La pintura representa a Madres de Plaza de Mayo clamando por sus hijos sobre un paredón que da a calle Lamadrid. Les taparon las caras y escribieron frases contra Hebe de Bonafini.
En rigor, la pintada había sido planeada por los militantes (junto a sobrevivientes del mismo centro clandestino) como forma de hacer visible el reclamo para que el Concejo Municipal aprobara incluir en el proyecto urbanístico ideado para el ex Batallón 121 el resguardo de un sitio de memoria.
Sin embargo, ocurrió que el cuerpo aprobó la iniciativa el 13 de diciembre, dos días antes de la jornada planificada por Hijos y El Movimiento, por lo cual la pintada cobró otro significado: el de “celebración”, recordó ayer uno de sus impulsores, Juane Basso.
Y, de hecho, el 15 de diciembre no sólo se pintó el mural (con el aporte del “herrero y artista” Juan Schegtel, responsable de encastrar en el paredón la parte trasera de un terrorífico Falcon como si entrara al batallón), sino que se organizó una jornada con teatro, títeres y música.
Sobrevivientes del cautiverio en el Batallón 121 (en rigor llegaban de otras cárceles clandestinas del Litoral, ya que pasaban por ese centro de detención cuando estaban próximos a ser “blanqueados”) hablaron también durante la jornada, que convocó a los vecinos bajo la consigna de “La memoria es un arma cargada de futuro”.
Pese a la fuerza de la reivindicación, hecha “a plena luz de día y de cara a los vecinos”, a los pocos días los rostros de las dos madres de plaza de Mayo representadas en el mural quedaron tapadas por pintura negra. Más tarde, en blanco, aparecieron sobre sus figuras las leyendas “Bonafini ladrona” y “chora”.
Basso no mostró mucha sorpresa: “No me extraña, sabemos que aún hay sectores vinculados a los genocidas, o que sostienen la teoría de los dos demonios y por supuesto buscan ningunear el tema del terrorismo de Estado”. También contrastó la cobardía de ese gesto con lo que representa el mural: una “construcción colectiva hecha a plena luz del día y de cara a los vecinos”. Por eso prometió volver a pintarlo “todas las veces que haga falta”.
Tampoco desestimó que la frase “Bonafini ladrona” se relacione con la causa que tiene como protagonista a Sergio Schoklender en su rol de apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, un “punto desde el que se plantan los dispositivos de algunos sectores políticos y que agitaron muchos medios de comunicación para deslegitimar la lucha” por la justicia y la memoria.


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