Mangueras cruzadas

El ingreso de las petroleras a la venta minorista de combustibles puso en jaque el negocio de las estaciones de servicios manejadas por Pymes. En la última década cerraron alrededor de 150 bocas de expendio en Neuquén y Río Negro, donde YPF concentra el 65% de la facturación.
El negocio de la comercialización de combustibles a través de las estaciones de servicio está pasando un momento complicado. Los dueños de las bocas de expendio, sobre todo las que están adheridas a la red de YPF, aseguran que están contra la espada y la pared debido a las imposiciones comerciales de las petroleras y al proceso de integración que está experimentando la compañía controlada por la española Repsol y la familia Eskenazi.

Esto ha hecho, según denuncian, que se pasara de las casi 7.000 estaciones de servicio que había cuando se privatizó YPF en 1999 a las 3.800 de la actualidad. Desde la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (CECHA), integrada en su mayoría por estaciones Pymes, vienen alertando del proceso de mortandad en el sector y que sólo el año pasado produjo el cierre de unas 200 estaciones a nivel nacional.

Si bien este es un fenómeno para todo el país, en la región reviste características particulares ya que la participación de YPF tiene un peso mucho mayor que en otras regiones.

“YPF controla el 65% del negocio en la zona, con lo cual sus acciones repercuten inevitablemente sobre todo el negocio”, explicó a E&E de Neuquén Adolfo Grittini, presidente de la Cámara de Expendedores de Combustible de Neuquén y Río Negro (Cecnern). Desde la cámara aclararon que en Neuquén hay unas 82 estaciones de servicio (además hay otras 5 estaciones de GNC no dual) y en Río Negro hay unas 127 estaciones (de las cuales hay dos de GNC).

De las 82 estaciones que están ubicadas en suelo neuquino unas 54 tienen bandera de YPF y al igual que ocurre a nivel nacional, sacando las 7 del ACA que hay en Neuquén, la mayoría son Pymes. El año pasado, se cerraron en Neuquén unas 5 estaciones de servicio. Por otra parte, la propia YPF adquirió varias estaciones, como por ejemplo la de San Martín de los Andes y Plaza Huincul. En los últimos 10 años cerraron 150 estaciones de servicio entre Neuquén y Río Negro.

Cambio de estrategia

Un dato que sorprende es que la gran expansión de la red de estaciones de servicio de YPF, que se dio durante los años 90 bajo la presidencia de José Estensoro, esté en peligro, en un escenario donde, a diferencia de esa época, aumentó notablemente el consumo de naftas y la cantidad de vehículos. La estrategia de Estensoro buscó que la red de estaciones de servicio acompañara la fuerte expansión del comercio con los países vecinos. De hecho, su idea era que sobre las rutas del Mercosur se establecieran las nuevas estaciones de YPF.

Además, Grittini recordó que “antes de la venta a Repsol, allá por 1998, si bien la modalidad comercial para la venta del combustible que les entregaba la petrolera preveía un precio sugerido, las estaciones eran las que facturaban a su nombre. Luego se pasó al sistema de consignación donde a las estaciones se les entrega el combustible pero el producto y la factura son de YPF”.

Más allá de este cambio formal, los dueños de las estaciones de servicio también dicen que les fueron imponiendo la imposibilidad de vender a grandes clientes. Pero el peor golpe ha sido la competencia directa de la petrolera con las estaciones a las cuales provee de combustible. “Tras el ingreso de YPF a la venta de combustible, nos bajó la rentabilidad porque nos sacaron clientes. Nuestro proveedor se volvió al mismo tiempo en nuestro competidor. Y encima a veces no nos entrega nafta o lo hace más caro”, disparó Grittini.

Por si fuera poco, el titular de la Cámara de Expendedores de Combustible también asegura que YPF recortó los tiempos de pago a su red de estaciones al pasar de tres días a sólo 48 hs para cumplimentar los depósitos. Para Grittini esta exigencia se impuso tras el arribo de los Eskenazi a YPF y pudo estar vinculada a la exigencia de los nuevos socios de obtener resultados financieros para repagar el préstamo otorgado por la propia compañía ibérica para adquirir el 25% de las acciones.

Utilidades

El menor tiempo de pago constituye para YPF un enorme negocio financiero ya que, sólo a modo de ejemplo, el valor de un camión que carga 30.000 litros de nafta súper puede rondar los $120.000 tomando el valor de la nafta súper a $4. Si se multiplica ese valor por las casi 1.200 estaciones que tiene la petrolera en todo el país son casi $ 144 millones que se deben adelantar cada vez que una de las estaciones reponen combustible.

Si se traslada este cálculo a la región, las 129 estaciones de YPF que hay entre Neuquén y Río Negro deben adelantar el pago de casi $15,5 millones cada vez que reponen combustible. Además, una parte muy importante de ese monto, casi el 60% son impuestos.

