Movida I.Las que hay ya de todo tipo en materia política, a meses del 2013 y las elecciones de medio término, que se juegan todo al resultado que anticipe el 2015.
Sobre secuestros. Demasiados en nuestra ciudad. La cantidad de secuestros virtuales que han tenido lugar en el último tiempo no encuentra respuesta alguna, ni certera ni tentativa, por parte de la policía ni de la justicia. El último caso conocido es el del ex concejal de la UCR Walter Malagutti. El ex curul estaba dando clases en Miramar cuando sus padres recibieron un llamado de gente que afirmaba ser policía. El método siempre es el mismo: no les salió, pero los actores nefastos de este esquema parecen gozar de impunidad.
Movida II.
Carlos Cheppi intenta rehacer pie en Mar del Plata. Agenda cerrada para hablar de elecciones en Venezuela, acción poco efectiva si las hubiere para atraer al ciudadano marplatense, que hoy se siente tan agredido por la falta de políticas claras que no escucha nada que esté fuera de este temario. Barrios que surgen como por arte de magia irrumpiendo en la estructura tradicional (canchita de los Bomberos), abandonos de gestión, salud, escuelas, seguridad, transporte; escuelas robadas, colapsadas por falta de servicios básicos, cloacas desbordadas. Y la lista sigue. Pero Cheppi, Segarra y demás creen que la política en la ciudad se decide hablando de Chávez.
Disparates. Los que ocurren en la causa por el asesinato de Melina Briz. Los abogados César Sivo y su compañera de ruta la abogada Romina Merino han llegado a la temeraria actitud de pretender impedir la exhumación del cadáver de la adolescente asesinada. Un despropósito, desde ya, puesto que la exhumación es para probar que quien está en el cementerio de Balcarce es precisamente Melina. No sólo disparatado, sino de una crueldad casi inimaginable.




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