El Banco de Santa Cruz decidió su retiro y las críticas no se hicieron esperar. Demandan que la entidad financiera elabore planes para beneficio de sus usuarios.
Caleta Olivia (agencia)
El diputado por el municipio de Puerto Deseado, Roberto Fernández, calificó como “lamentable” el retiro de un cajero automático que se hallaba instalado en un supermercado de esa ciudad.
El legislador consideró que esta situación es un “retroceso” para su comunidad, señalando que si bien se incorporarán nuevos cajeros en el edificio del Banco de Santa Cruz, por el momento solo funcionan dos. Además, acotó que “uno de ellos resulta tener problemas con la lectura de tarjetas, mientras que el restante se descompone permanentemente”.
Asimismo, en relación a la sucursal de esa entidad crediticia dijo que “son múltiples los proyectos presentados y aprobados por la Cámara de Diputados, por los cuales se reclaman mejores condiciones laborales para los empleados, que se solucione la permanente falta de personal para la atención de las cajas, al margen de la renovación de los cajeros automáticos.
Fernández citó también que “todo parece indicar que la gerencia general del banco, se concentra más en la variable estadística y deja a la deriva la cuestión social y de compromiso con cada ciudad en donde se encuentra”.
En ese sentido, recordó que hace ya tiempo, precisamente el 28 de junio de 2011, junto al intendente Luis Ampuero y la concejal Miryam Alonso recibieron a las nuevas autoridades del Banco Santa Cruz, entre ellos Miguel Angel Malatesta, en el despacho de la Intendencia.
Allí pusieron de manifiesto al ejecutivo bancario sobre la necesidad de reforzar cuestiones para beneficiar a los empleados y a los usuarios de sus productos.
PLANTEOS
Al detallar los temas, indicó que se plantearon aspectos vinculados a la inversión para finalización de obras adjudicadas; posibilidad de instalar nuevos cajeros automáticos y cambio de funcionamiento en existentes; reactivación de créditos para comercios minoristas y posibilidad de incorporar personal destinado al área de cajas en la sucursal de Puerto Deseado.
Finalmente, Fernández dijo que esperaba “que las máximas autoridades de la entidad bancaria tomen intervención de manera inmediata, ya que todos los trabajadores se encuentran rehenes de esta decisión que aleja aún más los parámetros de funcionalidad y cercanía con sus clientes”.


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