese es otro logro de esta gestión.
Después podemos hablar de proyectos que fueron creciendo tanto que hoy tienen un vuelo propio, como por ejemplo la Escuela Municipal de Ciclismo. El torneo infanto juvenil nos permitió tener a dos clubes más jugando en forma federada, con unos trescientos chicos más haciendo deportes...
En nuestros inicios, en el año ´96, implementamos el primer proyecto de atletismo que hubo en la ciudad. Se llamaba «Aire OESTE». Eso significó una semilla que quedó definitivamente florecida con el maratón «Dino Hugo Tinelli»...
Habrán quedado puntos en el «debe»...
- Sí, muchos... En mi forma de trabajar, siempre está presente el inconformismo. No es que me sienta mal después de cada tarea, pero siempre siento que podría haberla hecho mejor, sobre todo en la planificación, que la clave para cada actividad.
Me nutrí mucho de las críticas, fui muy receptivo de éstas porque me ayudaron a crecer, tanto las que fueron hechas de buena fe como las otras. Las escuché a todas para poder mejorar.
En reuniones de directores de Deportes de una amplia región de la provincia he tenido la suerte de escuchar que hay una sana envidia hacia nuestra ciudad por tener gimnasios municipales en Pirovano y Urdampilleta, un gimnasio propio en la ciudad como lo es el «República de Venezuela», una pista de atletismo propia y un estadio municipal. A esas infraestructuras las usan todas las escuelas y el CEF Nº 5, desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche e incluso los fines de semana, con acceso libre y gratuito. Si bien toda la infraestructura es amplia y muy destacable, creo que hacen falta más cosas de deportes en la ciudad. Ojalá que esta nueva gestión pueda llevarlas a cabo porque el deporte de Bolívar estará muy agradecido.
Ya te reuniste con «Nano» Viola, ¿le diste algún consejo?
- Consejos no porque no estoy en condiciones de hacerlo. Sólo me remití a contestar sus preguntas y sacarle la mayor cantidad de dudas que pude. Lo veía en nuestra charla y pensaba cuando «Mecha» (Alberto Lanzinetti, anterior director de Deportes) me recibió a mí hace 16 años... Con «Nano» hablamos de muchas cosas que no tienen que ver con lo deportivo. El quería asesorarse con temas vinculados a lo administrativo y lo contable dentro del Municipio, lo que es presupuestario, cómo se maneja ese presupuesto...
Hay todo un trasfondo que hay que desarrollar al estar en esta oficina; no se trata sólo de recibir y satisfacer los pedidos y organizar actividades. Interinamente hay que hacer cuentas, llevar papeles, estar en permanente contacto con el contador, el tesorero, el intendente... Ahí es donde surgen las fortalezas y las debilidades de este trabajo. Ahí es donde uno tiene que «pelear» para manejar estas situaciones.
Año tras año trataba de «robar» un poco más del presupuesto para Deportes. Las áreas «nos peleábamos» por un porcentaje del presupuesto antes de que el intendente lo presentara ante el Concejo Deliberante. Que no se enteren las otras áreas (risas) pero en Deportes intentamos conseguir un punto más del porcentaje y lo logramos, a excepción del 2001 y 2002, la época de la gran crisis, cuando no pudimos hacerlo.
A «Nano» lo conozco desde que jugábamos juntos al básquet, en la infancia. Si bien no soy un amigo personal de él, lo considero un compañero de trabajo con quien nunca tuve ningún problema. Por eso pudimos hablar abiertamente de todos los temas, incluso ya le dije que cuente conmigo para lo que necesite.
Mañana (jueves) cambiará tu rutina; no vas a subirte a la bicicleta y venir a la oficina. ¿Pensaste en eso?
- Sí, lo tengo claro desde hace tiempo... Siempre me consideré un «profe» más de Bolívar; este cargo no te cambia nada, sólo te permite tomar algunas decisiones diferentes. Mi lugar laboral es la escuela y los clubes, donde trabajé toda la vida. Gracias a Dios, por un sistema que tiene Educación, la Provincia me permitió estar 16 años con uso de licencia, sin goce de haberes, y ahora tengo la enorme ventaja de recibir la habilitación para volver a la escuela.
Lamento que aquellos profesores que me suplantaron pierdan ese trabajo, pero se abrirán otras puertas porque «Nano» tendrá que dejar algunas de sus cosas, al igual que aquellos «profes» que vengan a trabajar a Deportes. Esto es como una rueda que va girando, algunas veces beneficia a algunos, y en otras se ven beneficios otros...
El lunes volveré a la escuela. Tengo toda la adrenalina y toda la ansiedad, aunque vaya a estar sólo una semana porque después empezarán las vacaciones. Estoy un poco preocupado, un poco ansioso y un tanto desesperado por ver qué me toca y cómo me desempeño. Luego tendré un verano para pensar cómo voy a encarar el próximo ciclo lectivo.

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