Técnicos del Comité de Cuenca mantienen el mismo diagnóstico de hace una semana y temen que avance la contaminación por el vuelco indiscriminado de desechos de las industrias tucumanas.
Los especialistas que integran la Secretaría del Agua detectaron recientemente un alto volumen de carbonilla y vinaza en el sector de desembocaduras de los ríos que alimentan el embalse, precisamente en el Río Salí (principal cauce que transporta la contaminación de industrias tucumanas) DP2 y Troncal. Estos desechos transformados en su contacto con el agua en una proporcionada mancha negra, están provocando la mortandad de peces, acompañada de un intenso hedor.
La proliferación de aguas turbias por el indiscriminado vuelco de vinaza avanza desde la desembocadura del Río Salí, arrastrando bagres y sábalos. Cabe recordar que desde hace dos meses, el Río Salí no registra oxígeno diluido en agua y lo que llega a observarse in situ es un caudal de agua color negro grisáceo con un fuerte hedor.
Los especialistas analizan que mientras los tributarios sigan aportando desechos podría producirse un daño irreparable para el embalse porque morirían toneladas de peces. “El lago cuando no recibe contaminación, tiene vida ictícola y crece la pesca y se desarrolla con normalidad el equilibrio ecológico, eso quiere decir que se lo puede salvar, pero si tenemos un lago castigado por más de 6 meses, tendremos toneladas de peces muertos y un lago en terapia intensiva”, opinó un técnico del organismo.
Por su parte el Secretario del Agua, Abel Tévez confirmó recientemente que en los monitoreos en los tributarios no se registra nada de oxígeno y se vieron peces muertos en la desembocadura con el embalse. “Seguiremos con los monitoreos, ojalá que no empeore la situación”, manifestó el funcionario al conocer las novedades de hace unos días.
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