"Manos atadas": Scioli busca dar por cerrada la polémica

Ordenó a su equipo considerar "superado" el episodio abierto por el ex Presidente al reclamarle que diga quién lo condiciona
"Este asunto está superado". Con esa definición, que adquirió el tono de orden, el gobernador Daniel Scioli advirtió ayer a sus principales colaboradores que buscará dar por clausurado -evitando nuevas declaraciones públicas explicativas del asunto y rechazando "comentar las interpretaciones que se están haciendo"- el episodio que se inició el jueves, cuando Néstor Kirchner le reclamó públicamente que "diga quién le ata las manos" para combatir la inseguridad generando una fuerte conmoción política.

El impacto de la embestida del ex Presidente, que le pidió a Scioli, con duro tono imperativo y en el marco de un acto político, que diga "quién le ata las manos, con nombre y apellido, para evitar definitivamente malos entendidos", y "porque los argentinos quieren que le digan la verdad", se reflejó en la Gobernación en las dudas que, en los primeros momentos, se plantearon en el equipo de colaboradores del mandatario provincial sobre cómo reaccionar ante el planteo.

INCERTIDUMBRE

Las dudas se vieron alimentadas, en primer lugar, por la falta de certezas sobre "las verdaderas razones" por las que Kirchner pudo haber vapuleado en público a Scioli con el tema más sensible y complejo de la administración provincial, el de la seguridad. Y también, por la ausencia de señales de hasta dónde podría llegar el malestar -por la razón que fuere- del ex Presidente con el Gobernador.

De cualquier manera, ya en la noche del mismo jueves Scioli definió una primera estrategia: sostener a través de sus voceros que se había "sentido respaldado" por Kirchner en el mismo discurso que tanta conmoción política había suscitado, en referencia a otros párrafos que mostraban posturas "coincidentes" en materia de seguridad (los cuestionamientos a la Justicia por las excarcelaciones de delincuentes, por caso). La idea era, en suma, plantear que el "pedido" de Kirchner no había sido un "reproche" ni un "reto" y que no había conflicto.

La Gobernación buscó perfeccionar esa estrategia al día siguiente. Sin explicitar si Scioli dijo alguna vez o no que tenía "las manos atadas" frente al accionar delictivo, los voceros salieron a subrayar, más enfáticamente, que, como había hecho Kirchner en su discurso, el Gobernador viene señalando desde hace tiempo fallas en la Justicia. Aunque Scioli no lo dice taxativamente de esa manera -como sí lo dice el jefe de Gabinete, Alberto Pérez- sino que, con cierto tono didáctico sobre la división de Poderes, viene explicando que entre sus facultades no figura fijar la condena a un delincuente ni determinar que ésta se cumpla en su totalidad (atribución que le corresponde, claro, a la Justicia".

DEFINICIONES PREVIAS

Cerca de Scioli reflotaron así un mensaje que pronunció el viernes 3 y declaraciones que hizo ese día -cuando ya estaba instalada la frase de "las manos atadas"-, que reprodujo en su momento este diario, y en las que ya había planteado abiertamente cuestionamientos a la Justicia, con el subrayado de que se trata de un ámbito en el que no puede incidir, y había reclamado también el dictado de leyes vinculadas a la seguridad.

"El Estado puede hacerse cargo y están al alcance del Ejecutivo algunas cosas. Hay cuestiones que están en otro ámbito. La Legislatura y el Congreso tendrán que hacer lo suyo y el Poder Judicial va a tener que seguir avanzando y hacer lo suyo, porque yo le puedo garantizar a la familia Piparo que yo me hago cargo de ir a fondo y buscar a los delincuentes y ponerlos presos, pero no le puedo garantizar que van a quedar de por vida allí", había dicho Scioli entonces.

Pero había dicho algo más. "El gobierno nacional viene realizando en el tema de la seguridad inversiones muy importantes, sin tener responsabilidad, porque éste es un tema de los gobernadores", había señalado. Y había afirmado, también, que "la falsa disyuntiva de mano dura, mano blanda, de derecha o de izquierda, quedó atrás", un concepto al que aludiría también Kirchner una semana después.

"ASUNTO SUPERADO"

En la noche del viernes, Scioli buscó poner punto final a la polémica encarando a los periodistas que lo esperaban a la salida de un acto, para repetir aquellos conceptos y afirmar que "los que tienen las manos atadas son los delincuentes" que balearon a la joven platense Carolina Piparo en una salidera bancaria, cuyo esposo, Juan Ignacio Buzali, fue quien afirmó que el Gobernador le había dicho que tenía "las manos atadas".

Con la reiteración de esos conceptos, Scioli apuntó, en rigor, a mostrar públicamente que "no hay diferencias" entre su postura y la de Kirchner en materia de seguridad -"y por lo tanto no hay retos ni conflicto"-, y a enviar el mismo mensaje a la Casa Rosada y a Olivos, por si allí persistía "alguna confusión" sobre aquello de las "manos atadas", aún sin reconocer la autoría de la frase.

Así, en la Gobernación siguen la evolución de las derivaciones de este episodio minuto a minuto. Y está resuelto que se irá definiendo sobre la marcha qué posturas asumir. Pero mientras tanto, la orden es mostrar que, para Scioli, el asunto está "superado y cerrado".

FISCALES

El fiscal platense Marcelo Romero aseguró ayer que ningún fiscal de la Provincia "tiene las manos atadas" en el ejercicio de impartir justicia. "No sé si esa frase la dijo el gobernador ni en qué marco la dijo, y qué quiso decir, pero no creo que ningún fiscal pueda decir que tiene las manos atadas", afirmó Romero en el marco de la reconstrucción que se hizo ayer de la salvaje salidera bancaria de la que fue víctima Carolina Piparo.

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