Manifestación pro minera en la plaza 25 de Mayo

Los más comprometidos con la movilización se fueron rezongando por la escaza convocatoria y la falta de compromiso de muchos de sus pares. De todos modos hicieron sentir su descontento unas 2.500 personas en la Plaza 25 de Mayo.
La cita fue puntal y la primera columna de mineros comenzó a recorrer las calles sobre las 11.00 de la mañana. No verlos era imposible ya que como estaba previsto se cortó el tránsito y entre bombos y cánticos fueron recorriendo las calles de San Juan, gritando a coro “las minas no se van”.

Luego de ello llegaría el momento en que pasaban los camiones y las camionetas de la minería. En realidad, al ver la convocatoria de los vehículos, un minero enojado dijo que “no puede ser que hayamos metido tan pocos vehículos en el centro”.

Lo cierto es que el reclamo no contó con algunas cosas que tienen que ver con la organización de una manifestación. Primero no hubo un parlante para explicar al desprevenido peatón que recorría las calles de la provincia de que se trataba el reclamo. Segundo no había algún tipo de elementos que justificara porqué estaban en la ciudad hombres vestidos con chalecos refractarios y con cascos en la cabeza.

De todos modos el objetivo se cumplió y el sector manifestó en lo que cree es un atentado contra sus derechos e intereses. Pero estuvieron ausentes muchos sectores que también se verían perjudicados si se hace la real aplicación de la norma. Los hechos muestran que solo, unos pocos mineros, se manifestaron en contra de la norma que puede repercutir directamente en la actividad que se desarrolle en la cordillera. Sin embargo, sectores como el turismo o hasta los municipios NO_A_LA_LEY_GLACIARES_36se mantuvieron impávidos ante la realidad y no dieron el presente cuando, literalmente las papas queman.

Si hasta en los discursos se hizo notar las contradicciones que hubo entre los organizadores. Desde la CGT, Eduardo Cabello, reclamó una mayor presencia de empresarios en el lugar y con justa razón entendiendo que en la provincia son más de 700 las empresa que viven de la minería y en el lugar no hubo más de 20 empresas que pusieron vehículos y pancartas para defender el sector. El resto, bien gracias, seguía trabajando como si todo estuviera bien.

En resumen, más allá de la intención, que se puede catalogar como buena, la minería no logró convocar a la población para que ayude en su defensa. Algunos se justifican que “somos gente de trabajo por eso mucha gente no vino”, sin embargo los más escépticos iban con la frente gacha y hasta en algunos casos de pasada le reclamaban a otros la presencia de tal o cual empresa.

Un viejo minero que se alejaba del lugar de la manifestación solo se atrevió a decir “estamos mal, vamos mal”.

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