El sector privado produjo en Estados Unidos apenas 71.000 empleos nuevos en julio y el índice de desocupación quedó en un preocupante 9,5% , un panorama nada alentador para el presidente Barack Obama, quien prometió “crear o recuperar” millones de puestos de trabajo, mientras se acercan las elecciones de “medio término” de noviembre.
Con el Dow Jones en cierre final 0,2% abajo, el analista Jeffrey Kleintop, de LPL Financial Corp, en Boston, dijo que “estos resultados laborales son muy modestos , marcan que caerán las ventas y las ganancias, ya que a largo plazo no puede darse un proceso de recuperación sustentable sin contrataciones nuevas en el mundo del trabajo”.
Las noticias malas se completaron con una renuncia importante , la de la jefa de asesores económicos de la Casa Blanca, Christina Romer, experta justamente en temas laborales ( Ver Renunció....).
Si bien julio fue el séptimo mes de creación de empleo en el sector privado, los progresos son muy débiles. En los meses anteriores, el grueso del empleo generado fue por el Estado , sobre todo por contratar personas para hacer un nuevo censo nacional.
Para los millones de estadounidenses que buscan un trabajo, el modesto aumento en las planillas del sector privado apenas si compensó la finalización de 143.000 puestos de trabajo que había creado la realización de esa consulta.
Según el ministerio de Trabajo, en total, en julio se evaporaron 131.000 empleos en los sectores no agrícolas. Al igual que el mes anterior, en julio había en EE. UU.
14,6 millones de personas sin ocupación .
Un año y medio después de aprobado el estímulo por el Congreso, el crecimiento de la economía del país está dando señales de desaceleración y el desempleo no cede. Obama ganó las presidenciales del 2008 con la promesa de “crear o recuperar” entre 3 y 4 millones de puestos de trabajo.
La pérdida de puestos laborales es mucho menos dramática que en los últimos años del gobierno de su predecesor , el republicano George W. Bush, duramente golpeado por la crisis financiera y la recesión, pero los números siguen siendo desalentadores .
Los opositores republicanos convirtieron la cuestión del trabajo, junto con la de la inmigración ilegal , en el centro de su campaña para las elecciones de noviembre, cuando se renovará la cámara baja y un tercio del Senado, además de varias gobernaciones. “Bienvenidos al mundo de las promesas rotas, el gasto fuera de control y los ‘estímulos’ fracasados de Obama”, dijo con sorna el líder de los representantes republicanos, John Boehner.

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