El proyecto para regular urbanísticamente los barrios alejados del centro levantó polémica antes de llegar al Concejo. El anuncio del Ejecutivo sobre su inminente envío al Palacio Vasallo generó malestar entre empresarios y el gremio.
Tanto el sindicato que agrupa a los trabajadores de la construcción como la AEV integran la comisión asesora de planificación urbana, creada para consensuar entre los distintos actores del sistema el trazo grueso de la regulación urbanística de la ciudad.
En los últimos meses, por cambios de funcionarios y licencias en la Secretaría de Planeamiento, la comisión prácticamente no se reunió. Aunque sus pronunciamientos no son vinculantes, fue ideada para recoger las distintas miradas de empresarios, trabajadores, cámaras inmobiliarias y profesionales respecto de los cambios a introducir en la normativa urbanística.
En ese marco, al confirmar la Intendencia que la semana próxima remitirá al Concejo el proyecto para regular el segundo anillo de la ciudad y los cordones perimetrales, generó malestar en parte de la comisión. "La verdad es que estamos sorprendidos con este anuncio porque hace tiempo que no nos reunimos y no se arribó a un consenso sobre el texto final", indicó Passardi.
En declaraciones a La Ocho, el titular de la AEV advirtió: "Lo que está en juego es nada más y nada menos que la regulación urbana del 80 por ciento de la ciudad. Si tanto los barrios como la periferia se rigen por una norma que tiene 50 años, no vemos por qué ahora hay apuro y no se puede aguardar unas semanas más hasta que haya acuerdo entre la mayoría de los sectores".
Passardi aclaró que en los lineamientos generales del anteproyecto que elaboró el municipio "no hay grandes disidencias, pero todavía quedan varios temas puntuales pendientes de ser acordados". El trazo grueso remite a las fuertes limitaciones para construir en altura en los barrios, con leves excepciones en las avenidas.
En la misma sintonía se pronunció Irrazábal. El jefe de la delegación rosarina de la Uocra confió: "Desde que cambiaron las autoridades municipales en diciembre de 2011 no nos volvieron a llamar para reunirnos en el marco de la comisión asesora. Y, como trabajadores, queremos aportar nuestra posición a estas cuestiones que se están discutiendo".
Distinta fue la posición que esgrimió el presidente del Colegio de Arquitectos de Rosario, Edgardo Bagnasco. "Para nosotros es muy importante que el proyecto llegue al Concejo y que se apruebe porque, al haberse sancionado hace ya cuatro años la regulación del área central, la ciudad quedó fragmentada en su regulación y es imperioso unificar criterios", señaló.
Bagnasco recordó que la posición del colegio "lamentablemente no fue escuchada y gran parte de Rosario tiene todavía un Código Urbano antiguo".
Por eso bregó por su pronta sanción y resaltó que en la comisión "sólo quedan cuestiones menores por acordar ya que los ejes centrales fueron abordados".
En alerta
La propuesta del concejal Héctor Cavallero (PPS) tendiente a suspender por 90 días las demoliciones y nuevas edificaciones en los barrios para evitar especulación inmobiliaria encontró unánime rechazo entre empresarios, profesionales y obreros de la construcción. “No estamos para nada de acuerdo. Este proyecto complicaría mucho la actividad e incluso ya generó un daño porque muchos inversores que estaban pensando levantar un edificio, aunque no está aprobada esta idea, seguro que ahora lo piensan dos veces”, protestó Sixto Irrazábal, de la Uocra. En el Colegio de Arquitectos, Edgardo Bagnasco también planteó reparos. “Es una propuesta extemporánea. Hace cuatro años que se viene discutiendo el tema y recién ahora quieren suspender los permisos. Parece más una jugada política que otra cosa”, reflexionó. Marcelo Passardi, de la Asociación Empresarios de la Vivienda (AEV), recordó que “esto ya se quiso hacer y en la práctica es inviable”. Y remató: “Además, lloverían juicios contra la Municipalidad”.

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