- Es conductora de noticieros tanto radiales como televisivos e incluso de la Fiesta Nacional del Sol. Se define como madre, amiga, periodista y sobre todo ama de casa.
¿Cómo nace tu interés en el periodismo?
Tiene que ver con una cuestión de vocación. Mi padre y mi abuelo paterno fueron excelentes periodistas y locutores de radio. Desde chica crecí en el ambiente, se podría decir, y fui una niña muy curiosa. Nunca tuve una crisis vocacional, tengo muy en claro lo que quiero y disfruto hacerlo.
¿Cuál fue tu primer trabajo en los medios?
Comencé como movilera en el programa “Con alma y vida”, que conducía Osvaldo Benmuyal. Esa fue realmente mi escuela, aprendí bastante de todos ellos. Mientras uno más tiempo pasa viviendo lo que sucede en la calle, aprende más. Obviamente que aprendí de cómo se desenvolvían todos mis compañeros. Allí estuve 7 años.
¿Recordás tu primera nota?
Sí. Fue una prueba para Canal 8 con Nina Galván. Fue en el año 1989, era estudiante de la Universidad. Me mandaron a hacer una nota de política, me acuerdo porque no tenía la más pálida idea, fue una nota al Doctor Adárvez que era del partido liberal.
¿Cómo fue presentarte ante las cámaras de Mujer 2000?
Bueno. En ese momento en Canal 8 acababa de finalizar “Primer Plano”, un magazine que conducía Adriana Luluaga, y en el horario de la tarde querían continuar con el mismo formato. Entonces Hugo Gordillo, un grande de la producción que además ciertamente hacía todo, me contactó para que conduzca Mujer 2000. Recuerdo que en un principio no quería porque no creía tener la suficiente ductilidad que necesita un magazine, venía de un formato muy duro como informativos. Pero con el paso de los días me gustó y fueron 9 años de TV diaria, que realmente disfruté hacer.
En tu carrera, ¿sentiste que dejabas proyectos personales de lado?
No, al contrario estoy casada con un camarógrafo, por ende a Alejandro Estevez, lo conocí en el trabajo. Mis dos hijos conocen lo que hago y lo llevan muy natural. Imaginate que mis dos panzas estuvieron al aire. El periodismo de tiempo completo fueron los primeros 10 años de carrera, con todo lo que incluye viajes, horas de trabajo completo, etc. Ahora estoy más que nada en la conducción y creo que eso me da más tiempo.
¿Cómo se vive el periodismo?
Creo que se tiene que vivir con vocación, hacerlo con responsabilidad, pero apasionadamente. Si no te corre por las venas, dedicate a otra cosa. Porque cuando necesitás una nota la tenés que hacer, no te podés resignar porque no te atiende o está ocupado, hay que insistir. Antes los secretarios de redacción te decían “Te vas y no vuelvas sin la nota”. Cuando llegás al lugar necesitás conocer mínimamente algo de la persona con la que te vas a entrevistar, el nombre, el cargo y las actividades previas hay que saberlas. Pero todo esto se logra leyendo como mínimo los diarios locales.
¿Cómo era la relación con tu papá?
Excelente. Mi padre sí era un periodista las 24 horas. Hector Podda fue conductor de Radio Sarmiento en un programa a la noche entre fines de los 70 y principios de los 90.
Al morir recuerdo que era el director de Prensa de la Legislatura. Pero todo lo consiguió con esfuerzo y trabajo. Para él, el periodismo era un oficio y verdaderamente su vocación, trabajaba duro en cada una de sus notas, era un apasionado de la información. La seriedad con la que realizó cada trabajo le dio el prestigio y buen nombre que gozaba, además del respeto de la gente. Ese buen nombre lo heredé pero hay que mantenerlo en alto con esfuerzo y trabajo.
¿Qué consejo te marcó más?
El primero que decía era “No te dediqués a esto que te vas a morir de hambre”, pero es el consejo de todo padre cuando uno elige el mismo camino. El que más recuerdo es éste: “Es un oficio duro, hay que lidiar con muchas injusticias y el ego de mucha gente”, cosa realmente cierta y que me ayudó en los primeros años de periodista. Lo que sí sé seguro es que estuvo muy orgulloso de mí y de las cosas que hacía.
¿Y tu mamá?
Ella es la presidenta de mi club de fans. Pero también es la crítica más certera que tengo, cada vez que tengo una presentación o algo que hacer ella dice: “Estuviste brillante o no me gustó lo que hiciste”, pero siempre me acompaña. Cuando hice móviles para la Fiesta de la Vendimia, estuvo conmigo al igual que cuando recibí algún premio, con mi hermano hizo lo mismo.
¿Cómo toman tus hijos tu profesión?
Normal, ellos saben que su mamá trabaja en la tele y en la radio pero nadie los obliga a verme. Como siempre fui periodista y mi familia es del ambiente, los chicos no tienen ningún problema con ello, es un trabajo normal. Uno más.
Después de un impás en la tele volviste con Osvaldo Benmuyal a conducir el noticiero del mediodía. ¿Cómo notás esta vuelta a la tele?
Bien, la gente nos conoce y gracias a Dios nos sigue bastante. Al sanjuanino le gusta ver sus programas, verse reflejado en producciones propias, creo que esto es algo que deberíamos reforzar.
¿Cómo manejás esta exposición?
Es que el sanjuanino es muy tranquilo, por ende te lleva a que esto sea leve. La gente cuando me ve me da muestras de cariño. A ver, soy mamá y ama de casa también, yo tengo que salir al supermercado a comprar y estoy tranquila, llevo los chicos a la escuela o a la colonia tranquilamente. Soy una persona normal y mi perfil no es creerme el estrellato que te da la televisión.
¿Tenés alguna asignatura pendiente?
Hasta el momento no. Tuve una que era entrevistar a Gabriela Arias Uriburu, la mamá que peleó por ver a sus hijos que su marido se llevó a Jordania, y este año tuve la oportunidad de entrevistarla en el noticiero. Así que por suerte lo logré.
¿Cuáles son tus metas?
En lo laboral poder tener un programa de televisión dedicado a personalidades de la provincia. El clima intimista y bucear en la vida de grandes personajes es algo que siempre quise hacer. No me preguntés por qué no lo he hecho hasta el momento porque oportunidades tuve, porque no sé. Pero me gustaría.
En cuanto a lo personal, quiero viajar a Italia. Es la ciudad de mis abuelos y quiero conocerla.
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