Ante la Cámara de los Comunes, el primer ministro informó que se reunió con el Consejo Nacional de Seguridad para garantizar que “las defensas estén orden”. Fuertes críticas del gobierno nacional y partidos de la oposición.
En su habitual presentación ante la Cámara de los Comunes (Cámara Baja), Cameron se sumó a las declaraciones de uno de los legisladores que, entre las risas de algunos de sus colegas, aseguró que “el reclamo argentino es deplorable” y advirtió que “hay que recordarle a los argentinos que ya perdieron la guerra”. El premier británico no quiso ser menos y dijo que “lo que los argentinos han estado diciendo recientemente es mucho más colonialismo porque esta gente (por los malvinenses) quiere seguir siendo británica y los argentinos quieren que ellos hagan otra cosa”. Cameron indicó además que el martes pasado reunió al Consejo Nacional de Seguridad para abordar la situación en las islas y asegurarse “de que nuestras defensas y todo lo demás esté en orden”. Ratificó además, basándose en una inexistente hipótesis de guerra pero que puede servirle para encolumnar detrás suyo a todo el espectro político británico, que el Reino Unido “protegerá a la población de las islas y permitirá que ellos decidan su futuro”. La reacción en la Argentina no se hizo esperar. El canciller Héctor Timerman respondió a Cameron en sus mismos términos. “Gran Bretaña es sinónimo de colonialismo”, dijo desde El Salvador, donde se encuentra en el marco de una gira por Centroamérica a fin de agradecer el respaldo al reclamo argentino por Malvinas. “En lugar de convocar a su Consejo Nacional de Seguridad, Gran Bretaña debería llamar a Ban ki-moon (secretario general de Naciones Unidas) y responder que acepta las múltiples resoluciones de ese organismo instando al diálogo por la cuestión Malvinas para alcanzar una solución pacífica”, aseguró Timerman y agregó que “llama la atención también que Gran Bretaña acuse a un país como la Argentina que es víctima de una situación colonial como lo han expresado las Naciones Unidas al definir a Malvinas como una cuestión de soberanía y colonialismo”. Por su parte, el vicepresidente en ejercicio de la presidencia, Amado Boudou, calificó de “exabrupto torpe e ignorante” las afirmaciones de Cameron. “Nos pone tristes este exabrupto y esta falacia histórica”, señaló, mientras que el ministro de Interior, Florencio Randazzo, calificó como “absolutamente ofensivas” las palabras del premier británico: “sobre todo tratándose de Gran Bretaña, la historia muestra claramente cuál fue su actitud frente al mundo”.
Referentes de la oposición también salieron al cruce de las declaraciones de Cameron mientras que en la región motivó una nueva ratificación de respaldo al reclamo argentino. Londres se embarcó en una escalada dialéctica sobre el conflicto en las últimas semanas debido al creciente respaldo que está logrando la Argentina a nivel internacional. El canciller británico, William Hague, presionó sin éxito a los países miembros del Mercosur y Estados asociados para que dejen sin efecto su decisión de no dejar atracar en sus puertos barcos con bandera de las Islas Malvinas. Hague se encuentra incluso por estos días en Brasil, donde volvió a chocar con la negativa de su par Antonio Patriota para que el gigante latinoamericano modifique su actitud. El G-77 + China, el mayor grupo dentro de la Asamblea General de la ONU que reúne a más de 130 países también respalda la posición argentina e insta a Londres a cumplir con las resoluciones de ese organismo multilateral y su Comité de Descolonización, que instan a ambos países a sentarse a dialogar para encontrar una salida pacífica al conflicto. Incluso una editorial en The Times la semana pasada recomendaba al gobierno de Cameron avanzar en el diálogo que cerró de manera unilateral y reconocía que la Argentina está ganando la disputa diplomática.





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