En 42 manzanas acecha el peligro

El centro tucumano está intransitable. A diario los peatones sufren debido al mal estado de las aceras, mientras pocos frentistas se hacen cargo.
UN PELIGRO. Un cochecito, una silla de ruedas, una persona mayor y hasta algún distraído podría lamentar una caída, un golpe o un tropezón en una calle como esta. El agua acumulada agrava la vergonzosa situación.

Caminar por el centro en un día de lluvia -como el de ayer- puede ser un caos, eso está claro. Mientras agradecemos porque el calor nos dio un respiro, renegamos porque las baldosas flojas nos mojan los zapatos o nos tropezamos con un desnivel. Ni hablar de lo que padece quien circula con muletas o en silla de ruedas. Las veredas rotas invaden la ciudad y quienes deben repararlas no lo están haciendo. O no lo suficiente.

"El dueño ya arregló varias veces el piso, pero hace unos 10 meses vinieron a hacer el cordón cuneta de nuevo y nos dejaron rotas las baldosas", afirmó Julio Esper, de una relojería ubicada en Muñecas 429. Carlos Larreina, comerciante de un local en Mendoza 637, denunció que las empresas que hacen los arreglos cloacales o de electricidad les rompieron el suelo en reiteradas oportunidades y ellos se cansaron de arreglarlo. "Reconozco que tampoco le damos mucha importancia y está bastante roto", comentó.

Otros se sinceran y aceptan que no le prestan atención a la vereda de sus negocios. "La verdad es que no me había percatado de lo mal que tenemos la vereda, tendríamos que arreglarla urgente", reconoció Emilio Campos, encargado de la sucursal de una compañía de celulares de San Martín 574.

Carolina, encargada de una casa de telas en Maipú al 200, apunta que las baldosas se rompen todo el tiempo, y por más que el mantenimiento se hace en forma frecuente no alcanza. "Hay veces que se nos rompen dos baldosas y tenemos que cambiar todo. Pero somos nosotros los que terminamos arreglando", indicó.

Como Carolina, hay muchos encargados de locales -y los mismos dueños- que no están muy seguros de que sean ellos los responsables de hacer las reparaciones en las aceras. Pero en realidad sí lo son.

"No dura mucho tiempo la vereda en buen estado. Ahora se levantaron algunas baldosas y hay que arreglar de nuevo. No sé si se rompen por el agua o por el tránsito pero a cada rato pasa lo mismo", se molestó Enrique Juárez, encargado de un kiosco de la peatonal Mendoza.

Los comerciantes se quejan porque las veredas se rompen rápido o porque se hacen obras que les generan destrozos y luego nadie se hace cargo de los arreglos. De todas maneras, hay que buscar una solución para que transitar el microcentro deje de ser insoportable.

Somos pocos...

"Los vecinos de la capital, en especial los comerciantes, no respetan las ordenanzas. Muchos saben que las sanciones pueden llegar hasta la clausura del local, pero no se preocupan porque saben que no se cumple", explicó el concejal José Luis Avignone. Y agregó: "tenemos un centro que prácticamente no se puede transitar. Aquí en Tucumán somos pocos y nos conocemos mucho. Hay comerciantes de vieja data que saben muy bien cuáles son sus responsabilidades y miran para otro lado".

Avignone le envió una carta al intendente Domingo Amaya, en febrero de este año, en la que denunció que no se está cumpliendo con las ordenanzas que obligan a difundir el cuidado de las veredas, como así también a multar al que no lo haga.

El concejal hizo un relevamiento de veredas rotas entre las calles Salta, Corrientes, Monteagudo y 24 de Septiembre. Las fotos lo dicen todo. La experiencia de los que transitamos lo corrobora plenamente.

Multas y clausuras para los comercios

Se sancionaron en 2008 pero en la práctica no funcionan. Las ordenanzas 3.974 y 3.964 obligan al municipio a informar que todo vecino que tenga deteriorado el piso de la acera o que no cumpla con las normas vigente deberá hacer la reparación en forma inmediata. El lapso del que disponen los frentistas desde la intimación hasta que se hace el arreglo de la vereda es de 90 días. Las sanciones incluyen multas de entre $3.000 a $6.000, y si se trata de un local comercial se lo clausurará.

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