Un año marcado por la tristeza del descenso y la ilusión del regreso

Un año marcado por la tristeza del descenso y la ilusión del regreso
El Taladro perdió la categoría a mitad de año de manera estrepitosa, lo que produjo también una crisis y renovación institucional por la que Carlos Portell dejó la presidencia tras 14 años y asumió Eduardo Spinosa. Ahora, en el Nacional B, terminó 2012 muy cerca de zona de ascenso, apenas a un punto de la última plaza clasificatoria.
El 24 de junio Banfield se arrojó al vacío luego de haber tomado carrera durante 18 fechas; ese día Colón lo derrotó 3-0 en Peña y Arenales para decretar un descenso que tiempo antes se había hecho previsible pero que no dejaba de sorprender por lo estrepitoso de la caída. Apenas 30 meses después de haber sido campeón, el Taladro bajaba a la Primera B Nacional.

Tras ese derrumbe, Banfield cerró el año en una buena posición en la mayor de las categorías del ascenso. Contrariamente a la temporada que podía esperarse por los problemas financieros del club y los contratiempos para la contratación del cuerpo técnico y el armado del plantel, el campeonato de la segunda divisional del fútbol argentino lo encuentra como uno de sus principales protagonistas.

Es que entre el descenso y este presente que ilusiona con el regreso a la máxima categoría, el club sufrió una seria crisis institucional. Carlos Portell, presidente desde 1998, renunció tras el descenso y luego de un período de acefalía se realizaron las elecciones que consagraron a Eduardo Spinosa como nuevo titular de la entidad.

El último paso futbolístico en 2012 no fue bueno para el Taladro, ya que el pasado fin de semana cayó 3 a 0 ante Ferro en el estadio de Nueva Chicago.

El conjunto dirigido por Daniel Garnero terminó el año un punto detrás de Rosario Central y Gimnasia de Jujuy, los dos equipos que ocupan las posiciones de ascenso junto con Olimpo, el líder de la categoría.

Los 30 puntos que acumula Banfield configuran una destacada campaña. Si bien el equipo mostró falencias y aún le quedan cosas por mejorar, logró buenos pasajes futbolísticos con una apuesta por un juego pulido que le permiten estar en la lucha de vanguardia.

Luego del compromiso frente al elenco de Caballito, el plantel quedó licenciado hasta el 3 de enero, fecha en la que deberá presentarse en el predio de Luis Guillón para iniciar los trabajos de pretemporada. Tras las evaluaciones físicas a cada futbolista y los movimientos de los primeros días, los trabajos se intensificarán desde el 6, cuando viaje a Mar del Plata, donde permanecerán hasta el 18.

Se estima que el plantel tendrá algunas modificaciones. Ricardo Noir no continuaría en el equipo tras un rendimiento que estuvo lejos del esperado. Matías Díaz, Rubén Zamponi y Marcelo Mosset tampoco anduvieron bien y los tres perdieron sus puestos luego de haber iniciado el campeonato como titulares. A partir de las salidas se determinarán en consecuencia los refuerzos. Como suele ocurrir en cada libro de pases, los nombres de los posibles refuerzos se multiplican.

Con la llegada del nuevo año se producirá también el inicio de un nuevo ciclo en el predio de Luis Guillón con nuevos responsables en el futbol juvenil. El coordinador general ya no será Raúl Wensel, sino que el cargo lo ocupará quien fuera su colaborador, Fernando Cinto. El Gringo continuará ligado al club como entrenador de la cuarta división. La quinta estará dirigida por Adrián González- quien regresa al club tras su paso como jugador-, la sexta por Miguel Robinson Hernández, la séptima por Hugo Donati, la octava por Fabián Berruti y la novena por Daniel Bilos. Las directivas generales de la preparación física estarán pautadas por Sergio Czechowicz.

El año 2012 no fue uno más para Banfield; la crisis institucional, económica y deportiva que tuvo su punto cúlmine con el descenso fue al mismo tiempo la piedra basal de la recuperación en tránsito.

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