Por todo esto el margen de utilidad para una estación de servicio que tradicionalmente era del 20% bajó al 7% y la neta al 2 por ciento. A eso se debe descontar el pago de impuestos, servicios, seguros, empleados y mantenimiento. Por eso, para muchos estacioneros consultados que prefirieron el anonimato, hoy una estación que vende 300.000 litros mensuales (con un mix de 60% y 40% de naftas) apenas cubre los costos.

Estaciones blancas

Pero, indudablemente, las que peor están son las estaciones sin bandera o blancas, ya que no gozan de la ventaja del mejor precio que las petroleras le ofrecen a su red de estaciones y, en definitiva, terminan recurriendo a mayoristas de la zona que les cobran más caro. Por eso, esta orfandad puede ser negocio para algunas de las nuevas refinerías emplazadas en Neuquén con capacidad para abastecerlas. Entre ellos se anotan Grupo Más Energía que montó su nueva refinería en Plaza Huincul con una inversión de u$s125 millones y este año comenzará la construcción de la segunda, un proyecto que demandará un desembolso de u$s 500 millones. La empresa de capitales nacionales quiere armar su propia red de estaciones en la Patagonia.

Un punto importante que se debe aclarar es que en la Argentina el negocio de la venta de combustible no está regido por una ley específica sino que se trata de acuerdos comerciales dentro de cada una de las redes de las petroleras (ver recuadro). Eso sí, se firman contratos en los que existen cláusulas que penalizan el traspaso de una estación de una bandera a otra. Esas penalizaciones suelen representar el equivalente de la venta de combustible durante los años del contrato que falta concluir.

La actividad tiene un gran impacto económico en la zona y en materia de empleo ocupa casi 2.700 personas a un promedio de 13 empleados por estación.

Escasez y precios abusivos

A este cuadro de situación se suma el hecho de la faltante de combustible en todo el país y también en la zona de Neuquén que motivó la semana pasada una reunión en Acipan de la que participaron diversas cámaras de la provincia, autoridades provinciales y legisladores. Los sectores más afectados son el turismo y el transporte. Pero, además, el sector comercial, la industria y los servicios se quejan de que les cobran los mismos precios por la adquisición de grandes cantidades al igual que al consumidor final.

Los estacioneros aseguran que se está vendiendo más combustible aunque para terminar con la escasez generada por el mayor consumo y los casi 800.000 vehículos por año que ingresan al mercado argentino habría que incrementar la oferta un 30 por ciento2

Buscan reflotar el proyecto para evitar la integración de las estaciones

El diputado nacional José Brillo (MPN) explicó a E&E que volverá a presentar en marzo próximo un proyecto de ley que obliga a las petroleras y refinadoras a salir del negocio de la comercialización de combustibles en estaciones de servicio y sólo autoriza que desarrollen la actividad otras firmas comerciales conformadas por empresas familiares o Pymes.

El proyecto inicial había sido presentado en el año 2010, en un contexto caracterizado por el diputado como de “fuerte presión por parte de las petroleras para que no les quiten el negocio”. Sin embargo, Brillo cree que ahora hay otro escenario político tanto en el Congreso, donde el oficialismo cuenta con mayoría en ambas cámaras, como en la nueva relación que se ha establecido con las petroleras desde el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Sobre todo, por la exigencia de mayores inversiones que dio lugar al documento firmado por las provincias integrantes de la Ofephi y Nación la semana pasada. Allí se expuso un duro cuadro de situación por la falta de inversiones, sobre todo de YPF.

Según explicó Brillo, el proyecto de ley presentado en 2010 y que presentará nuevamente este año con algunas modificaciones busca regular la actividad de la compra venta de combustibles, siguiendo el modelo de otras actividades como la energía eléctrica y el gas. Allí, por ejemplo, los productores de energía como los transportistas no pueden ingresar a la cadena minorista expresada por las distribuidoras eléctricas.

Además, en el proyecto se les impide a las petroleras comercializar en forma directa el combustible a las grandes empresas y se determina que todas las ventas se deben hacer desde las estaciones de servicio.

El diputado reveló que ya se reunió con el subsecretario de Energía de la Nación, Alberto Fiandesio, para intentar trazar conjunta con el Gobierno.

“Este sistema está regulado en otros países como Brasil donde existe incluso un precepto constitucional que establece que el que vende al por mayor no puede vender al por menor. En Estados Unidos y en Canadá también hay restricciones. Y lo mismo en la UE”, explicó Brillo.

Un punto importante que cambió del proyecto es el plazo de desinversión que se les exigía a las petroleras. En el proyecto original ese plazo era de sólo 24 meses. En el nuevo proyecto se darán cinco años para la salida de las petroleras y refinadoras del negocio de las estaciones de servicio.

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