Marana busca consolidar la inversión inmobiliaria

Lentamente, el mercado inmobiliario se adapta a las nuevas reglas: más operaciones en pesos y menos en dólares. Martín Eguiazu, de Marana, destaca que la inversión en ladrillos es una opción para preservar el valor del ahorro.

Con el cepo cambiario ya instalado, los actores del mercado inmobiliario no tuvieron más remedio que adecuarse a las nuevas condiciones para seguir haciendo negocios. La pesificación gana terrenos principalmente en lo que hace a los fideicomisos para la construcción mientras la compra-venta de propiedades exige mayores esfuerzos en la negociación.

Martín Eguiazu, de la empresa Marana Oficina de Negocios, afirmó que "en nuestro rubro debemos avanzar hacia una pesificación si es que queremos continuar en movimiento". En este sentido, consideró que "el mercado inmobiliario venía trabajando con el dólar como valor de referencia para fijar precios a las propiedades, era un uso y costumbre porque, en realidad, los inmuebles no tienen prácticamente componentes o insumos ligados al dólar. Ni el valor de la tierra, ni de la mano de obra ni las materias primas están ligadas al dólar".

Para el directivo, "ahora estamos en un proceso de transformación. Nuestro rubro se está acomodando a las nuevas reglas de juego. Debemos esforzarnos para mostrarle a la gente que puede cuidar su dinero volcándolo a comprar o construir propiedades". Al mismo tiempo, admite que "en estos días el nivel de actividad en nuestro sector se ha desacelerado, por eso estamos mostrando que en el caso de los fideicomisos se han pesificado, se aceptan entregas y cuotas en pesos".

-¿La pesificación forzada y la imposibilidad de atesorar dólares puede transformarse en una ventaja para el negocio?

-La gente que tiene capacidad de ahorro hoy no puede comprar dólares para atesoramiento. Una opción, entonces, es invertir en ladrillos como forma de proteger el valor de su dinero. Y esto está bueno porque el sector de la construcción es uno de los motores de cualquier economía, es una política activa para dinamizar la actividad económica. Ahora, ante la imposibilidad de ahorrar en dólares se compran ladrillos.

-¿Cómo afecta la inflación las cuotas de los fideicomisos?

-La inflación sigue siendo un enemigo para todos. Por eso se incorpora la cláusula de ajuste que se define mediante el índice de la Cámara Argentina de la Construcción.

-¿Qué pasa con la compra-venta de propiedades?

-Estamos poniendo mucho énfasis para que los propietarios que tienen inmuebles en venta nos ayuden. Creemos que quienes tienen dólares no se desprenderán de los mismos para comprar una propiedad, al menos hasta fin de año. Si lo hace es porque habrá logrado hacer valer mucho esos billetes, lo más cerca de la cotización del paralelo. El cliente que viene con los dólares lo cotiza a 6 pesos. Pero nosotros no podemos tomarlo, le pedimos que venga con los pesos. De todas formas, en todos lados la valuación realizada en base al dólar fija una cotización de entre 5 y 5,20 pesos. Esto es para cerrar. Cuando es así se pueden concretar operaciones. Pero si en cambio alguien quiere cotizar sus dólares en 5,50 pesos o más, se traba el negocio. Y aquel cliente que quiere vender una propiedad y cobrar en dólares no lo va a poder hacer.

PROYECTOS

En el nuevo escenario que modeló el cepo cambiario, Marana mantiene muy firmes sus diversos proyectos. "Tenemos los desarrollos Cultural Sur, cerca del Instituto del Profesorado, y Cuatro Vistas en el loteo Don Dante. Ambos muestran un 50 por ciento de avance de obra. Son departamentos de muy buena calidad que actualmente cuentan con mercado, hay una demanda que se inclina por estas alternativas", sostuvo Eguiazu.

Como la empresa inmobiliaria prácticamente tiene terminado el edificio Torre I, ubicado en Brown y casi bulevar Lehmann, ahora se aventura en un ambicioso proyecto: la construcción de Irigoyen Plaza, un complejo de 28 unidades distribuidas en cinco niveles situado en bulevar Irigoyen y Oyoli, a tan sólo 12 cuadras del centro.

"Hay departamentos de dos y tres dormitorios pensados para el segmento del consumidor final, para las familias. Hoy por cuestiones de seguridad, de distancia y de confort aumenta la cantidad de personas que deciden vivir en departamentos. En este caso, estamos hablando de departamentos de entre 100 y 120 metros cuadrados con servicios adicionales en espacios comunes, los llamados amenities como la parrilla o una pileta en la terraza", explicó. "Además habrá locales comerciales en la planta baja, sin duda es una gran apuesta que estamos haciendo", agregó Eguiazu.

El edificio de oficinas de moderno diseño que se construye en la ex Clínica Mayo, en la segunda cuadra de Sarmiento, representa una propuesta de inversión distinta. "No es tradicional en Rafaela un edificio para oficinas pero entendemos que hay cierta maduración del mercado para este tipo de emprendimientos. Hay que tener en cuenta que la renta comercial es más atractiva que la renta de viviendas y también hay menor costo de mantenimiento. Estamos muy convencidos de que funcionará muy bien", concluyó.

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