Los altos mandos de las FF.AA. le plantearán hoy al mandatario una larga lista de reclamos
Los oficiales de las fuerzas armadas se habían ilusionado con los anuncios de Mujica de mejoras salariales, pero cuando vieron que sólo llegarán para el personal de tropa, entraron en estado de alerta, y muchos oficiales, incluso uno de los altos generales del ejército, expresaron su voluntad de pasar a retiro.
Aunque la agenda presidencial oficial no lo incluye, hoy es el día en que se verán cara a cara Mujica y los altos mandos militares. ¿Hay posibilidad de cambio en la propuesta presupuestaria para contemplar el reclamo castrense?
"Sustanciales? pocas", dijo anoche a LA NACION una fuente del gobierno. Pero aclaró que, sin que se aumente la partida global para el Ministerio de Defensa, hay margen para satisfacer algunos de los planteos.
El malestar de los militares no es sólo porque se sienten defraudados porque no reciben los aumentos que el presidente había prometido. Además, el presupuesto quinquenal que el Ejecutivo acaba de enviar al Parlamento incluye cambios que disgustan a los oficiales: rebajas en partida por dictado de clases y algunas modificaciones en el sistema jubilatorio.
El presupuesto es una caja de sorpresas, y aunque fue enviado al Legislativo el 31 de agosto, sus modificaciones van generando eco cada día, a medida que los involucrados se enteran del alcance de las disposiciones.
Expectativas
Los militares tenían muchas expectativas de mejoras salariales por un discurso de Mujica pocos días después de haber asumido la presidencia. Pero al ver el articulado presupuestal encontraron que no hay mejora sustancial, que los aumentos más significativos son para la tropa y que además quedan muy por debajo de los salarios de los policías.
El presupuesto nacional para 2010-2014 autoriza un aumento del gasto público del 18% real para el quinquenio y establece cuatro áreas prioritarias: educación, vivienda, infraestructura y seguridad pública. La apuesta fuerte es mejorar la seguridad, ya que ésa ha pasado a ser la principal preocupación de la población. Ese rubro aumenta más que el resto, con un crecimiento del 42% real para todo el período.
El salario de los policías tiene un incremento real significativo y además se crean unos 3200 cargos en esa área. Los militares consideran que habrá muchos efectivos de sus fuerzas que preferirán pasarse a la policía, donde gozarán de mejores sueldos y perspectivas.
"Nos sentimos defraudados porque no lo pedimos nosotros, sino que nos ofrecieron una mejora. Porque decían que había una postergación que se debía corregir", dijo una fuente militar a LA NACION. Todo sucedió durante el fin de semana, con muchos comentarios, corrillos de cuarteles y reuniones al más alto nivel, pero sin declaraciones públicas.
El comandante en jefe del ejército, Jorge Rosales, convocó a una reunión de todos los generales de la fuerza y les transmitió su desazón por lo conversado con las autoridades del Poder Ejecutivo. Dijo a los generales del ejército que no había podido hablar del tema con el presidente y que había tenido respuestas insatisfactorias de los ministros de Defensa, Luis Rosadilla, y de Economía, Fernando Lorenzo.
Los generales dijeron a su comandante que había que hacer valer el discurso de Mujica sobre promesas presupuestales y dejaron saber que se sentían "traicionados", "engañados" y "ninguneados".
El malestar se extiende en todas las armas. Junto con Rosales, los comandantes de la fuerza aérea, José Bonilla, y de la armada, el reciente ascendido Mario Caramés, pidieron una reunión urgente con Mujica y le transmitieron que decenas de oficiales están inclinados a pedir el pase a retiro.
Además de la decepción por no lograr el aumento salarial esperado, el malestar es porque entienden que se los perjudica directamente con otras medidas incluidas en el proyecto de presupuesto.
Es el caso de unas partidas para dictado de clases que ahora son exclusivas para "profesores civiles" en el inciso. También disgusta el desplazamiento de militares en la dirección del Hospital Militar y en la Caja de Jubilaciones del sector, así como el incremento de una tasa que se descuenta del sueldo para el "servicio de tutela social" y que pasa de 1% a 1,75%, en escala según el grado, para tenientes coroneles, coroneles y generales.

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