El flamante presidente de la Cámara de Diputados, adelantó cómo será su gestión al frente de la Cámara baja provincial en este período de transición. Indicó que privilegiará el debate y los consensos entre los bloques que componen el cuerpo. Como pidieron distintos sectores de la actual oposición al Ejecutivo provincial, que abra el diálogo con los representantes del gobierno electo.
- Es una responsabilidad importante que se dio en un momento especial de la vida política de Catamarca a partir de los resultados del 13 de marzo. Esta transición de 9 meses es todo un desafío, tanto para los que vamos a gobernar la provincia, como para los que van a dejar de ser gobierno. Nosotros le reconocemos la legitimad de gobernar hasta el 10 de diciembre al Frente Cívico y Social, pero en un marco de prudencia en cuanto comprometan con sus decisiones las posibilidades de la futura gestión.
En ese sentido, los desafíos que se dan en la provincia son muy importantes, como encontrar bases de coincidencia y consenso. En esta etapa de Diputados, esperamos dar el puntapié inicial para que esto suceda de este modo.
¿Cuáles van a ser sus pautas para la conducción de la Cámara?
Hay dos aspectos que voy a tener en cuenta. Por un lado, la conducción administrativa, en donde nosotros vamos a ser muy rigurosos y apegados a la ley. Asimismo, y aunque está en las atribuciones del presidente, el manejo de la cuestión administrativa de la Cámara, la voy a compartir no solo con mis pares del peronismo, sino también, con los diputados del Frente Cívico y Socias. Vamos a desarrollar conversaciones permanentes para que estén informados de todo lo que se está haciendo.
Desde el punto de vista político, la Cámara de Diputados es la caja de resonancia de la provincia. Acá no solo están representados los partidos políticos sino la sociedad en su conjunto. Son 41 voluntades que comparten una responsabilidad institucional pero que tienen el deber de defender sus posiciones y eso genera rigideces y debates importantes que de ningún modo deben ser evitados porque eso es la característica fundamental de la Legislatura.
También voy a bregar para que esta Cámara cumpla con sus objetivos básicos que son la producción de leyes y ser contralor del Ejecutivo; que a nadie le moleste si tiene que venir un funcionario del gobierno, porque esos son atributos que nos da la Constitución de citar funcionarios, por lo que esto debería ser un método normal y sin escándalos.
¿Cómo piensa concretar eso, después de un año plagado de escándalos?
Con mucha prudencia, mesura y respeto con todos mis pares. Tengo un gran aprecio con ellos, porque nos conocemos entre todos y ellos saben que de mí van a tener la mejor predisposición para que prime el diálogo. Cuando hay un problema, hay que hablarlo y discutirlo para encontrar acuerdos, y si no se logra eso, está el recinto donde se fundamentan las posiciones y se vota. Esto es así en un cuerpo colegiado.
¿Cómo piensa que será la Cámara después del 10 de diciembre?
En diputados, después de 20 años vamos a ser legisladores del partido de gobierno. Obviamente, vamos a ser diputados que debemos acompañar a la gestión de Lucía. Más allá de las iniciativas e inquietudes que podamos tener, vamos a apoyar a ese gobierno provincial en todo lo que necesite como soporte legislativo que ellos consideren necesario.
¿Cómo ve la relación con la provincia?
Pasaron casi 3 meses del 13 de marzo, y creemos que es tiempo de que se dé la apertura al diálogo entre el Ejecutivo provincial y quienes van a recibir el gobierno, y no lo hay. Hace poco nos reunimos con el ministro de Hacienda y Finanzas, Mamerto Acuña y da gusto estar con él, porque es un ministro que siempre cuando uno lo cita viene sin problema para brindar sus explicaciones. Eso debería proyectarse al resto del gabinete y es la línea que debería bajar el Gobernador. Lo que nosotros reclamamos es que sea él quien genere el diálogo porque vemos que le está faltando reflejos para simplificar esta situación de transición.
Aceptamos que hay que asumir el golpe y que tenemos una elección en octubre y quizás eso no ayuda, pero debemos privilegiar a la provincia.
En el tiempo que vivimos no es bueno cerrarse. Nosotros entendemos que uno de los rasgos característicos del FCyS es aislarla a la provincia. Nosotros vamos a abrirla.
Hay una clara identificación con el Gobierno nacional y Lucía Cropacci lo conoce bien al proyecto nacional y lo va a trasladar a Catamarca. Esa es la enorme expectativa que tenemos, no solo los peronistas sino la sociedad catamarqueña.
¿Políticamente, cómo ve actualmente al FCyS?
El FCyS fue un instrumento electoral que nació en un momento especial de la provincia. Pero me da la impresión que ha sido desnaturalizado. Todos sabemos que desde hace un tiempo, el Frente Cívico es la expresión única de la UCR. En términos políticos como frente de partidos políticos, considero que no existe más y que los radicales van a tener que mirar mucho para adentro y replantearse lo que son. Lo que le dio origen al FCyS, ya no existe, estamos es una realidad distinta y con una generación diferente que es la que accede al gobierno.

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