Más del 50% de las casas se encuentran deshabitadas. Vecinos insisten en los arreglos pendientes, al tiempo que denunciaron acomodos en la asignación de las viviendas y hasta amenazas para que no se denuncien irregularidades. * Se trata de las unidades entregadas a fines de mayo en el marco del Plan Federal. De aquel acto participó la presidenta Cristina Fernández, mediante videoconferencia.
El complejo habitacional fue inaugurado el 31 de mayo mediante una videoconferencia por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, ya que se trataba de una obra dentro del Plan Federal.
Tras los problemas edilicios difundidos tiempo atrás, esos inconvenientes hacen que varias casas continúen deshabitadas y, por si fuera poco, a esto deben sumarse denuncias de aprietes y la cuestionada asignación de al menos dos viviendas a los hijos del presidente de la entidad, Rubén Ruiz.
Estos hechos fueron denunciados a "La Nueva Provincia" por un grupo de vecinos, durante una recorrida realizada por el sector.
Por ejemplo, la casa donde la presidenta dialogó con la flamante propietaria Romina Colomina y resaltó el valor de la vivienda propia, hoy está en manos de otra vecina.
"Me asignaron una casa en calle Pilcaniyén, a unos 300 metros de ese lugar. Lo de la videoconferencia fue simplemente un acto simbólico, porque esa casa, una de las más grandes de las 260 entregadas, quedó finalmente para la tesorera de la Cooperativa de Choferes de Taxis, Aldana Balut, quien en estos momentos está realizando refacciones mientras la habita", contó Colomina.
El hecho representa para varios vecinos uno de los tantos "acomodos" en la asignación de propiedades, "al igual que la adjudicación de las casas 1 y 2, en las que viven los hijos del presidente de la Cooperativa de Vivienda del Sindicato de Choferes de Taxis, Rubén Ruiz, y les fueron asignadas luego de un sorteo que ninguno de los vecinos presenció", explicó Colomina.
También afirmó que tomó conocimiento de la presencia de familiares de Ruiz por un listado que el Instituto de la Vivienda entregó tiempo después de la inauguración.
"En cambio, en la lista de propietarios que presentó la Cooperativa aparecen otras personas", dijo.
Consultada por las formas en que le designaron su propiedad, Colomina contó que "un día fui a la Cooperativa a pagar la cuota y Ruiz anunció que se me había adjudicado una casa por medio de un sorteo que realizó con la presencia de dos testigos, aunque habíamos acordado, en una asamblea previa, que se realizaría por medio de un sorteo con escribano público".
Agregó que ante las quejas planteadas, el gremialista replicó que el estatuto lo habilitaba a proceder de esa manera y que el sorteo no se haría por falta de tiempo.
Colomina también dijo que sufrió aprietes en las horas posteriores al acto de inauguración del barrio, por parte de personas vinculadas al sindicato.
"Aquel día mi hija se tuvo que poner la gorra amarilla del gremio porque nos apretaron. Incluso, esa misma noche me llamaron para mantener una reunión en el Hotel Austral", aseguró.
Según el relato de Colomina, una vez allí, personas vinculadas al gremio le dijeron que conocían muchos detalles de su vida, a la vez que le ofrecieron la posibilidad de ser elegida presidenta de la Cooperativa.
"Luego me pidieron que no denunciáramos las irregularidades que veníamos observando porque estaban al tanto de que los vecinos pretendíamos formar una Asociación Vecinal. Eso, me dijeron, les ocasionaría la disolución de la Cooperativa y, por lo tanto, la entrada de guita", explicó la mujer.
Añadió que "me tienen amenazada de todos lados, yo quiero tener mi casa y vivir en paz, pero hay cosas que indignan, como el hecho de que nunca se haya realizado una presentación del balance de las obras".
Por último, dijo que hasta el momento no pudo habitar la vivienda que le asignaron, ya que varias paredes mantienen rajaduras y el piso está desnivelado 7 centímetros.
"Con mi marido estamos comiendo fideos blancos todos los días porque tratamos de pagar con nuestra plata los arreglos. Quería irme a vivir al otro día de la entrega, pero a casi dos meses todavía seguimos esperando".
El miedo condiciona. Otros vecinos del sector realizaron denuncias similares a las vertidas por Colomina sobre la adjudicación de viviendas, aunque, por miedo a que no sean terminadas las refacciones que les permitirían habitar las casas, prefirieron mantener su identidad en reserva e incluso interrumpir la charla una vez encendido el grabador.
"Hubo manejos turbios. Sobre calle Láinez hay varias casas que pertenecen a familiares entre sí, una pegada a la otra. Da un poco de bronca porque se quedaron con los mejores terrenos. Encima, son pibes de 20 años que ni siquiera están casados o tienen hijos. Es una vergüenza", dijo otro de los adjudicatarios que aún no pudo habitar su propiedad.
"Hay algunas casas que tienen dos baños, garaje y otra calidad en los materiales de construcción. No sé a quien pertenecen, pero varios vecinos mencionan que son de familiares de personas del Sindicato de Choferes de Taxis", contó un hombre que, según comentó, aún no pudo mudarse de la casa de sus padres.
"No quiero destapar la olla, me prometieron que la semana que viene me iban a solucionar los problemas de mi casa, pero si en estos días no me solucionan todo empiezo a hablar", dijo otro vecino que no ocultó su malestar al percibir que su testimonio estaba siendo grabado por cronistas de este diario.
"No quiero hablar por miedo a que no me terminen la obra, pero pienso hacer un juicio a la Municipalidad y a las empresas constructoras, porque esto es un desastre", se quejó un joven de aproximadamente 30 años.
Más quejas y un matiz
Recorrer la nueva barriada es similar a pasear por cualquier barrio en construcción. A casi dos meses de ser inauguradas, más del 50% de las viviendas se encuentran sin habitantes y, en las que se percibe la presencia de vecinos, es porque están cargando ladrillos o bolsas de cemento para realizar alguna refacción.
Pérdidas en los tanques de agua, cloacas que aún no fueron conectadas a la red, paredes humedecidas, problemas de gas, azulejos rotos, techos mal colocados, pisos huecos con baldosas de distintos colores, entre otros problemas edilicios, forman parte de los problemas que no permiten la ocupación por parte de los flamantes dueños.
"Estoy harto. En mi caso nadie me pudo arreglar nada. Pensaba venirme a vivir al otro día de la inauguración pero todavía sigo esperando que me arreglen las pérdidas de agua que hay en las paredes, los pisos huecos y demás", dijo Juan Manuel Marianeli.
También comentó que varios vecinos analizaron la posibilidad de recurrir a la Justicia por la falta de respuesta a sus reclamos.
En cambio, tan sólo un residente de la zona contó que las falencias se fueron solucionadas poco a poco.
"Me arreglaron varias cosas, pero les falta terminar el piso", manifestó Iván Ubach.

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